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TESTIMONIO

''El pueblo se muere y aquí solo viene gente en verano''

Victoria es la única niña en edad escolar de Mezalocha. Este curso, tendrá que desplazarse a Muel para seguir sus estudios de Primaria.

Victoria y su madre, Yolanda Martínez, a las puertas del colegio de Mezalocha.
''El pueblo se muere y aquí solo viene gente en verano''
JOSé MIGUEL MARCO

Las puertas del colegio de Mezalocha permanecen cerradas. Normal, dirán algunos, si se tiene en cuenta que estamos en verano. Sin embargo, cuando empiece el nuevo curso académico no se abrirán. En el pequeño pueblo solo hay una niña en edad de ir a primaria, lo que no justifica que continúen las clases.

Victoria Cardiel, de siete años, irá desde ahora a Muel, a cinco kilómetros de su casa. No le seduce mucho la idea. Por algo es una mezalochana de pura cepa (no nació en el hospital, sino en su propia casa). No obstante, sus progenitores confían en que se integre pronto. Un proceso en el que ayudará el hecho de que conozca a algunos de sus nuevos compañeros gracias a las clases de jota.

"¿A ti te gustaría que te cambiaran de trabajo?", suele decirle la niña a su madre cuando hablan sobre el tema. Así lo asegura entre sonrisas la aludida, Yolanda Martínez. La mujer dice que el año pasado había cuatro alumnos, cifra que ha disminuido porque los otros chicos ya tienen que ir al instituto. Esta situación contrasta con lo que ocurría antes, cuando una docena de chavales ocupaban los pupitres y escuchaban las lecciones de dos profesores. En cambio, en Muel, Victoria compartirá experiencias con 18 pequeños.

El traslado de su hija generará más de un quebradero de cabeza a Yolanda y a Jesús Cardiel, su marido. El problema, los viajes de ida y vuelta. La mujer no tiene carné de conducir y su pareja, camionero de profesión, no siempre está disponible en los horarios escolares.

En principio les van a dar una beca de comedor y otra para el transporte, pero el matrimonio aún no conoce todas las condiciones que les ofrecen. Está pendiente una reunión con el director del centro. Esperan no tener que buscarse la vida como buenamente puedan. En ese hipotético panorama jugarán un papel importante los conocidos de la familia residentes en Muel. Y, por si acaso, los padres hablarán con el taxista del municipio vecino para ver si es posible llegar a un acuerdo.

Yolanda y Jesús no contemplaban más opciones que la de Muel. Es la localidad más cercana y, por lo tanto, la que, dentro de lo malo, mejor se ajusta a su rutina diaria. Las alternativas eran Botorrita, Jaulín, Cariñena o María de Huerva.

Los padres se sienten impotentes al no poder hacer nada porque siga operativo el colegio. "Aquí no se instala nadie con niños", resalta Yolanda. La solución está fuera de su alcance. Influyen, sin duda, los escasos servicios que se ofertan, acordes con una población envejecida y en retroceso. "Siempre dependemos de Muel", comenta la madre.

En el municipio de la comarca Campo de Cariñena, los habitantes están tristes porque Victoria tenga que ir a Muel. "Piensan que ahora se cierra el colegio, luego el médico...", apunta Yolanda. "Es una pena", añade Jesús. Recuerda que cuando él era niño iba a clase con seis compañeros y, por el contrario, actualmente la juventud solo es perceptible por las calles de Mezalocha en vacaciones. "El pueblo se muere y aquí no viene nadie, solo en verano", incide resignado.

La valla en el colegio de Mezalocha es un reflejo de lo que ocurre en los municipios aragoneses azotados por la despoblación. Su alcalde, José María Ansón, admite que "es difícil que el pueblo vaya a más". La agricultura no va bien "y no hay vida", destaca.

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