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INTERNET

Miravete, "el pueblo en el que nunca pasa nada", se promociona en internet

"El pueblo en el que nunca pasa nada". El ajustado eslogan elegido para promocionar Miravete de la Sierra a través de una página web arrasa en internet. El portal abierto por esta diminuta localidad del Maestrazgo en el ciberespacio, un regalo de la agencia de publicidad Shackleton, ha recibido 23.000 visitas en los dos días que lleva activado. Buena parte del éxito se debe a la labor de un vecino de 86 años, Cristóbal Sangüesa, que ejerce de guía para las visitas virtuales por el monumental casco urbano del pueblo, recreado en tres dimensiones. "Como nunca salgo del pueblo y soy el vecino de más edad, me eligieron a mí como narrador", dice Sangüesa, que se muestra muy satisfecho del resultado. "Ha salido muy bien, y ha gustado mucho en el pueblo".

La voz en off de Cristóbal se encarga de explicar al visitante que realiza un recorrido virtual por las calles de Miravete los detalles de la vida local, marcada, como el título de la página indica, por la tranquilidad. "Aquí nunca pasa nada. Aún dejamos las puertas de las casas abiertas todo el día. Hay mucha tranquilidad. No hay robos ni malhechores", dice. Durante su periplo urbano, el guía se encarga de presentar a los internautas a los doce vecinos que participan en el vídeo, empezando por él mismo. El alcalde, José Listo, comenta con ironía que "son como los doce apóstoles".

Listo confía en que la presencia en internet y los spots publicitarios que se emitirán en distintos canales temáticos -Calle 13, AXN, Disney y Fox, entre otros muchos- sirvan para revitalizar el pueblo. Su principal baza es, según la web, la tranquilidad. "Aquí el tiempo no pasa ni adelantando la hora", dice con sorna Cristóbal en su papel de cicerone virtual. Luego remacha: "Son las 11 de la mañana, la hora punta, la hora de ir a comprar el pan". A continuación, invita al cibernauta a pasear por la recreación infográfica de Miravete.

El objetivo prioritario de la campaña es recaudar fondos para restaurar la deteriorada iglesia parroquial, un monumento del siglo XVI que está "abandonado", a pesar de formar parte de un pueblo declarado Conjunto Histórico desde 2007. Los visitantes virtuales pueden colaborar con donaciones a unas obras, que, como es lógico, empezarán por el tejado. Para ello, disponen de un apartado en la web denominado "Dona una teja" -cuestan 10 euros cada una-.

La web ofrece otras muchas posibilidades. Muestra las anécdotas del día a día narradas con sorna por Cristóbal: "Palmira ve que ha brotado una nueva flor; será el tema de conservación del día" o "Aquí está Ángel; su cambio de look ha sido el acontecimiento del año". Los cibernautas también pueden comprar por 180 euros réplicas a escala de los protagonistas del vídeo, reservar habitaciones en el hotel local o participar en el "Open Internacional de Ordeño de Cabras", un concurso a través de internet premiado con una estancia de un fin de semana para cuatro personas en el pueblo.

José Listo se deshace en elogios hacia Shackleton, que además de realizar su trabajo gratis, ha demostrado "entusiasmo y profesionalidad". Diecinueve personas trabajaron durante seis meses para realizar la página web y los anuncios televisivos. Cristóbal Sangüesa corrobora la opinión del alcalde: "Fueron unos chicos muy majos, que se portaron muy bien con el pueblo". Para culminar el proyecto, el pasado lunes se presentó el resultado en la localidad, con gran éxito de crítica y público -los vecinos y visitantes-.

El alcalde explica que la agencia de publicidad llegó al pueblo en busca de exteriores para una campaña. Desde Shackleton señalan, no obstante, que el proyecto no ha sido casual sino que responde a un "experimento de comunicación" que pretende promocionar "un lugar como Miravete, que nadie conoce" a pesar de sus importantes recursos naturales y patrimoniales. Las herramientas serán una web "de última generación" y 4 spots televisivos de 45 segundos protagonizados por los vecinos.

El alcalde apoyó desde el principio el proyecto con la pretensión de que sirva para "que un pueblo que está en una situación crítica tire para adelante". El panorama demográfico no puede ser más "desesperado". Más del 60% de sus 47 censados -los residentes fijos no superan la veintena- tiene más de 70 años. La población activa ronda la media docena y las bodas y bautizos son ceremonias que solo los más viejos han presenciado. No se registran nacimientos desde hace décadas.

Ante este panorama, el alcalde reconoce que "es muy difícil" asentar nuevos pobladores. Aunque el Ayuntamiento lo intenta con un hotel, un multiservicio rural y, ya como últimos cartuchos, con las nuevas tecnologías y mucha imaginación.

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