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Teruel

FIESTAS DEL ÁNGEL 2008

Valor y arte frente a toros de más de quinientos kilos de peso

El concurso de recortadores logró reunir en la plaza a un nutrido grupo de aficionados a esta modalidad de espectáculo taurino. En la competición participaron 16 jóvenes de Valencia, Navarra, Castilla, Teruel y Francia.

"Lo que hacen estos jóvenes tiene más mérito que la lidia de los toreros". Un experto en el mundo de la tauromaquia efectuaba ayer estas declaraciones tras presenciar el concurso nacional de recortadores que tuvo lugar por la tarde en el coso turolense.

Los saltos, quiebros y acrobacias de los jóvenes se han convertido en un clásico en las fiestas de la Vaquilla, de manera que no hay fiesta que no incluya una de estas manifestaciones taurinas en el programa de actos.

Ayer participaron 16 jóvenes tan ágiles como atletas y tan valerosos y humildes que no reciben ni la milésima parte de los honorarios de un torero, a pesar de arrimarse más al toro y de jugarse la vida cada tarde frente al astado a cuerpo limpio. Los acróbatas taurinos, procedentes de la Comunidad Valenciana, de Navarra, de Madrid, de Teruel, de Castilla la Mancha y de Francia, lograron congregar en la plaza de toros turolense a un nutrido grupo de aficionados, fieles a esta competición.

Felipe Sota, representante de la empresa Taurovisión, organizadora del espectáculo, destacaba "la gran afición" que en Teruel está alcanzando este tipo de competición, ya muy similar al tirón popular que registra en Levante. Esta manifestación cada año gana más adeptos porque los participantes practican "las suertes más primitivas del toreo frente a toros cerriles en punta (astados que salen por primera vez a un ruedo)".

Recortes, quiebros y saltos, fueron ejecutados en el coso turolense con gran habilidad y sangre fría por los jóvenes, con edades comprendidas entre los 18 y los 25 años. Su especial maestría a la hora de evitar al toro hizo que todos los concursantes, sin excepción, se ganaran los aplausos de un público entregado, que supo valorar la valentía de los chavales. Como cuando, al final de un quiebro, los cuernos del animal pasaban a escasos centímetros del cuerpo.

Los hubo que practicaron auténticas acrobacias no aptas para cardiacos. El francés David Casarin y Joel Rodríguez fueron algunos de estos osados concursantes. El primero, con un lazo atando sus piernas y el segundo con medio cuerpo metido en un saco, saltaron un toro de más de 500 kilos de peso en un impulso limpio y eficiente.

Los cuatro participantes de Teruel fueron los más ovacionados, y, entre ellos, Alberto García, "el Langosta", un recortador que ha cosechado numerosos premios por toda España, entre ellos "Erecortari", el certamen del País Vasco que es el más dotado de todos los que se celebran hasta ahora. Con varias cornadas en su cuerpo, Alberto reconocía que al toro "se le tiene respeto".

Al final, entre los premiados ningún turolense. El primer puesto lo ocupó Daniel Ramírez "el Peque"; el segundo clasificado fue Rubén Fernández; el tercero, Joel Rodríguez; y el cuarto Sergio Delgado.

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