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MOVILIDAD LABORAL

Más de cien mil aragoneses con un contrato nuevo tienen que trabajar fuera de su comarca

Uno de cada cuatro aragoneses que firman un nuevo contrato tienen que salir fuera de su comarca de residencia. Esto quiere decir, que más de 100.000 personas al año llegan a cambiar de territorio para ir a trabajar. Durante 2006, los habitantes de la comunidad suscribieron un total de 482.014 contrataciones. De ellas, 117.588, lo que significa un 24,4%, supusieron un traslado fuera del lugar de origen. Mientras, en otros 364.426 casos, un 75,6%, la persona pudo continuar viviendo en su lugar de origen.

Estos son algunos de los datos que el titular del Departamento de Análisis Económico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Pedro García Castrillo, ha utilizado para estudiar la movilidad laboral comarcal. El informe se ha publicado recientemente en el Anuario 2008, editado por Fundear (Fundación Economía Aragonesa), y en él se analizan por primera vez de forma monográfica estos flujos.

De los 117.588 trabajadores que tuvieron que dejar su zona de residencia, 71.150 (60,5%) se mueven a otra comarca y 46.438 (39,4%) tienen que "emigrar" fuera de la comunidad aragonesa. En un análisis pormenorizado de los destinos laborales, la investigación concluye que la provincia de Lérida, Castellón y Valencia ejercen una fuerte atracción entre quienes más se trasladan fuera.

El mercado de trabajo desborda los límites administrativos comarcales. Pedro García Castrillo pone como ejemplo el trasiego existente entre la demarcación de Zaragoza y las comarcas que forman el cinturón sur. "Los residentes en Valdejalón, las riberas Alta y Baja del Ebro, y los Campos de Cariñena y Belchite, cubren menos de un tercio de los contratos que firman las empresas allí instaladas y el resto proviene de la capital. A la vez, la mayoría de ellos firman contratos para trabajar en Zaragoza", explica.

La investigación analiza también la movilidad interna dentro de cada delimitación comarcal. El estudio demuestra que los viajes por motivos profesionales son más elevados en aquellos territorios en los que la capital tiene menos población que el resto de la zona. Mientras, el número de traslados se reduce en aquellas con una distribución más polarizada de sus habitantes.

Las provincias fronterizas con el oriente aragonés constituyen un fuerte polo de atracción. Las relaciones más intensas fuera de los lindes aragoneses se dan con los lugares contiguos con Cataluña, en alguna colindante con la Comunidad Valenciana, como Gúdar-Javalambre. Al otro costado, en Tarazona y El Moncayo que linda con Navarra y Soria, son los navarros y sorianos los que acuden a Aragón.

Principales destinos laborales

La delimitación comarcal de Zaragoza constituye la meta laboral para dos terceras partes de las comarcas, siempre en cuanto a los nuevos contratos que se suscriben. El siguiente destino, por número de lugares que lo comparten, es Lérida. Solo un dato: el 28% del flujo laboral del Bajo Cinca se dirige a la provincia ilerdense. Un porcentaje que también resulta significativo en La Litera (26%) y La Ribagorza (20%). Los ribagorzanos y literanos también tienen la vista puesta en Barcelona.

Al sur, la Comunidad de Teruel es la primera preferencia de sus vecinos. Sin embargo, desde Gúdar y Javalambre se acude a Castellón y Valencia, que suman el 34,5% de sus desplazamientos. Además, Castellón es el principal destino para el Maestrazgo.

Al norte, la Hoya de Huesca se convierte en el punto de referencia para los habitantes de Los Monegros y el Somontano de Barbastro, aunque con fuertes diferencias entre ambas. En el caso de Los Monegros (la única comarca limítrofe con Zaragoza que no tiene en ella el destino principal para sus habitantes), la capital oscense representa el 42,8 de sus desplazamientos, casi doblando la importancia de Zaragoza y sumando entre ambas las dos terceras partes de sus desplazamientos. El Somontano, sin embargo, tiene sus predilecciones muy repartidas por los alrededores.

El estudio plantea también una clasificación entre las comarcas receptoras y emisoras netas de este mercado laboral. Así, las ocho comarcas que importan mano de obra son las pirenaicas de Alto Gállego, Sobrarbe y Ribagorza, cuatro de la franja sur que rodean Zaragoza (Valdejalón, las riberas Alta y Baja del Ebro y Campo de Cariñena) y Tarazona y El Moncayo. Sobre la Jacetania, que se queda fuera, asegura que posee un mercado laboral equilibrado. En cuanto a las cinco exportadoras de trabajo, se trata de las turolenses Cuencas Mineras, Matarraña y Jiloca y las zaragozanas de Aranda y Cinco Villas.

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