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MEDIO AMBIENTE

Los ecologistas piden la retirada de los regadíos de baja productividad

Los regantes exigen Yesa, regular el Gállego y ejecutar ya las obras pendientes en Aragón

Es necesario abordar la reconversión del regadío cuanto antes. Así de tajante se mostró ayer el ecologista Pedro Arrojo, que acudió a la Tribuna del Agua para participar en el debate "¿Qué infraestructuras hidráulicas son posibles?", y donde defendió la necesidad de retirar el regadío de baja rentabilidad. Al encuentro también acudieron César Trillo, presidente de la Federación de Regantes del Ebro; José Polimón López, presidente del comité español de grandes presas, y Juan López Martos, de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y ex director de Aguas del Ministerio de Medio Ambiente.

"El Plan Hidrológico de la Cuenca estima que el 50% del regadío actual tiene problemas de salinidad -recordó Arrojo-. Podría retirarse un 20% de ese regadío, a un coste muy bajo de mutuo acuerdo con los regantes y con las debidas indemnizaciones". Además, Arrojo dijo que hay que apoyar a las explotaciones familiares agrarias que, según él, suponen el 30% o el 40% del regadío, si son sostenibles desde el punto de vista económico y medio ambiental.

César Trillo, en representación de los regantes, solicitó "todo lo que está pendiente en el Ebro: la regulación del Yesa, del Gállego, del Ésera y también algo en el Guadalope y el Jalón. Más o menos, las obras que se han ido debatiendo en la Mesa del Agua en Aragón".

De una opinión similar se mostró José Polimón López. "Hay zonas en las que no están cubiertas las necesidades mínimas", repuso, y añadió que hay que hacer un análisis local de las necesidades mínimas y planificar las obras, algunas de carácter urgente. "En Aragón, la ciudad de Huesca necesita abastecimiento de agua y en algunas zonas de Teruel, también", expuso. Para enfrentarse a los problemas hídricos, según el presidente del comité español de grandes presas, hay que contar con embalses, aguas subterráneas, agua procedente de desalación y con la reutilización de las aguas residuales.

Juan López Martos, por su parte, recordó que en todos los planes de cuenca, por imperativo de la Directiva Marco de la Unión Europea, deben primar los aspectos ecológicos y los económicos. Respecto a la posibilidad de revisar los embalses abandonados, el exdirector de Aguas del Ministerio de Medio Ambiente estimó que, lo que no se usa, "es mejor desmontarlo", aunque también añadió que eso implica grandes costes y que tal vez la naturaleza, "que es muy sabia, se adaptará al entorno".

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