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AMBIENTE

Mañana de viernes de fervor preelectoral

La presencia de la plana mayor del PP sirvió a muchos simpatizantes para elevar la confianza en una victoria en los próximos comicios.

Había muchas ganas de ver a Rajoy, a pesar de que la intermunicipal del PP era un acto interno del partido, al que no estaban convocados los militantes. Unas 500 personas, entre cargos y simpatizantes, sobre todo gente mayor dado que era una mañana de un día laborable, se dieron cita en el hotel Reina Petronila.

Eran muchos los rostros conocidos con los que uno podía cruzarse. Desde Ana Mato a María Dolores de Cospedal o Ruiz-Gallardón. Todos saludaban y se hacían fotos con los móviles como si fueran los actores de 'Física y Química' ante una masa de adolescentes. Uno de los más solicitados fue el candidato a la alcaldía de la capital aragonesa, Eloy Suárez, que no paraba de posar, solícito pero algo abrumado, con grupos de señoras.

Mariano Rajoy se mostró muy afable, saludando, abrazando y besando a cuantos se le acercaban y le hablaban. Hubo incluso quien le dio una carta en mano. Todos los intervinientes en la clausura se mostraron seguros de su próximo triunfo. Javier Arenas, que anunció la elaboración de la Declaración de Zaragoza con las conclusiones de las jornadas, volvió a citar a Rita Barberá en su breve intervención en lo que pareció la confirmación de un dúo valenciano-andaluz que, a fuerza de exhibir campechanía, certificó unas posibilidades cómicas indudables.

Mucho más serio resultó Ruiz-Gallardón, que utilizó varios gráficos en su discurso. Sus conclusiones dejaron claro que los municipios son los peor tratados en la estructura administrativa, aunque quedó más claro aún que el Ayuntamiento de Madrid ha logrado mejores cifras que el resto en cuantas variables presentó.

Luisa Fernanda Rudi arrancó su intervención, ataviada con su habitual pañuelo, con un recuerdo a su etapa como alcaldesa de Zaragoza y rememorando el vuelco que se produjo en el poder municipal en 1995, con la llegada del PP a varias ciudades importantes. Rudi aseguró que aquellos cinco años fueron "un máster en la vida". Aprovechó para sacar el asunto de las comarcas y la superposición de competencias e instó a clarificar y racionalizar la estructura. La presidenta del PP de Aragón apeló a una de las expresiones favoritas de Rajoy, el sentido común, que luego recogería con gusto el líder popular.

La secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, fue la encargada de aportar la carga fundamentalmente crítica de la gestión de Zapatero. "Un Estado no se puede gobernar como si fuera un bingo", dijo. Tras la intervención de Rajoy y concluidos los discursos, una mujer se acercó a Cospedal para decirle "vamos a por ellos". "En este caso no se puede decir que sean pocos y cobardes", respondió. La presencia de tantos líderes había funcionado: los ánimos estaban caldeados.

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