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CRIMEN DE FAGO

Los restos de ADN y de pólvora serán claves en un juicio para el que se inicia la cuenta atrás

El juez tiene que resolver el recurso contra el auto de procesamiento, si al final lo admite. El sumario está casi cerrado, pero la vista podría retrasarse hasta después del verano.

El presunto asesino, Santiago Mainar, cuando salía el pasado jueves de los juzgados de Jaca.
Los restos de ADN y de pólvora serán claves en un juicio para el que se inicia la cuenta atrás
RAFAEL GOBANTES

El 12 de enero de 2007, Miguel Grima se desplazó por la tarde desde Fago a Jaca para asistir a una reunión de alcaldes de la comarca. Nunca regresó a su casa. Su cadáver apareció en la cuneta de la carretera que conecta Majones con Fago, a la altura del kilómetro 11,100. En aquella curva maldita terminó su vida y se escribieron las primeras diligencias de un extenso sumario que ya ha alcanzado los doce tomos. El pasado lunes, el hasta ahora único inculpado por el asesinato de Grima, el guarda forestal Santiago Mainar, fue trasladado desde la cárcel de Zuera a los juzgados de Jaca para practicar la declaración indagatoria. Se trata de uno de los trámites previos a cierre definitivo de la instrucción. De hecho, en cuanto se resuelva el recurso de reforma contra el auto de procesamiento que ha presentado la defensa, el caso llegará por fin a la Audiencia de Huesca.

La cuenta atrás para el juicio ya se ha iniciado, pero Santiago Mainar podría tardar a sentarse en el banquillo de los acusados todavía algunos meses. ¿Qué pasará hasta entonces? ¿Por qué el juez no cree al guarda forestal cuando dice que no mató al alcalde? ¿Cuáles son las pruebas de peso contra él? A continuación, se ofrecen algunas respuestas. Pero las más importantes, las que todo el mundo espera, parece que solo podrán conocerse en el juicio. Y, posiblemente, ni siquiera entonces quedarán despejados todos los interrogantes.

¿Cuándo terminarán las investigaciones y cerrará el juez el sumario?

El abogado de la defensa, Marcos García Montes, ha recurrido el auto de procesamiento contra Mainar. Pero el juez que instruye el caso podría cuestionarse su admisión, ya que esta parte tenía tres días para recurrir tras la comunicación oficial del auto. Y mientras el escrito del instructor está fechado el 16 de diciembre, el letrado presentó el recurso de reforma el pasado 9 de enero. Después, solo quedaría el recurso de apelación. Concluidos estos trámites, el juez enviará el sumario a la Audiencia de Huesca, que señalará el juicio en junio o después del verano.

Cuando el caso llegue a la Audiencia de Huesca, ¿se podrán seguir pidiendo pruebas?

Cuando el sumario esté en la Audiencia, se escuchará a las partes antes de pedirles sus calificaciones provisionales (de momento, el fiscal y la acusación particular, ejercida por Enrique Trebolle, ya han dicho que pedirán 21 años de cárcel). En ese momento, la defensa podría volver a pedir nuevas pruebas. Lo no quiere decir que se acepten. García Montes pretende que se practique una pericial psicológica sobre la declaración autoinculpatoria de Mainar y que el psiquiatra José Antonio García Andrade pueda entrevistarse con el procesado en prisión. En total, ha pedido nueve pruebas, entre las que se incluye un informe sobre el estado de la luna el día de autos y la entrega de una copia de la declaración autoinculpatoria ante la Guardia Civil.

¿Cuáles son los indicios racionales de criminalidad que encuentra el juez?

El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Jaca, Ángel de Pedro, ha tenido muy en cuenta la autoinculpación de Santiago Mainar ante la Guardia Civil. El guarda forestal se retractó después en sede judicial, argumentando que lo había hecho "con el ánimo de liberar de la presión psicológica a Fago". Sin embargo, para el juez, esta razón no resulta convincente. Los restos biológicos con el perfil genético de Mainar hallados en el interior del Mercedes de Grima han sido también determinantes. Por último, el presunto asesino dijo que no había disparado en meses, y la prueba de parafina reveló que tenía residuos de disparo en sus manos.

La defensa cree que se está obviando la "prueba estrella" del sumario: la declaración de la familia donostiarra que se cruzó en la carretera con el asesino.

Solo tres personas tuvieron la oportunidad de ver y hablar con el presunto asesino del alcalde. Se trata de la familia donostiarra que la noche del crimen se dirigía a Fago. Las luces largas del Mercedes de Grima, detenido en la calzada, deslumbraban al conductor. Bajó la ventanilla para ver si necesitaban algo, pero un hombre al que no identificó le dijo: "Siga su camino, siga su camino". El médico explicó que esta persona vestía un mono verde oscuro y portaba un frontal (linterna) en su cabeza que despedía una luz azulada que le impedía una visión más certera. La defensa recuerda que los testigos declararon que no era nadie del pueblo, pero el juez considera que este testimonio está condicionado por las circunstancias.

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