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Teruel

TERUEL

Detenido tras un intento de atraco en la plaza del Torico

Un hombre amenazó con una pistola falsa a los empleados de una caja de ahorros, pero huyó sin llevarse ningún dinero

Agentes de la Policía Nacional detuvieron en la mañana de ayer a un atracador que acababa de asaltar una sucursal de Caja Madrid situada en la céntrica plaza del Torico de Teruel. El delincuente, que amenazó a los dos empleados que se encontraban en la entidad financiera con una pistola que resultó ser simulada, no pudo llevarse ningún botín porque, cuando entró en la entidad financiera, a las 8.45, no había ningún dinero en efectivo en el mostrador.

Tras su intento frustrado de atracar la delegación de Caja Madrid, el atracador, que actuó en solitario, salió a la plaza del Torico donde su actitud alertó a dos agentes de la Policía Nacional que estaban de paisano patrullando por la zona. Al abrir la puerta de la sucursal, los empleados informaron a los policías de lo ocurrido: "¡Nos ha atracado el hombre que acaba de salir por la puerta!". A continuación, se inició una persecución que culminó con la detención del sospechoso, que carece de antecedentes penales.

El asaltante, tras su captura, fue identificado como A. B. L., de 37 años y vecino de Valencia. Según fuentes policiales, se había desplazado a Teruel expresamente para cometer el atraco. Debido a su complexión fuerte, los dos policías que le atraparon tuvieron que emplearse a fondo para inmovilizarlo.

El delincuente iba vestido con traje y corbata y, al detenerle, se le intervino en el interior de la bolsa que portaba la pistola simulada que acababa de esgrimir en Caja Madrid al igual que un pasamontañas, una bufanda y un gorro utilizados para ocultar su rostro durante el atraco. Tras el asalto, huyó a pie en dirección a la calle del Tozal y fue alcanzado por los agentes que le perseguían a la altura de la calle de Muñoz Degraín.

Según indicaron fuentes cercanas a la investigación, el atracador frustrado, tras encañonar a los trabajadores de la entidad financiera, exigió la entrega de todo el dinero. En aquel momento, solo quince minutos después de la apertura, no había ningún cliente en la oficina. Después de comprobar que no había nada de dinero en efectivo al alcance de la mano, optó por huir. Durante su estancia en la caja, no utilizó la violencia física en ningún momento.

El asaltante, para evitar que sus huellas dactilares permitieran a la policía identificarlo, se había protegido los dedos de las manos con tiras de esparadrapo, una práctica utilizada ocasionalmente por algunos delincuentes. Según indicaron testigos, la estatura y complexión del detenido recordaban a las de Jaime Giménez Arbe, conocido como El Solitario, un delincuente acusado de numerosos atracos por todo el territorio español y también de varios homicidios.

Al parecer, el detenido llevaba una vida normal en Valencia, donde reside con su familia. La esposa, al ser llamada por la Policía Nacional para informarle de lo sucedido, respondió que su esposo estaba "en el trabajo". A. B. L. trabaja como conductor y su inició como delincuente fue, afortunadamente, un fracaso.

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