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EN EL PIGNATELLI

"¿Y qué ejemplo están dando los cargos públicos?"

Entre escepticismo y malestar, los funcionarios reciben los sistemas de control del trabajo. Los sindicatos piden "seriedad" para hablar de este asunto.

La DGA ultima ya la puesta a punto de los tornos de la entrada al Pignatelli.
"¿Y qué ejemplo están dando los cargos públicos?"
oliver duch

Fue uno de los asuntos más comentados ayer en los círculos de trabajo de la administración autonómica: el control por parte del Gobierno de Aragón del trabajo real de los empleados del Pignatelli a través de la tarjeta electrónica. Entre indignación y escepticismo, los empleados públicos se manifestaban de forma anónima o con nombres falsos en la puerta de la cafetería, que como todos los días bullía a las once de la mañana.

 

Carmen, funcionaria desde hace seis años, considera que la tarjeta electrónica y los tornos "no son la solución". Reconoce que "hace falta un mayor control", pero advierte de que "hay gente que puede estar en su puesto de trabajo, pero igual no está trabajando". En esta línea, Teresa recalca que el control de las tareas depende de los jefes y asegura que en la administración "se trabaja más de lo que la gente se piensa".

 

Roberto plantea varios escenarios. Por un lado, señala que hay "mucha gente vaga que se refugia en la administración y que, en cualquier empresa privada estaría ya en la calle". "Hay que poner orden", insta este funcionario, que explica que hay casos flagrantes de personal que solo está en su puesto "un tercio del año". No obstante, lanza varias preguntas: "¿Y qué ejemplo están dando los cargos públicos? ¿Quién controla al controlador?".

 

Isabel, en este sentido, denuncia que "los niveles más bajos son los que están más controlados". Además, recalca que "los que siempre hemos fichado, lo seguiremos haciendo y los que no, no". "No vemos ningún cambio", comenta Isabel, que entronca todas estas iniciativas en una campaña contra los funcionarios.

 

Desde la sección sindical de CSI-CSIF trasladaron las quejas recibidas por "la imagen de los trabajadores". "Somos carnaza para la opinión pública de los políticos", critican fuentes sindicales. "Nosotros no tenemos que dar ejemplo de nada. Cumplimos con nuestro deber desde hace años", justifican desde CSI-CSIF, que se mostraron dispuestos a hablar sobre controles.

 

También CC. OO. y UGT. Daniel Alastuey, de UGT, achaca el nuevo sistema de tornos y la tarjeta electrónica a "un cambio del método". "El control va a ser el mismo y vemos normal que se vigile el horario", subraya. Alastuey insta a la administración a "hablar con seriedad" sobre este asunto, aunque avisa: "Hay que hablar de cargas de trabajo, pero de todos".

Malestar por la imagen

Julio Moreno, de CC. OO., también se mostró partidario de abordar los problemas de la administración y criticó que se intente transmitir que la función pública autonómica "está manga por hombro y que no hay control". Moreno aboga por hacer un análisis profundo de la administración y apunta algunos de los asuntos que habría que resolver, como, por ejemplo, la relación entre política y administración, la descentralización, la ley de la función pública... El sindicalista recuerda, además, que la implantación de los procedimientos electrónicos acumulan retrasos.

 

Mientras, en la entrada del Pignatelli continúan los trabajos para poner en funcionamiento los tornos que servirán para controlar los horarios de los funcionarios. Si todo marcha bien, podrían entrar en servicio este mismo mes.

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