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TURISMO

Los turistas no rompen el silencio en Sijena

El monasterio vivió ayer su primera jornada de puertas abiertas desde 2008, aunque el horario fijado para el acceso no invitaba en absoluto a conocer sus estancias con casi mil años de historia y fueron muy pocos los que hicieron el recorrido gratuito de media hora.

La religiosa que ejerce de guía junto a una visitante en los antiguos dormitorios de las monjas.
Los turistas no rompen el silencio en Sijena
R. GOBANTES

El silencio que se ruega nada más franquear los muros del monasterio de Sijena, al ser un lugar construido para la oración, apenas se vio alterado ayer en la primera jornada de visitas guiadas en dos años, en buena parte, debido a los escasos turistas que se acercaron a conocer el cenobio, declarado Monumento Nacional en 1923 y Bien de Interés Turístico. Y es que los horarios pactados por la Dirección General de Patrimonio de la DGA y las moradoras, las Hermanas de Belén, no invitan precisamente a acudir, puesto que únicamente está abierto de 12.30 a 16.00. De hecho, a las 13.30, tan solo una pareja y su hija de corta edad se animaron a descubrir la historia y el arte que encierra el centro monástico, y una hora después no había en el entorno ningún movimiento. A lo largo de este mes, también se podrá acceder, en la misma franja horaria, los días 18, 20, 25 y 28.

Dos carteles de tamaño folio -uno en la puerta principal y otro en la habilitada para la entrada del público- anuncian las fechas de apertura. Precisamente a través de ellos el Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet tuvo noticia de la reanudación de las visitas. Cabe recordar que el régimen pactado con el Gobierno de Aragón se interrumpió alegando motivos de seguridad en 2005, al comenzar la primera fase de restauración, y desde entonces solo se pudo entrar con restricciones similares a las actuales durante la Expo.

Antes siquiera de tocar el timbre, la religiosa que ejerce de guía abre la puerta e invita a la visita. Desde allí ya se divisa uno de los elementos más simbólicos del complejo: la sencilla y a la vez imponente portada románica de la iglesia. En el interior apenas hay iconografía, ya que, como el resto de las estancias históricas -que datan del siglo XII- fue incendiada y expoliada durante la Guerra Civil. Mención especial merece el panteón real, en una capilla lateral. Allí se encuentran los sepulcros de la reina Doña Sancha, fundadora del monasterio, al que se retiró tras enviudar, y los de tres de sus hijos, el rey Pedro II y las infantas Leonor y Dulce. Los cuerpos fueron profanados también durante la contienda. Anexo a la iglesia se encuentra el antiguo refectorio, acondicionado como capilla para la liturgia de las Hermanas de Belén a su llegada en los años 80, tras abandonar la orden de San Juan de Jerusalén el monasterio, actualmente habitado por 36 religiosas.

A continuación se sale al claustro para admirar, desde fuera, la sala capitular, cerrada por desprendimientos y sin los frescos originales, que se hallan en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Junto a ella, se encuentran los antiguos dormitorios de las monjas, punto final del recorrido, que es gratuito y dura media hora. Se les dotó de una cubierta en la primera fase de obras, y la restauración también es visible en los muros exteriores. En la segunda fase, quedarían pendientes las otras dos alas que ocupaban las novicias, las dependencias de Doña Sancha y la creación de un centro de visitantes y un aparcamiento junto al monasterio.

A la salida, una familia de Zaragoza que se enteró de la posibilidad de ver el cenobio por HERALDO hacía un balance positivo de su visita. "Hemos venido de excursión por curiosidad y nos ha gustado mucho, la monja es encantadora", comentaron. "La hora es mala y es poco tiempo, pero es lo que hay", añadieron resignados.

Prueba de la poca antelación con que se ha difundido la reapertura es que el único restaurante de Villanueva de Sijena permanece cerrado por vacaciones desde el pasado domingo hasta el lunes.

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