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EDUCACIÓN

Los maestros, dispuestos a que los padres tengan más peso al votar el horario continuo

Los sindicatos abren la puerta a que el cambio de jornada necesite mayoría cualificada en cada centro. Broto asegura que ahora no se plantea modificar los turnos de los alumnos.

Los maestros, dispuestos a que los padres tengan más peso al votar el horario continuo
ARáNZAZU NAVARRO

Los cinco sindicatos representados en la Mesa Sectorial de Educación -CSIF, UGT, CC. OO., STEA y CGT- pedirán mañana formalmente a la DGA que dé a los centros autonomía para elegir la jornada escolar que deseen: continua, partida o mixta. Esto -aseguran- no implicará que los niños permanezcan menos en el colegio. Como ejemplo, explican que ahora los niños suelen entrar a clase a las nueve, quedarse a comer, seguir las lecciones por la tarde y salir a las 16.30. Si se optase por la jornada continua, estaría el mismo tiempo en el colegio, aunque las horas lectivas se concentrarían de 9 a 14.00 y después, llegaría la comida y la atención por parte de las monitoras de comedor. «No hablamos de someter a niños a horarios agobiantes. Queremos que no tenga coste añadido para las familias ni para la Administración, que al final somos todos», comentó Marcos Domingo, de CSIF, que ayer detalló la posición de los profesores junto al resto de sindicatos.

Piden que esto se desarrolle en la Ley aragonesa de Educación y se muestran dispuestos a abrir una negociación sobre las condiciones que se necesitan para cambiar los horarios y así satisfacer una demanda de las asociaciones de padres. Ahora, basta con que obtenga mayoría simple en el consejo escolar (donde los profesores son más que las familias). Se podría plantear que ocurriese como en otras comunidades como Madrid, en las que solo la propuesta sale adelante si votan el 80% de los censados. «Nosotros no llevaremos unas condiciones fijas», aseveró Miguel Morte, de CC. OO. «Veremos qué plantea Educación. Pero queremos una organización de centros garantista para las partes implicadas con un sistema de mayoría adecuado», añadió Domingo.

Esta idea se abordará en la Mesa Sectorial de mañana en la que participarán sindicatos y DGA. La consejera, Mª Victoria Broto, insistió ayer durante su visita al instituto San Alberto Magno de Sabiñánigo en que el horario de mañana y tarde es «el mejor para los alumnos y las familias, porque facilita la conciliación ». Aunque dijo entender la reivindicación del profesorado, apuntó que «desde el punto de vista pedagógico, el partido es el mejor horario».

«No tendría sentido que por una parte organicemos programas para ampliar el horario escolar antes del inicio de las clases y ampliar el de la tarde, y por otra, con la gran demanda que tienen, que disminuyamos el periodo que los alumnos están en el centro», añadió después en Huesca durante la celebración del 25 aniversario de la Escuela de Hostelería y Turismo San Lorenzo.

Los sindicatos insisten en que lo importante es abrir la negociación y recuerdan que mantendrán el derecho a elegir jornada, como una de sus principales reivindicaciones (la defienden desde 1988). «No es una jornada continua por decreto. Que no se pueda elegir no hace bien a la Comunidad», comentó Gloria Pardillos, de UGT.

¿Qué jornada es mejor?

Hay estudios, como el del profesor de la Universidad de Santiago, Javier Rouco, que defienden que con la continua los niños se fatigan más, rinden menos, pasan más sueño y hambre. O el de Julio Latorre de la Universidad de Zaragoza, que defiende la tesis de que los niños apenas practican deporte cuando su jornada escolar es continuada (de 8.00 a 13.00, por ejemplo). Pero también hay expertos que opinan en el sentido opuesto y defienden que los menores rinden mucho más por la mañana que después de comer.

«Por la diferencia de opiniones, hay que hacer una normativa consensuada trabajando con las familias y a partir de ahí, definir el horario de cada centro», afirmó Teresa Olaya, del sindicato CGT.

Su compañera de STEA, Socorro Corral, recordó, además, que el derecho a la elección de jornada no debe plantearse como una guerra entre profesores y padres.

No obstante, desde la federación de asociaciones de padres, Fapar sigue habiendo recelos hacia la aprobación de ese cambio de horarios.

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