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ACOSO A MENORES

Los menores ocultan a los padres los nuevos casos de "ciberbullying" por miedo

Prefieren no comentar los acosos sufridos a traves de la red y de los teléfonos móviles para que no les restrinjan su uso en casa. Muchos acosadores "no son conscientes" de la gravedad del delito.

El "ciberbullying", la forma actual de acoso a menores a través del uso de las nuevas tecnologías, es una realidad que aún no trasciende en toda su dimensión porque los afectados no se atreven a comentarlo a sus progenitores. Según Carmen Martín, asesora de Educación del Justicia de Aragón, "los menores acosados evitan comentar su problema para que sus padres no restrinjan su uso de móviles e internet".

El nuevo fenómeno se caracteriza por difundir imágenes comprometidas en la red, colgar acciones de sujetos en diferentes páginas o enviar mensajes amenazantes por teléfono móvil. La mayor diferencia con el resto de acosos a menores es la impunidad con la que los agresores realizan sus acciones. "El acosador está solo frente al ordenador y no percibe el daño que provoca", explicó Carmen Martín. "Incluso cuando son acusados por cometer un delito se sorprenden, ya que no consideran tan graves sus acciones", añadió.

La dificultad para detectar un caso de "ciberbullying" complica la labor de los centros de enseñanza y de las instituciones. Este tipo de delitos se cometen principalmente en los hogares, y no en los colegios. De hecho, tan solo un caso de "ciberbullying" ha llegado hasta el Justicia de Aragón y fue hace varios años. "Por suerte el problema surgió en los ordenadores del centro, y no en el hogar, por lo que se pudo atajar el problema", comentó Carmen Martín. "El menor sufrió multitud de rumores y barbaridades que eran totalmente falsos", aseguró la asesora del Justicia de Aragón.

Aun así, Carmen Martín se muestra convencida de que existen más casos, pero que no salen a la luz por el temor de los menores a que sus padres les prohiban el uso de teléfonos móviles y ordenadores.

Para la asesora del justiciazgo, el "ciberbullying" es todavía peor que el acoso general: "Los daños físicos que puede producir una agresión se pasan y normalmente se olvidan, pero el daño psicológico que ocasiona la humillación de verse ridiculizado en internet permanece. De hecho, las amenazas provocan irritación en los agredidos y se traducen en fiebres, mareos o nerviosismo".

Control en los centros y en casa

Para evitarlo, Carmen Martín propone medidas que deberían adoptar tanto los padres y los menores como los centros educativos. En casa, los progenitores deben conocer más las nuevas herramientas tecnológicas de diálogo. Además, deben situar los ordenadores en habitaciones comunes para la familia, y no en sus propias habitaciones donde puedan navegar sin barreras por internet. Los padres también disponen de herramientas para controlar las páginas que visitan sus hijos.

En cuanto a los centros educativos aboga por ofrecer un asesoramiento a las familias y a los profesores para educar correctamente a los niños en el uso de las nuevas tecnologías.

Los menores deben saber que es peligroso revelar contraseñas y hablar de temas comprometidos a través de la red. Además de usar seudónimos.

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