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ZARAGOZA

Los Ebrobuses que llegan a Ranillas sufren para superar la Pasarela del Voluntariado

El transporte fluvial hasta la Expo vivió ayer una jornada de reestreno, pero de nuevo con serias dificultades para llegar hasta Ranillas. Los barcos, casi dos meses después, alcanzaron el embarcadero de la muestra, pese a lo cual el servicio aún está lejos de quedar estabilizado. El nuevo dragado en el río y los motores fuera borda que se estrenaron ayer con pasajeros a bordo no evitan que la Pasarela del Voluntariado siga siendo un serio obstáculo. La fuerte corriente que se forma en esa zona hace que los Ebrobuses sufran de lo lindo para remontar el río.

Los responsables de Turismo Ebro Fluvial, empresa encargada de la navegación, y los patrones de esta misma compañía eran muy optimistas por la mañana sobre las condiciones en las que ha quedado el río. "La señalización que han puesto facilita mucho las cosas. Está muy bien", apuntaba el patrón Paco Fernández en el primer viaje del día. Sin embargo, por la tarde un Ebrobús tuvo que darse la vuelta en esta zona y realizar hasta cuatro intentos para poder remontar la corriente y llegar a Ranillas. De hecho, dio la vuelta, regresó al Náutico, cambió de patrón y volvió para superar la corriente al segundo viaje.

El resto de Ebrobuses, cinco en total durante todo el día, llegaron sin sobresaltos, aunque todos ellos con dificultades bajo la obra de Manterola. Hasta ese punto, el trayecto es tranquilo, con la ayuda del motor de gasolina de 50 caballos que se ha añadido. Este fuera borda se enciende poco antes de llegar al Puente de Piedra, aunque en ese punto se activa a poca potencia, simplemente como un refuerzo. Es realmente al llegar a la Pasarela de Manterola cuando hay que exprimir sus prestaciones para superar la corriente. En la mayoría de los trayectos de ayer, los barcos reducen su velocidad hasta casi pararse al llegar al punto crítico, ya que la corriente es muy superior a la que hasta entonces tiene el río. El canal de navegación es muy estrecho, y los patrones tienen que atinar para acertar con la trayectoria.

A ello contribuye la excavadora que ha quedado en mitad del río, encargada de eliminar la mota que continúa bajo la Pasarela del Voluntariado. Casi se mete en el canal de navegación. Alberto Frutos, director de Turismo Ebro Fluvial, reconoce que esa zona "es la zona más problemática", aunque señala que el Ebrobús que se dio la vuelta lo hizo "por tomar mayores medidas de seguridad". La pontona hace, según Frutos, que la corriente en la zona sea aún mayor. "Nos han dicho que la van a sacar el lunes, cuando termine de quitar la mota", apunta.

Este problema en el final del recorrido fue el más destacado en una jornada de reestreno en el que los barcos tuvieron un servicio aún algo irregular y con una afluencia de gente que fue de menos a más. Por la mañana fueron muy pocos los que se habían enterado de que ya ofertaban la posibilidad de llegar hasta Ranillas. En total, alrededor de 120 pasajeros llegaron hasta la Expo en el reestreno del servicio.

Tras el frustrado intento de mediados del mes de julio, ayer era el día señalado para que los barcos llegaran hasta Ranillas, y lo hicieron con trasbordos en el Náutico. El Ebrobús que debía hacer el recorrido completo tenía inhabilitada la hélice de proa, muy necesaria para remontar la parte final del Ebro. Por lo tanto, un Ebrobús se dedicó a llevar pasajeros desde Vadorrey hasta el Náutico, mientras que los otros dos los trasladaban desde el Náutico hasta el embarcadero de la Expo.

En el primer viaje del día, la tripulación tuvo que desembarcar en el Náutico y esperar a que otro Ebrobús, que había ido abriendo camino con los patrones a bordo, volviera de la Expo. De los siete pasajeros de ese primer trayecto, nadie iba a visitar la Expo, así que no había prisa.

Hecho el trasbordo, se incorporaron en ese punto diez pasajeros más, incluidas las hermanas, y voluntarias de la Expo, Yolanda y Ana Isabel Artal. "La gente pregunta mucho por el servicio de los barcos, pero montarse, de momento se montan pocos. Habrá que esperar a que sea más conocido", comenta Yolanda.

La señalización, correcta

Con lo que sí quedaron contentos los patrones fue con el calado del río y con la señalización que marca el canal de navegación del mismo, colocada por los encargados del dragado con la asesoría de los propios patrones. Unas boyas rojas y verdes señalan el camino adecuado. "A la subida, las verdes deben quedar a estribor, y los rojos a babor", explicaba el patrón Paco Fernández.

Esta señalización marca un recorrido en forma de "zig-zag", con unas curvas que van casi de lado a lado del río tras el Puente de la Almozara. Es la zona previa a la Pasarela del Voluntariado, donde se siguen concentrando los mayores problemas.

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