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"Solo nos queda esperar una sentencia justa y coherente con el daño cometido"

Más de 300 personas rechazaron a las puertas de la Audiencia Provincial de Huesca la libertad provisional dictada por el juez para el autor del atropello de la Manhattan.

Asistentes a la concentración celebrada ante la Audiencia Provincial de Huesca.
"Solo nos queda esperar una sentencia justa y coherente con el daño cometido"
J. BLASCO

Temblaron las voces y las manos que sostenían los comunicados que los familiares y amigos de los dos fallecidos y los ocho heridos en el atropello ocurrido en 2007 a las puertas de la discoteca Manhattan, en Huesca, leyeron ayer para expresar su rechazo a la puesta en libertad del acusado, Víctor Manuel Gómez Rivero, que atropelló a las 10 personas conduciendo a 105 km/h. Apenas habían pasado 24 horas de la última sesión del juicio contra él, cuando la Audiencia Provincial decretó su liberta provisional a la espera de que se dicte la sentencia. El acusado salió de la prisión de Zuera el viernes a mediodía.

Los allegados de las víctimas convocaron una concentración de protesta por la medida que ayer por la tarde reunió a más de 300 personas frente a la Audiencia Provincial, en el centro de Huesca. En apenas media hora se leyeron cinco testimonios que expresaban toda clase de sentimientos, desde la indignación a la incertidumbre pasando por la desesperación, que se reflejó en las palabras de Sara Nasarre, novia de José Antonio Rodríguez. El joven perdió las dos piernas y la vista como consecuencia del atropello.

Los dos acudieron a la convocatoria, en la que se desplegaron pancartas pidiendo 'Más justicia y menos accidentes' y dejando constar que hay 'Voces contra el olvido'. Tras el estupor que los afectados expresaron al conocer la noticia de la puesta en libertad de Gómez Rivero, las víctimas reclamaron ayer que la sentencia que se dicte "sea justa y coherente con el daño cometido", según recogía uno de los comunicados. Las familias entienden que los tres años y medio que el acusado ha estado en prisión preventiva no son suficiente condena.

Cada intervención estuvo seguida de aplausos. Especialmente emotivas fueron las palabras de Julia Bernad, madre de Benito Ríos, uno de los dos fallecidos. La mujer asistió a la concentración portando, además de la fotografía de su hijo, la urna con sus cenizas que ya intentó llevar sin que se lo permitieran a las sesiones del juicio. Al final de la convocatoria y entre lágrimas, se corearon gritos pidiendo justicia.

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