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EDUCACIÓN

Las becas de comedor escolar llegan solo a 2.471 de los 4.403 solicitantes

Los niveles de renta exigidos para acceder a las ayudas se acercan en algunos casos al umbral de la pobreza.

Una monitora sirve un plato de pasta en el comedor del colegio Gascón y Marín de Zaragoza.
Las becas de comedor escolar llegan solo a 2.471 de los 4.403 solicitantes
ESTHER CASAS

Casi la mitad de los solicitantes de una de las beca de comedor que otorga la DGA en colaboración con el Ayuntamiento de Zaragoza se han quedado sin ella por no cumplir los requisitos mínimos o por errores en la documentación. Esto supone que solo 2.471 de las 4.403 peticiones recibidas han sido aceptadas y que, por tanto, hay cerca de 2.000 niños que se han quedado sin subvención para un servicio que sus familias consideran "básico". Los datos de este año mantienen la tendencia de los anteriores. El pasado, por ejemplo, fueron unos 1.762 (el 42% del total) los descartados en las ayudas, según la información que maneja el Departamento de Educación.

Las asociaciones de padres de alumnos han pedido en distintas ocasiones que se incremente el número de subvenciones y que se flexibilicen los criterios para acceder a ellas dado el elevado número de demandantes. Este curso, las solicitudes han crecido un 4,3% debido al aumento de alumnado y a la situación económica, que ha provocado que haya más familias que necesiten ayudas.

En total, en Aragón hay más de 32.200 niños que comen a diario en el colegio por unos 75 euros al mes (un euro más que el pasado curso) y por 5,50 euros al día si son comidas sueltas. El precio sube aproximadamente un 35% en la escuela concertada. La necesidad de conciliar la vida familiar hace que cada curso sean más los menores que se apuntan a uno de los 212 comedores escolares que hay repartidos por la comunidad, pero el número de ayudas no sube de la misma manera.

Educación insiste en que reciben apoyo económico "todos aquellos que cumplen los requisitos". El problema -denuncian los padres afectados- es que esos criterios "son inalcanzables para quienes no están en el umbral de la pobreza". Por ejemplo, una pareja de Zaragoza con cuatro hijos debe cobrar como máximo 949 euros al mes para tener garantizada una beca de comedor.

No es mucho mejor el panorama de una familia de dos miembros (madre e hijo, por poner un caso), que tendría que cobrar un sueldo inferior a los 527,24 euros mensuales (6.327 al año).

Los criterios para acceder a este servicio apenas se han modificado en la última década, y esto supone que en ciudades como la capital aragonesa el límite de renta que se exige sea inferior al indicador público de renta de efectos múltiples (salario mínimo interprofesional). En el resto de la comunidad, las cantidades varían, porque se negocian entre cada ayuntamiento y la DGA, y por eso son algo superiores en lugares como Ejea de los Caballeros, Utebo y Huesca.

Esto ha hecho que incluso el Justicia de Aragón haya tomado cartas en el asunto. Fernando García Vicente recibió hace unos cursos una queja de una familia a la que le fue denegada una de estas ayudas y sugirió al Ayuntamiento de Zaragoza y al Departamento de Educación que revisen el convenio para la financiación de becas de comedor escolar y que "se incremente la cuantía del fondo, de forma que permita la concesión de ayudas con un límite de renta superior al fijado actualmente". Recalcó, además, que la prestación del servicio de comedor resulta fundamental para familias de bajos ingresos económicos que no pueden costear la contratación de servicio doméstico que atienda a los menores en el horario de mediodía.

Sigue el fondo extraordinario

Desde Educación recuerdan que en 2009 se creó un fondo extraordinario de 300.000 euros para que las ayudas pudieran llegar a más solicitantes. En total, se destinó a este programa 1.818.920 euros. Este año, se ha mantenido esa financiación extra y la cuantía de las subvenciones ha sumado 1.853.250 euros, según explicaron desde la Consejería.

Las mismas fuentes señalaron que no se han modificado los criterios ni redoblado los controles, pese a que varios colegios han advertido de que decenas de familias vieron denegadas provisionalmente sus peticiones por simples incumplimientos administrativos o burocráticos. El proceso de selección se realiza de forma rigurosa y concienzuda analizando la documentación caso por caso y familia a familia. La casuística es infinita. Incluso existen casos de menores inmigrantes, cuyas madres son separadas y que no tienen papeles en regla y encuentran dificultades para reunir la documentación.

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