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Teruel

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Dejan el albergue de Burbáguena con deudas

Los encargados lo abandonaron a los tres meses y habiendo pagado solo uno.

El Ayuntamiento de Burbáguena busca nuevos arrendatarios para el hotel rural y albergue de carácter municipal tras haber abandonado los anteriores responsables el establecimiento con numerosas deudas.

El teniente de alcalde, Juan Pablo Fidalgo, se lamentó de la actitud mantenida por el matrimonio que se hizo cargo hasta el pasado mes de septiembre del hotel, un edificio restaurado recientemente sobre los cimientos de un antiguo molino. Según explicó, estas personas abandonaron las instalaciones, y dejaron allí a su perro, con un largo listado de deudas contraídas con los proveedores. Al Ayuntamiento tan sólo le llegaron a abonar una mensualidad. Y agregó que el estado de suciedad en que se encontraba el alojamiento era tal que los trabajadores contratados por el Consistorio para la limpieza del mismo tuvieron que invertir diez días para dejarlo en condiciones.

La explotación del hotel, un calificativo que el Ayuntamiento quiere cambiar por el de casa de turismo rural, fue contratada a estos primeros inquilinos en el mes de julio del año pasado, pero, según subraya Fidalgo, "nunca trabajaron correctamente".

Salían y entraban y dejaban un cartel de cierre por defunción con excesiva periodicidad. "En tres meses no trabajaron más de 22 días. Yo creo que algún familiar se llegó a morir hasta tres veces, de la cantidad de notas por defunción que ponían en la puerta", explicaba con ironía el edil. Al poco de llegar, la pareja contrajo matrimonio, en una ceremonia oficiada por la alcaldesa.

En el mes de septiembre abandonaron definitivamente las instalaciones sin avisar, motivo por el cual la corporación municipal no pudo acceder al hotel hasta pasadas varias semanas, cuando el juez autorizó la entrada al edificio. "Fuimos con la Guardia Civil y pudimos comprobar el estado de abandono que tenía el interior del edificio", señalaba el representante municipal, tras advertir que durante todo este tiempo tuvieron que alimentar al perro del matrimonio, que habían dejado desamparado en un patio, a través de la verja. "Le echábamos comida por encima, porque se le veía muerto de hambre. Ahora está en un albergue de acogida en Huesca", explicaba Juan Pablo Fidalgo.

El Ayuntamiento ha difundido ahora la noticia del arrendamiento del hotel a través de internet, y ya cuenta con dos solicitudes. No obstante, según manifestó el teniente de alcalde, la concesión de este servicio se llevará a cabo "de forma minuciosa, para evitar una nueva equivocación". "Querríamos reabrir para Semana Santa, pero nos lo vamos a tomar con más calma, porque las prisas, como se ha demostrado, son malas consejeras", añadió.

Se pretende mantener el mismo alquiler, de 500 euros, para la explotación de un alojamiento con encanto, situado en la ribera del Jiloca, y con vistas a un salto de agua que se conserva de un antiguo molino.

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