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Aragón

CUENTA CON 70 INSCRITOS

Los porteros de discobares se constituyen en asociación

El nuevo decreto que regulará al sector y obligará al 'personal de derecho de admisión' a llevar chapas identificativas se ha retrasado hasta marzo.

Cansados de ser "los malos de la noche" y con la intención de funcionar como un interlocutor único ante la administración, los porteros de discotecas y bares de Aragón -que en marzo pasarán a denominarse 'personal de derecho de admisión'- acaban de constituirse en asociación. Aspadys (Asociación Sindical de Porteros de Discotecas y Similares) es el nombre de la agrupación que se formó hace escasamente dos semanas y que ya aglutina a 70 de los cerca de 250 porteros que se calcula que hay en Zaragoza.

"Cuando la DGA comenzó a tramitar el decreto que regulará nuestra actividad, nos dimos cuenta de que deberíamos asociarnos para que se contara con nosotros", explica José Luis Alcañiz, presidente de Aspadys, que considera que la nueva normativa "era necesaria y en esencia es correcta", aunque detalles como el que les obligue a llevar una chapa identificativa despierta algunas susceptibilidades. Además, hay puntos que aún están en discusión como las subvenciones para financiar los cursos que se les exigen (cuyo coste asciende hasta los 500 euros), que estos puedan realizarse 'on line' o que los exámanes y que las pruebas (teóricas, prácticas y test psicotécnicos) se realicen por convocatoria pública en lugar de fiarlos a las academias.

La DGA, además, aún debe pulir un controvertido apartado del decreto en el que permite a los porteros el uso de la fuerza siempre que esta sea proporcionada a la agresión recibida. Sin embargo, "aunque en ocasiones nos enfrentemos a situaciones hostiles, no somos cuerpos de seguridad del Estado, así que legalmente esto sería una contrariedad", afirman desde Aspadys, que cuenta con un abogado entre sus filas que aporta asesoría y defensa jurídica. De hecho, la prohibición de que estos profesionales puedan tener antecedentes penales también es una apartado que se está repasando "porque una cosa es tener una denuncia, a veces infundadas, por una pelea y otra cosa son los malos tratos o el tráfico de drogas...".

David Giménez (tesorero) y Toño Ruiz (secretario) explican que las complicaciones más habituales a las que se enfrentan son pequeños hurtos, cortes con cristales, bajones de tensión o, también, altercados entre los clientes, aunque en esos casos los porteros intentan calmar los ánimos y llaman a la Policía para que se haga cargo de la situación. También advirtieron de que la nueva normativa no hará desaparecer estos problemas porque la clientela seguirá consumiendo alcohol y otras sustancias, que suelen ser el germen de la mayoría de los conflictos. El personal de derecho de admisión -en el que escasean las mujeres- insiste que el uso de la fuerza es el último recurso y que su formación se basa en el estudio de algunas leyes, de nociones de primeros auxilios y de tácticas de defensa personal.

Aunque en un principio la nueva norma iba a entrar en vigor el próximo 9 de septiembre, la DGA la ha retrasado hasta el marzo de 2011, lo que facilitará que los profesionales involucrados puedan realizar los cursos de 80 horas que se les exigen.

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