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COMUNICACIONES

Menos de la mitad de la autovía de Jaca a Nueno tendrá obras en 2011

Fomento demora hasta 2015 su conclusión, aunque la variante de Jaca no tiene ni fecha. El desdoblamiento entre Arguis y Monrepós está muy avanzado, pero no ha incluido ni un solo euro para continuar el año que viene. El tramo Monrepós-Caldearenas, valorado en 121 millones, solo va a recibir 4 en 2011.

El parón de obras en la autovía entre Jaca y Nueno tiene para largo. El tijeretazo inversor del Ministerio de Fomento impedirá que las máquinas trabajen a lo largo del próximo año en 30 de los 57 kilómetros pendientes de desdoblar en la A-23. Su conclusión se alargará ahora como mínimo hasta 2015, aunque la variante de Jaca sigue sin tener fecha a estas alturas y carece incluso de una partida plurianual que garantice su construcción a medio o largo plazo.

La denominada "reprogramación" decretada por la cúpula ministerial el pasado verano dejó en barbecho la práctica totalidad de la obra pública en Aragón. Aún no se ha recuperado el ritmo en el eje viario entre Navarra, Jaca, Huesca y Lérida, pero lo peor es que los trabajos no se retomarán en los tres tramos rescindidos (Congosto-Arguis, Lanave-Jabarrella y Jabarrella-Sabiñángo) ni comenzarán en otros dos pendientes (uno de los sectores de la variante de Sabiñánigo y la de Jaca).

La peor parte se la lleva el desdoblamiento del puerto de Monrepós, ya que el tramo de 3,2 kilómetros desde el embalse de Arguis ni siquiera tiene un euro consignado en los presupuestos de 2011. De hecho, su conclusión estaba prevista para este año y ahora se alargará otros tres años.

La contratista, FCC, ha reducido al mínimo los trabajos desde este verano, por lo que el gigantesco talud levantado junto a la actual carretera N-330 sigue siendo una pista de tierra. Y el embudo del congosto del Isuela seguirá en la misma situación durante cuatro años, ya que Fomento solo ha incluido una partida de 300.000 euros para licitar de nuevo las obras en 2011 y el grueso de la inversión la deja para 2015.

Tampoco se verá movimiento de tierras entre Lanave y Sabiñánigo, ya que los dos tramos comprendidos entre ambos municipios no llegan a sumar medio millón de euros de consignación presupuestaria. Las obras del primer sector fueron rescindidas por Fomento y en el segundo se paralizaron en primavera por el concurso de acreedores de la contratista, Begar. Desde entonces, no se ha vuelto a licitar y el ministerio aprovechó para rescindir el tramo colindante.

Negativa a adelantar el dinero

El secretario de Estado de Infraestructuras, el oscense Víctor Morlán, apuntó este verano la posibilidad de pactar con las empresas contratistas de la A-23 para que adelantaran la financiación, de modo que el Ministerio pagara a la finalización de las obras (el denominado pago diferido del modelo alemán) como ya había planteado el Gobierno del PP en el tramo turolense de la autovía. Las constructoras no han recibido ninguna propuesta y aseguraron a este diario que no están en condiciones de adelantar financiación.

Esta fórmula hubiera permitido acelerar su construcción, pero en el proyecto presupuestario de 2011 tampoco queda reflejada esta posibilidad (todos los tramos tienen partida plurianual, salvo en el caso de la variante de Jaca).

De este modo, las obras se limitarán a los 17,5 kilómetros que suman cuatro tramos repartidos por la A-23. Y tampoco está claro, según varios ingenieros consultados, que en todos ellos se trabaje a un ritmo normal. Los cuatro millones de euros previstos para el próximo año para los cuatros kilómetros entre Monrepós y Caldearenas no permitirá trabajar con celeridad. "Incluye un gran túnel y la obra está valorada en más de 121 millones, lo que da una idea de lo que se puede hacer con 4 en un año", concluyeron.

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