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La supresión de las siete travesías urbanas de Teruel a Alcañiz se atasca en los despachos

Pese a ser objetivo prioritario del Plan Específico de 2005, aún no se han adjudicado las obras de ninguna ronda. Las circunvalaciones están todavía en fase de estudio o de redacción de proyecto.

La eliminación de las múltiples travesías urbanas que hay en la carretera de Teruel a Alcañiz, un corredor que vertebra la provincia por la parte oriental comunicando las dos zonas más activas económicamente, lleva camino de eternizarse. A pesar de que su transformación en circunvalaciones figura como uno de los principales objetivos del Plan de Actuación Específico para Teruel que aprobó el Gobierno en 2005, todos estos proyectos se encuentran en fases administrativas un tanto lejanas, todavía, de su ejecución.

Son siete travesías en total -Villalba Baja, Utrillas, Montalbán, Gargallo, La Mata de los Olmos, Alcorisa y Calanda- las que quedan a lo largo de los 150 kilómetros que separan Teruel de Alcañiz. En cuatro de estos casos -Villalba Baja, Utrillas, Montalbán y Gargallo- las variantes correspondientes están aún en fase de redacción del proyecto, pese a que se empezó a hablar de ellas varios años antes de que fuera diseñado el Plan Teruel.

A la espera

La futura circunvalación de La Mata de los Olmos está todavía más atrasada que las anteriores, al encontrarse en fase de redacción el estudio informativo, en el cual se ponen sobre la mesa todos los trazados posibles y cuál de ellos es el más idóneo. Este estudio informativo ya está aprobado en el caso de Alcorisa, pero no en el de Calanda, que aún se está realizando. En ninguno de estos proyectos se ha llegado, pues, al momento decisivo, en el que no cabe marcha atrás, que es la licitación y adjudicación de los trabajos a una empresa.

Recorrer algunas de estas travesías resulta complicado. Es el caso de la de Alcorisa, de unos dos kilómetros de longitud y junto a la que se encuentran buena parte de las viviendas y servicios de la población, lo que aumenta el riesgo de atropellos a peatones y colisiones entre vehículos. Difícil también es salvar la de Utrillas, que pasa primero por el barrio minero y después por el resto de la población conformando un largo recorrido estrecho y sinuoso. A ello hay que añadir que el conductor debe reducir la velocidad cuando entra, lo que ralentiza el viaje.

"Lo peor de España"

"El tramo que va de Calanda a Alcorisa, Montalbán y Utrillas es lo peor de España", aseguraron esta semana desde la empresa de transportes del Bajo Aragón Transpérez S. L., cuyos camiones viajan cargados de tierra y carbón por esta carretera semanalmente. Félix Pérez, miembro de la misma y experto conocedor del trayecto Teruel-Alcañiz, señaló que la frecuencia con que aparecen las travesías urbanas "hace que se pierda mucho tiempo en el recorrido y, lo que es peor, expone al conductor y a los peatones a un accidente".

La lentitud con que los proyectos están avanzando se debe a la larga tramitación administrativa que se requiere para la construcción de una circunvalación, que resulta ser muy similar a la exigida en una autovía. En determinados casos, como ha ocurrido en Utrillas y Montalbán, ha sido necesario, incluso, hacer una evaluación de impacto ambiental, al discurrir la futura carretera por una zona protegida. Este estudio ambiental debe ser revisado y aprobado por el Ministerio de Medio Ambiente, un organismo que puede invertir en esta tarea hasta dos y tres años. A veces, Medio Ambiente obliga a introducir correcciones en el proyecto original, demorando aún más la marcha de la tramitación.

El corredor Teruel-Alcañiz soporta una media diaria de 3.000 vehículos, lo que se considera un tráfico fluido.

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