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Aragón

MARCELINO IGLESIAS

"Es prioritario que la Travesía Central esté en marcha en quince años"

El presidente de Aragón reiteró en varios escenarios su apuesta por la TCP, ya sea por uno u otro de los diez trazados.

El presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, durante la entrevista de ayer en Punto Radio.
"Es prioritario que la Travesía Central esté en marcha en quince años"
ESTHER CASAS

Un eje ferroviario especializado en el transporte de mercancías que unirá el Magreb, Portugal, España y Francia con el centro y el norte de Europa, es una apuesta clara para asegurar el desarrollo de todas las regiones y zonas interiores del sur de Europa. Es un proyecto de futuro que permitirá impulsar el crecimiento de las áreas que quedaron bloqueadas por falta de infraestructuras y equilibrar el incremento económico entre el interior y la periferia costera del Viejo Continente. Es un eje de interés para la UE, prioritario y que cuenta con el respaldo de la Comisión Europea y de los países implicados. El problema menor es concretar el trazado de la Travesía Central, de los diez posibles, por lo que a corto plazo puede quedar cerrada la propuesta e iniciar los trámites para que sea una realidad a medio plazo. Es decir que dentro de unos quince años esté ya en funcionamiento o en fase avanzada de construcción".

Este es el resumen de la propuesta del presidente del Gobierno autonómico, Marcelino Iglesias, respecto a una de las infraestructuras más demandadas por aragoneses, andaluces, castellanos, madrileños, extremeños, portugueses, marroquíes y franceses de los departamentos interiores. Un proyecto que por cierto ha ganado más puntos en los dos últimos meses que desde que a mediados de los noventa, la recordada y añorada comisaria europea de Transportes y ex ministra del primer gobierno del PP, Loyola de Palacio, lo incluyera en el Libro Blanco de las comunicaciones europeas. Un reconocimiento merecido que ayer también realizó el presidente Marcelino Iglesias en una entrevista concedida a Punto Radio, en Zaragoza.

El significativo avance para que la Travesía Central pueda pasar en un plazo razonable a tramitarse depende mucho de los ejecutivos de París y Madrid, tanto o más que de la propia Comisión Europea, y de las presiones de los grupos nacionalistas, principalmente en España desde CiU (también por el PP de Valencia y Murcia), que quieren dar prioridad al corredor de alta velocidad del Mediterráneo (diez veces más caro que la TCP solo en el tramo español).

Y pese a que hay consenso entre los dos principales partidos estatales, PSOE y PP, y cuenta con los respaldos ya citados de países, comunidades y organizaciones empresariales, existen dos grandes obstáculos: la actual crisis económica en toda Europa y la tibieza de los gobiernos de París sobre todo y de Madrid, que llevan décadas sin mojarse de forma efectiva, salvo en etapas electorales.

Lo que piensen y hagan en el Elíseo es asunto de los responsables territoriales franceses, pero el Gobierno español, los de antes y el de ahora, no han pasado de las declaraciones de intenciones. No se sabe muy bien la razón, porque dar pasos hacia adelante es más bien un asunto de voluntad política que de dinero, al margen de la decisión del trazado.

Por eso, el martes y el miércoles de la semana que viene (8 y 9 de junio) son fechas clave para concretar el futuro de la Travesía Central. A lo largo de esos días se reúnen en Zaragoza los máximos responsables de Transportes de la Unión Europea, con el ministro español de Fomento, José Blanco, a la cabeza. Previamente, el lunes también en la capital aragonesa se celebrará una sesión de trabajo del grupo de transporte de la Conferencia de Regiones Periféricas y Marítimas. Todo bajo el mandato de la presidencia española de la UE.

Es el momento idóneo para que el presidente Zapatero y el ministro José Blanco respondan a las expectativas abiertas y a las promesas que están encima de la mesa sobre el túnel ferroviario. Y más sobre el compromiso de relanzar el proyecto de la Travesía Central que pese a que la decisión última, incluido el trazado definitivo, depende de los ejecutivos estatales de España y Francia, cuenta con el respaldo de presidentes territoriales, de las ciudades interesadas y del conjunto de agentes financieros, económicos y sociales de los países implicados. A lo que hay que añadir que ya hay financiación presupuestada para los estudios previos.

"No hay planteamientos dogmáticos por un recorrido concreto. Así facilitamos la decisión de Francia". Esa es la otra clave.

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