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NAVIDAD

Los Magos aparecieron entre fuegos artificiales

Un año más, la magia y la ilusión renovaron su compromiso con los más pequeños. Melchor, Gaspar y Baltasar llegaron desde Oriente a la capital altoaragonesa para saludar a los niños y dejar miles de regalos. Los Reyes Magos recorrieron en su espectacular cabalgata las calles de la ciudad, ante la mirada de miles de oscenses, a la que se sumó esta vez el autobús de la SD Huesca. El Casino saludó la llegada de los monarcas con música en vivo y un gran castillo de fuegos artificiales.

"Estoy muy nervioso por ver a los Reyes", decía Javier, de 8 años, justo cuando comenzaba el desfile real, que arrancó poco después de las 18.00 en la avenida de Monreal. Su abuelo, Abel Borau, también estaba feliz: "Me hace mucha ilusión ver a mis nietos tan contentos". El pasacalles recorrió el Coso y los porches de Galicia, para desembocar en la plaza de Navarra. Este año la cabalgata contaba con algunas novedades. La más visible fue la presencia del autobús de la SD Huesca, al que muchos vitorearon desde las aceras. Además, los Reyes pensaron en todos los niños, y por eso los caramelos de su séquito eran aptos para celíacos.

En los primeros puestos del desfile, unos duendecillos blancos animaron -y a veces asustaron- a niños y mayores. Tras ellos, diferentes clubes y asociaciones oscenses continuaron con la fiesta, y las mairalesas saludaron subidas en pajaritas, desde su espectacular carroza. El camión de bomberos, que hacía sonar sus sirenas sin cesar, fue un año más uno de los favoritos de los niños. Los vehículos de los tres Magos cerraban la cabalgata.

Ante el paso de las carrozas, los ojos de los más pequeños se abrían como platos. "Hoy me iré a dormir pronto y seré muy obediente para que me traigan todo lo que les he pedido", aseguraba Peña, subida a hombros de su padre.

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