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Renfe asume los costes del tren directo Huesca-Valencia, que estrenará en octubre

Los menores, la mayoría de 14 años, reconocieron los hechos.
Renfe asume los costes del tren directo Huesca-Valencia, que estrenará en octubre
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La compañía Renfe asumirá finalmente los costes del nuevo tren directo entre Huesca y Valencia, que se estrenará el próximo mes de octubre con los nuevos trenes diésel S599 comprometidos. Esta será la mejora incluida en el nuevo convenio para los servicios regionales de Aragón, que aprobará hoy el Consejo de Gobierno y que tan solo implicará un 2% más de gasto para las arcas autonómicas. Eso sí, las tres unidades del nuevo regional tan solo cubrirán trayectos en dicho corredor, dado que el resto de servicios regionales en Aragón se prestarán con los trenes más viejos que tiene la empresa.

Los nuevos trenes cubrirán únicamente el trayecto diario de ida y vuelta entre Huesca y Valencia, que al parar únicamente en Zaragoza y Teruel cubrirán el viaje en poco más de cinco horas. El ahorro será de algo más de media hora respecto al mismo trayecto que se mantendrá con paradas en los pueblos, ya que el S599 tiene la misma velocidad máxima que su competidor en este corredor, el TRD, capaz de alcanzar los 160 km/h.

El resto de regionales asignados a Aragón, a excepción del citado TRD, son los más viejos de Renfe y arrastran hasta cuatro décadas de servicio. De hecho, el único servicio complementario que harán los S599 en Aragón será suplir las lanzaderas de alta velocidad Zaragoza-Huesca.

De esta forma, los vetustos 'tamagochi', los trenes diésel de la serie 596, seguirán vertebrando la Comunidad, con viajes diarios desde Zaragoza a Teruel y a Canfranc. Los eléctricos 470, renovados a partir de 1993, y los 448, derivados de los antiguos Intercity, seguirán cubriendo las rutas conveniadas desde la capital a Binéfar y Mora-Caspe. Además, se mantendrán los antiguos Cercanías desechados en Barcelona, aunque en este caso en trayectos aragoneses que asume directamente Renfe, como los que acaban en Lérida, Logroño o Pamplona. Estas unidades, de la serie 440, acumulan 38 años y se están retirando en Madrid y en Barcelona, pero seguirán 'sine die' en Aragón.

El convenio incluye los trayectos y contraprestaciones por ambas partes, pero deja en manos de Renfe la fijación de las tarifas del nuevo tren directo. La compañía señaló que los servicios alternativos a las lanzaderas y los nuevos precios se aclararán tras la firma, inminente pero sin fecha fijada.

El consejero de Obras Públicas, Alfonso Vicente, destacó ayer que las mejoras del convenio corren a cuenta de Renfe, que solo incrementará el importe un 2% en función del IPC previsto. La DGA ha reservado una partida de seis millones, de la que habrá que descontar los ingresos. El año pasado tuvo que aportar 4,6 millones para cubrir el déficit, pero este año se disparará por la caída generalizada de viajeros en todas las líneas, salvo la de Monzón.

Más penalizaciones para Renfe

La compañía también deberá asumir los costes añadidos de dar servicio cuando falten trenes o se averíen y se añade una penalización de 1,5 euros por cada kilómetro suprimido. Esta casi se doblará si no se alcanzan los índices de fiabilidad fijados por los talleres de Renfe. Vicente incidió también en que si no hay interventores en las rutas se calculará la ocupación en función de la media de lo que sí tienen y con un recargo del 30%. Hasta ahora era del 10%.

Respecto a la supresión de la lanzadera de Huesca, el consejero subrayó que la compañía los sustituirá con los nuevos regionales, que permitirán enlazar con Valencia al punto de la mañana y al mismo tiempo "mejorar" el servicio y los horarios del Avant de Calatayud. "El tiempo dirá si la medida es acertada, pero parece que se trata de buscar eficiencias", añadió.

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