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LA CRÓNICA

Los falsos inocentes

El Parlamento no tiene capacidad para decidir si incluye plenos monográficos sobre corrupción, porque PP, PSOE y PAR han bloqueado todas las reformas.

Todos los grupos y diputados, estén o no ahora en la Cámara o hayan pasado antes por La Aljafería y/o por las Cortes Generales, han tenido grado de responsabilidad, por lo tanto de culpa, sobre la triste situación del Parlamento aragonés, que pese a no estar en su peor etapa depende en exceso del Ejecutivo (PSOE-PAR hoy, antes PP-PAR) y pervierte la esencia misma de la Democracia: la independencia de los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial).

 

Esto viene a cuento porque en la jornada de ayer se rasgaban las vestiduras algunos -el que más se lamentaba se olvidó de que su partido estuvo doce años mirando hacia otro lado- de los que han bloqueado la reforma reglamentaria, que impide que las Cortes den prioridad a temas de actualidad y a debates monográficos sobre asuntos como La Muela.

 

"La mayoría de los políticos son decentes, los corruptos son una escasa minoría como sucede en cualquier ámbito ciudadano y profesional. Los casos de corrupción en Aragón afectan a menos de diez municipios de los más de setecientos treinta que somos. Apenas unas decenas de afiliados de los miles que aglutinan todos los partidos están afectados por los casos de corrupción".

 

Todas estas afirmaciones lanzadas ayer en el pleno son ciertas. Sin lugar a dudas. Seguro que hay más corrupción hasta en las declaraciones a Hacienda, que en la vida política. Pero eso no vale como excusa para no dar la cara, debatir a tumba abierta y tomar medidas ejemplares contra quienes rompen y utilizan en su beneficio las reglas de juego. No vale echar la culpa a terceros. Aquí ninguno es inocente. Y menos los que ahora pretenden hacerse los buenos tras haber pasado de puntillas por las presidencias y responsabilidades de todas las instituciones. ¿Por qué las Cortes no piden unánimemente que el Consejo de Ministros disuelva La Muela, que cambie la legislación para impedir que vuelvan a sus cargos estos personajes, sean del partido que sean, y que incauten propiedades y dineros directos e indirectos de los que corrompen? Solo lo han pedido CHA e IU. Los demás, con la boca pequeña.

 

Es precisamente a ellos, al PAR, al PP y al PSOE desde 1987 (del 83 al 87 se elaboró el Reglamento de las Cortes), a los que hay que reclamar soluciones, cambios, otros reglamentos y que se mojen al margen de quién está en el poder. Aquí en realidad, lo que los aragoneses quieren es un compromiso serio, formal, público y sin partidismo, por el que quién la haga, que la pague. Y no que cada uno pone el grito en el cielo según le viene bien de cara para las próximas elecciones o para hacerse un hueco dentro de su partido, donde hay más golpes que en un gimnasio de boxeo.

 

A estas alturas, los aragoneses queremos ver en las Cortes propuestas, compromisos, proyectos y alternativas. Reales y viables. Los gestos cara al público, sobran. Salvo que alguno tenga el valor de presentar un documento y pedir un pleno extraordinario. Caiga quien caiga.

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