Aragón

REFORMA DEL CÓDIGO PENAL

Una docena de coches, intervenidos en Zaragoza en solo tres días

Desde el pasado jueves, los jueces decomisan todos los vehículos implicados en un delito vial. La Policía Local de Zaragoza y la de Ejea han sido las únicas hasta ahora en poner en práctica la medida, en la mayoría de los casos con personas que circulaban ebrias o sin licencia.

Una docena de coches, intervenidos en Zaragoza en solo tres días
ARáNZAZU NAVARRO

Los excesos de Nochebuena y Navidad van a obligar a una docena de conductores aragoneses -la cifra puede haberse incrementado a lo largo de la pasada madrugada- a prescindir del coche durante lo que queda de fiestas. Sin pretenderlo, ellos han sido los encargados de 'estrenar' la última reforma del Código Penal, que entró en vigor el pasado jueves y autoriza a los jueces a intervenir todos los vehículos implicados en un delito vial. De momento, la cifra de inmovilizaciones es bastante discreta. Pero las previsiones apuntan a un goteo incesante, que puede llegar a desbordar muchos depósitos municipales.

La Policía Local de Zaragoza, una vez más, ha sido la primera en dar ejemplo. Sabedora de que la reforma no era baladí y podía tener importantes consecuencias, hace ya algunas semanas que empezó a apremiar a los jueces para que decidan qué hacer con unos 400 vehículos que tienen 'olvidados' -por diferentes delitos o embargos- en el depósito municipal de la carretera de Castellón. "Sabemos que hay que hacer hueco, porque ahora nos van a llegar muchos más coches", reconocía esta semana el intendente principal de Tráfico, Manuel Solanas.

Y sus previsiones han sido acertadas. No en vano, de los primeros doce vehículos puestos a disposición de la autoridad judicial, once lo han sido en el casco urbano de la capital aragonesa. En los casos más graves -accidentes con heridos, conducciones temerarias, etc-, esto se venía haciendo ya desde hace algún tiempo. Sin embargo, ahora ya no caben excepciones. "Se intervendrán todos los vehículos implicados en un delito, y el propietario tendrá que entregar incluso el permiso de circulación", comentaba ayer una agente en un control de alcoholemia.

La reforma del Código Penal ha cogido por sorpresa a muchos conductores. Por ejemplo, al joven que influenciado por el alcohol ayer se quedó dormido al volante en la plaza Mozart de Zaragoza. Los agentes consiguieron despertarle después de varios intentos, momento que aprovecharon para conducirlo a comisaría e intervenir su coche. También de madrugada, la grúa tuvo que arrastrar hasta el depósito un vehículo que se empotró contra una fachada en el barrio de Santa Isabel. Sus tres ocupantes resultaron heridos, uno de ellos grave, y el turismo quedó a disposición del juez porque el conductor dio positivo en alcohol.

Huesca y Teruel, sin decomisos

Salvo en Zaragoza, en ninguna de las otras dos capitales aragonesas se ha intervenido ningún coche desde que entró en vigor la reforma. Hasta anoche, tampoco se había informado de otros casos en municipios importantes como Jaca, Monzón, Calatayud o Tarazona. Según pudo confirmar este periódico, tan solo la Policía Local de Ejea se había 'estrenado', al arrestar a un conductor que también se quedó dormido en medio de la calzada.

La Guardia Civil, por tratarse de diligencias judiciales, ha anunciado que no va a informar del número de inmovilizaciones.

No todos los coches pasarán el mismo tiempo en el depósito. Según explicaba esta semana el juez decano de Zaragoza, Ángel Dolado, "los magistrados no cuentan con un protocolo de actuación unificado para las intervenciones de vehículos". "Será cada compañero quien valore las circunstancias de cada caso y actúe en consecuencia", añadía. En los casos en que el conductor sea privado de libertad y tenga que comparecer ante el juez de guardia, este último decidirá qué se hace con el detenido y con el vehículo al mismo tiempo. Sin embargo, cuando el conductor quede libre a la espera de juicio rápido, lo más probable es que su vehículo quede 'arrestado' hasta la celebración de la vista. Y esta suele señalarse en un plazo que oscila, normalmente, entre los dos y ochos días.

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