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Medio Ambiente autoriza la ampliación de Cerler, pero solo por el valle de Castanesa

Los otros tres sectores planteados quedan en suspenso y se tendrán que someter a nuevas evaluaciones de impacto en un futuroEl Inaga impone 40 prescripciones que obligan a recortar pistas y modificar varias instalaciones.

Vista de la estación de esquí de Cerler.
Medio Ambiente autoriza la ampliación de Cerler, pero solo por el valle de Castanesa
ARAMóN

El Departamento de Medio Ambiente, a través del Inaga, ha dado su visto bueno con condiciones a la ampliación de la estación de Cerler, pero solo por el valle de Castanesa. Las otras tres zonas en las que el grupo Aramón quiere crear el mayor dominio esquiable de España (Ardonés, Isábena y Aneto) han quedado en suspenso y no podrán desarrollarse hasta que en un futuro se sometan a nuevas evaluaciones de impacto ambiental.

Además, el Inaga ha impuesto al holding de la nieve 40 prescripciones ambientales que deberán cumplirse para poner en marcha las actuaciones que sí han sido autorizadas. En otras cuestiones, ese largo listado de condiciones reducirá en un 10% la superficie esquiable planteada inicialmente en Castanesa y obligará a modificar una decena de infraestructuras: pistas, balsas de agua, plataformas, sistemas antialudes...

Todos estos requisitos estarán recogidos en la declaración de impacto ambiental que ya ha formulado el Inaga y que se publicará en los próximos días en el Boletín Oficial de Aragón. No obstante, Medio Ambiente adelantó ayer que la ampliación de Cerler por Castanesa ha sido considerada "compatible" con la preservación de los valores naturales del valle siempre y cuando se cumplan las prescripciones impuestas.

En su comunicado, la consejería que dirige Alfredo Boné destaca que en la aprobación de la declaración de impacto ambiental se han tenido en cuenta tanto el dictamen del Consejo de Protección de la Naturaleza -que rechazó los tres sectores ahora en suspenso- como los criterios consensuados por la Mesa de la Montaña.

Siempre según Medio Ambiente, ese listado de condiciones exigibles a los proyectos del esquí ha guiado a los técnicos en la toma de decisiones como el recorte de determinadas pistas para adaptarlas al relieve del terreno o la modificación de algunas plataformas para garantizar que las obras que se realicen sean reversibles.

Cada zona, por separado

En cuanto a la decisión de pronunciarse únicamente sobre el sector de Castanesa y dejar fuera de la declaración de impacto ambiental los de Ardonés, Isábena y Aneto, Medio Ambiente la justifica argumentando que la distribución espacial y temporal de la actuación -cuatro zonas que se desarrollarían sucesivamente- "obligan a considerar cada una de las fases como partes individualizadas con entidad suficiente".

"En aplicación del principio de prevención y protección ambiental, y por razones de técnica y metodología, la evaluación completa de todo el proyecto resulta inviable debido fundamentalmente a la dificultad para predecir y proyectar en ese horizonte temporal (16 años) la aparición de determinados efectos ambientales", explica Medio Ambiente en su escrito.

Esas razones han llevado al Inaga a pronunciarse sobre un único sector. Los otros tres no han recibido la autorización ambiental, pero tampoco han sido rechazados y quedan a expensas de que Aramón vuelva a someterlos a evaluación de impacto.

Aunque puede parecer un revés para el grupo de la nieve, la decisión tomada por el Inaga no tiene consecuencias prácticas para el holding, ya que el sector que sí ha recibido el visto bueno ambiental es el que primero se iba a desarrollar y el más importante de todos.

Un sector clave

La expansión de Cerler por la zona de Castanesa permitirá cumplir un doble objetivo: aumentar el dominio esquiable actual y dotarlo de un nuevo acceso que acerque la estación a Cataluña, Francia y Levante -esa segunda entrada estará a apenas 15 kilómetros de la vía rápida que unirá Lérida y el valle de Arán-. Sobre ella pivotan el resto de las ampliaciones previstas, y además hay que recordar que es en este valle donde se han previsto distintos desarrollos hoteleros y residenciales ligados a la puesta en marcha de la nueva estación.

Según las previsiones de Aramón, la construcción de Castanesa durará hasta ocho años. Si todo va bien y se cumplen las expectativas, conforme avance esa primera fase el grupo de la nieve tramitará la evaluación ambiental de la siguiente, y así sucesivamente.

No obstante, hay que tener en cuenta que el resto de sectores podrían ser descartados. En ese caso, los planes de Aramón sí se verían afectados, ya que el holding siempre ha dejado claro que la principal fortaleza de su proyecto de ampliación de Cerler es poder crear un dominio esquiable verdaderamente grande.

Actualmente, Cerler cuenta con 63 kilómetros de pistas. En el valle de Castanesa se han proyectado 34 kilómetros más a los que habrá que hacer algunos recortes, pero los otros tres sectores que quedan pendientes suman otros 49 kilómetros fundamentales para que la Ribagorza cuente con una estación comparable a Formigal, Baqueira o Sierra Nevada.

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