Despliega el menú
Aragón
Suscríbete

En primera persona

"Los jueces de Zaragoza me hirieron al archivar el caso. Me siento secuestrado"

Antonio Barroso, un zaragozano de 41 años, es el presidente de la Asociación nacional de afectados por adopciones ilegales (ANADIR).

Zaragoza. Su teléfono arde de llamadas de periodistas. Cuando se enteró que su madre no era su madre dejó su pequeña constructora y se concentró en crear la asociación Anadir. El miércoles pasado viajó desde su casa en Vilanova i la Geltrú hasta Madrid para participar en un debate en una televisión nacional y, el martes, va a una autonómica. Ya se ha acostumbrado porque su pelea, con 300 personas a sus espaldas, ha recorrido medios de comunicación de toda Europa. Antonio Barroso, divorciado dos veces, tiene una hija de 15 años y se considera "un maño de pura cepa" que quiere conocer su historia.

¿Cómo nació la Asociación Nacional de Afectados de Adopciones Ilegales?

Cuando nos archivaron la denuncia por prescripción en los juzgados de Zaragoza. No nos hicieron caso solos, pues ahora somos más de 300... Me hirieron los jueces de Zaragoza al archivarlo. Juan Luis tiró la toalla, pero yo soy muy cabezón y me considero muy maño. No pararé hasta que el Gobierno nos haga caso. Mi partida de nacimiento está falsificada y me siento secuestrado.

¿Pero solo se dedica a esto?

No me dedico a otra cosa. Tenía una pequeña constructora y cuando me enteré de todo esto acababa de empezar la crisis inmobiliaria. Liquidé y llevo dos años que no paro. Cree Anadir, después de ocho meses de trámites, y en febrero de 2010 nos reconocieron. Somos 316 socios y no cobro cuota porque ellos son víctimas: ¡hago hasta de psicólogos al escucharles! Hay cosas, como mantener la página web, que sí me cuestan dinero.

Además de usted, habrá alguna otra persona implicada...

Hay un vicepresidente, un tesorero y un vocal, que es Juan Luis. Solo duante el día de hoy llevo 16 llamadas de periodistas. Hemos salido en el 'Times', en dos revistas de Portugal, en la BBC o en varios canales de televisiones francesas... El día 27, el alcalde de Getafe nos deja un centro cívico para ofrecer la rueda de prensa. Nadie me ha ayudado salvo mis contactos con los medios.

¿Qué van a reclamar en la Fiscalía General del Estado?

Pedimos que el Gobierno se implique. Necesitamos una delegación por cada autonomía y, también, psicólogos porque hay gente que está abriendo las tumbas de sus hijos en Cádiz y se las encuentran vacías. No queremos dinero sino ayudar a esa gente. Cada caso es distinto pero la falsedad documental y la detención ilegal es lo más habitual.

¿Usted lo sospechaba?

En el Colegio Taco de Barcelona me decían que no era mi madre. Se lo pregunté con 12 años, ella lloró y me lo negó. A los 18 años fui a buscar mi partida de nacimiento en el Registro y los funcionarios me decían que eran manías mías. Un día me llamó Juan Luis porque su padre se lo dijo a él y también le contó lo mío. Nos compraron en Zaragoza. Ellos pagaron 150.000 pesetas en una clínica (Pérez Serrano) a través de un cura y yo en el Servet, por medio de la monja María Monserrat Rius, que era enfermera. Venía a verme y tengo un regalo suyo de comunión de recuerdo. Fui a buscarla a un piso de Zaragoza con una cámara oculta y había muerto un mes antes. ¿Cómo reaccionó al enterarse?

Me hice la prueba de ADN y lo comparé con el de mi madre. Ella está enferma y la engañé para tomárselo con un bastoncillo. No coincidían. Me siento secuestrado vivo y algo así no puede prescribir. Tengo dos sentencias del Supremo que lo niegan y, si no nos lo aceptan en España, iremos a Estrasburgo. Soy maño de pura cepa y trabajo a tope.

¿Qué contestan los hospitales?

Era un negocio vender niños cuando se crearon los hospitales. Sabemos de una comadrona multimillonaria en Alicante. Decían a las madres que se habían muerto los bebés y los enterraban sin verlos. Hay muchos casos de gemelos: robaban uno porque les quedaba otro.

El regalo de la comunión. La monja María Monserrat Rius trabajaba en el hospital Miguel Servet y "medió" en su venta. Lo visitaba, se hacía llamar 'tía' y le envió un cuadro de la Virgen de Monserrat en 1978.

Etiquetas