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Los expertos avisan del riesgo de repoblar con gente a la que le va mal en la ciudad

La crisis ha disparado la búsqueda de oportunidades en los pueblos, pero hay que ser consciente de lo que supone vivir en el medio ruralSi los nuevos vecinos no se integran bien, se irán en cuanto puedan.

Aspirantes a irse a vivir a Castelnou
Los expertos avisan del riesgo de repoblar con gente a la que le va mal en la ciudad
JOSé MIGUEL MARCO

Aguaviva, Anento, Carenas, Malón, Fuentes de Rubielos, Baldellou, Naval, Miravete de la Sierra, Morata de Jiloca... y ahora Castelnou. La multitudinaria convocatoria realizada vía internet por este municipio turolense para atraer nuevos vecinos es la última de una larga lista de iniciativas similares impulsadas durante años en Aragón. Con la caravana de mujeres de Plan como gran referente, muchos pequeños municipios de la Comunidad han tratado de ganar habitantes con propuestas y ofertas de todo tipo. Sin embargo, los especialistas en demografía y desarrollo rural advierten de los riesgos que entraña repoblar un pueblo con personas que proceden del ámbito urbano.

"Lo rural y lo natural está de moda, pero integrarse en la vida de un pueblo es muy complicado -advierte la gerente de la Asociación para el Desarrollo y Fomento (Adefo) de las Cinco Villas, Maite González-. La gente tiene una visión muy idealizada y errónea de la vida en el campo, y eso hace que muchos se vuelvan a la ciudad en cuanto pueden".

Además, los expertos subrayan que la actual crisis económica acentúa las posibilidades de que el cambio de aires salga mal. La falta de empleo ha disparado el número de personas que buscan una oportunidad en el medio rural, y muchas de ellas acuden a convocatorias como las de Castelnou llevadas por la necesidad y sin plantearse lo que supone residir en una localidad de 150 vecinos.

"Todos los días tenemos llamadas y correos electrónicos de gente desesperada que nos dice que si hay trabajo se va adonde sea, pero los ayuntamientos que buscan nuevos vecinos no necesitan personas a las que les vaya mal en la ciudad: necesitan emprendedores que sepan lo que es el medio rural y que realmente quieran vivir en él -comenta el gerente del Grupo de Acción Local Bajo Aragón-Matarraña (Omezyma), Joaquín Lorenzo-. Muchas localidades no tienen en cuenta esto y sus experiencias acaban siendo bastante negativas".

Lorenzo y González no entran a valorar la iniciativa de Castelnou porque no la conocen al detalle, pero insisten en una idea: que, a la larga, dar grandes facilidades es perjudicial para atraer nuevos pobladores.

No hay que regalar nada

"Las noticias que suelen salir en los medios hacen que la gente se plante en el pueblo esperando que le den un empleo y una casa, pero si no tienen un verdadero interés en vivir ahí en cuanto se acabe la ayuda o encuentren otra cosa se marcharán -comenta el gerente de Omezyma-. Eso es demoledor para los vecinos, porque sienten que si no es pagando nadie quiere ir a vivir a su pueblo".

Estas recomendaciones se basan en las enseñanzas acumuladas durante años por los grupos de desarrollo local que trabajan en el medio rural aragonés. "La experiencia nos dice que lo que necesitan los pueblos son personas dinámicas y creativas que generen ilusión entre sus habitantes y que se muden con un proyecto para ganarse la vida bajo el brazo -recalca por su parte la gerente de Adefo Cinco Villas-. En el medio rural el empleo hay que generarlo, y que un nuevo poblador esté dispuesto a montar su propio negocio es la garantía de que de verdad quiere vivir allí".

Eso no significa que los ayuntamientos no puedan ofrecer un trabajo, pero los expertos insisten en que cualquier propuesta que hagan los pueblos debe basarse en un cuidadoso estudio de los candidatos. "Nosotros lo primero que hacemos cuando alguien nos llama para interesarse es ponerle todo tipo de pegas para ponerle a prueba -comenta González-. Si a pesar de todo insiste, hacemos un proceso de selección similar al que se haría en una empresa".

Gracias a esa 'profesionalización' de los proyectos de repoblación, en cinco años el proyecto Abraza la Tierra -al que están adheridos 18 grupos de desarrollo local de Aragón y de otras cuatro comunidades- ha facilitado el asentamiento en el medio rural de más de 230 familias.

Los expertos dicen que esa iniciativa marca el camino que deben seguir los ayuntamientos: proporcionar información, asesoramiento y seguimiento -nada más- a aquellos que de verdad estén interesados en trasladarse a una pequeña población.

Apuesta por la profesionalización. Los grupos de desarrollo local apuestan por profesionalizar y tecnificar al máximo los procesos de búsqueda de nuevos pobladores. En la imagen, los aspirantes a irse a vivir a Castelnou (Teruel), durante las charlas y las entrevistas personalizadas.

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