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VIOLENCIA MACHISTA

Las inmigrantes tienen un riesgo seis veces mayor de ser agredidas

El consumo de alcohol por los extranjeros está presente en el 99% de los casos de malos tratos

El estudio elaborado por Juan Antonio Cobo y 36 investigadores dedica una atención especial a la violencia de género entre la población inmigrante y revela que, desde 2000, el riesgo que la mujer extranjera tiene de sufrir malos tratos es seis veces mayor que el de las españolas. “De 70 que murieron el año pasado, 30 eran extranjeras”, resalto el médico.

El análisis les ha llevado a la conclusión de que si en el caso de las víctimas españolas un agresor tarda en convertirse en homicida en un periodo de entre 8 y 12 años, en el caso de la población inmigrante el proceso se reduce a tres años.

Otra circunstancia que aparece de forma generalizada en los casos protagonizados por inmigrantes (en el 99%) es el consumo de alcohol que indefectiblemente deriva en violencia. El médico forense explicó que los hombres consideran la botella como única salida cuando, tras llegar a España, cambian sus roles.

La explicación es que si en su país de origen él era una persona con trabajo especializado o con estudios y ella se ocupaba de la casa y de los hijos y no tenía formación, aquí él no tiene trabajo y es la mujer la que consigue un buen sueldo como empleada del hogar y lleva el dinero a casa. De esta forma, el hombre encuentra que no tiene nada que hacer y se refugia en el alcohol mientras que la mujer se adapta mejor y más rápidamente a la sociedad y está cada vez más segura de sí misma y de sus derechos.

Si a todo esto se le añade el conflicto con el pago de la hipoteca de la casa, que en el estudio se recoge como un problema doméstico grave de relación, relacionado el hecho de que es la mujer quien aporta el sueldo en la familia, la violencia está servida.

Juan Antonio Cobo recordó que es un error pensar que todos los casos de inmigrantes son iguales y que la procedencia de cada uno marca grandes diferencias, incluso si son de un mismo continente. Además, distinguió entre la inmigración por supervivencia, la de mejora laboral o la vacacional.

Entre los islamistas, por ejemplo, se aprecia que el agresor suele amenazar con la retirada de la patria potestad para dominar a la víctima. En la etnia gitana, sin embargo, es muy difícil encontrar un caso de violencia de género porque se rigen por sus leyes.

Por todo ello, propuso la elaboración de un “modelo para la inmigración” que tenga en cuenta todos estos datos diferenciales.

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