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Aragón
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CHEQUEO A LA ADMINISTRACIÓN

Los sindicatos exigen mejorar la gestión en Salud antes de asumir otros ajustes

La administración sanitaria es, con diferencia, la que se lleva la mayor parte del gasto de personal presupuestado por la DGA.

Los servicios sanitarios son uno de los pilares del Estado del bienestar.
Los sindicatos exigen mejorar la gestión en Salud antes de asumir otros ajustes
ESTHER CASAS

Los profesionales de los centros de Salud aragoneses son testigos privilegiados de la crisis. La explicación es que el pesimismo que genera la mala situación económica repercute en el ánimo de la población y los servicios sanitarios tienen -están teniendo- una mayor demanda en tiempos de crisis. En definitiva, más gente se siente enferma.

Puede decirse que la parte de la Administración más sensible es la de la Sanidad, la más pegada a la atención ciudadana, la que toma el pulso diario, en sentido real y figurado, de las personas. Por eso, el recorte salarial de los empleados públicos anunciado por Zapatero ha caído tan mal como en otros sectores, pero puede tener un efecto más pernicioso. La desmotivación en los profesionales de la Sanidad tiene más trascendencia.

La importancia de la Sanidad en el Estado del bienestar y su magnitud en la estructura administrativa de Aragón es incuestionable. De los 2.132 millones de euros en gastos de personal consignados en los Presupuestos de 2010 para la DGA, entidades de derecho público y organismos autónomos, 995 millones corresponden al Servicio Aragonés de Salud. Y casi la mitad del total, 1.043 millones (incluido el Servicio Aragonés de Salud), depende de la Consejería de Salud y Consumo que dirige Luisa María Noeno. Además, 303 de los 662 millones de euros de los gastos de bienes corrientes y servicios corresponden también al Salud.

Respecto al número de funcionarios, la plantilla alcanzaba la cifra de 17.538 personas en 2008, últimos datos facilitados por la Consejería. Actualmente, hay más de 92.000 empleados públicos trabajando en la Comunidad.

Los representantes del sector sanitario en Aragón coinciden en el diagnóstico y apuntan a la mejora en la gestión como alternativa para afrontar un ajuste. Teodoro Aldea, secretario autonómico del sindicato SATSE, ve inevitable apostar por el incremento del dinero destinado a Sanidad. Hay más enfermedades crónicas y la esperanza de vida es cada vez mayor. Dos variables difícilmente eludibles.

El secretario general de la Federación de Sanidad de CC. OO., Juan Urdániz, cree que es equivocado poner el acento en la rebaja salarial. "Hay que planificar la Sanidad de otra manera, optimizando recursos, poniendo el personal donde tiene que estar y con un mayor control de la actividad", señala. Desde UGT, el secretario general de Sanidad, José Miguel Salas, destaca las numerosas externalizaciones y el despilfarro como dos graves problemas. Salas asegura que cada vez hay más directivos en la Sanidad y que gran parte de la actividad de los médicos tiene que ver con la burocracia.

"Médicos olvidados"

Lorenzo Arracó, secretario general del sindicato médico CESM, dice que el problema de los recursos humanos en la Sanidad aragonesa viene de atrás y denuncia que la Comunidad, que ha sido "fabricante y exportadora" de médicos va a pagar caro una política de la DGA que "olvida" a los médicos. "No sobran funcionarios sino administraciones, empresas públicas, asesores y amiguismo", destaca. El presidente de FASAMET, Leonardo Catalán, aboga por "reorganizar" las instalaciones sanitarias y por "reconducir" los recursos humanos. Como otros representantes del sector, recuerda que sus profesionales ya sufrieron la congelación de la carrera profesional en la ley de Presupuestos, por lo que el recorte actual supone que llueve sobre mojado.

La presidenta de la Sociedad de Médicos de Atención Primaria, Pilar Guillén, se centra en la desmotivación que supone la medida y en la potenciación de la atención primaria como eje de la Sanidad frente a los grandes hospitales. Isabel Monreal, presidenta de Sociedad Aragonesa de Medicina Familiar y Comunitaria, cree que algunos de estos centros solo subsisten por motivos políticos. "Hay que gestionar de otra manera", destaca. Monreal sostiene que "igual a la larga es necesario el recorte en gasto de personal, que es lo más fácil, pero primero hay que comprar mejor y gastar menos".

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