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SALUD

La venta de tratamientos para dejar de fumar se dispara tras la ley antitabaco

Algunas marcas de cigarrillo electrónico están agotadas y se han incrementado las consultas a los farmacéuticos.

Terraza acondicionada para los fumadores.
La venta de tratamientos para dejar de fumar se dispara tras la ley antitabaco
ESTHER CASAS

La prohibición de fumar en algunos espacios, como los establecimientos cerrados públicos, ha animado a algunos cuidadanos a abandonar el tabaco o, al menos, a intentarlo. Los farmacéuticos han experimentado un incremento significativo de consultas de gente que quiere dejar la nicotina y de hecho, se ha notado un aumento muy significativo en las ventas de algunos tratamientos, como los parches, chicles o la vareniclina (el famoso champix, aunque este necesita receta médica).

Desde el Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza se muestran cautos, ya que aseguran que hay que esperar un poco para valorar si esta tendencia al alza está motivada por la ley antitabaco o bien se trata del pico habitual que se produce todos los principios de año.

No obstante, algunos farmacéuticos consultados por este periódico aseguran que mucha gente, empujados por la nueva ley, ha entrado a preguntar y a compra los posibles tratamientos que hay disponibles. De hecho, algunas marcas de los famosos cigarrillos electrónicos, cuyo precio va desde los 40 a los 60 euros, están agotadas. Algunos apuntan la posibilidad de que este aparato, que cambia la nicotina por vapor de agua, se haya puesto de moda al aparecer en una de las películas estrenadas durante las últimas semanas.

No obstante, existe la controversia de si puede ser útil o no para dejar el tabaco, ya que el hábito en sí no se abandona.

"Puede quitar la adicción de la nicotina, pero el hábito en muchas ocasiones, no. Hay gente que lo ha solicitado porque quiere entrar a un bar a tomarse un café. Cada persona es un mundo", apunta Luis Hernández Tomás, vocal de Atención Farmacéutica del Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza.

Entre las opciones que hay en el mercado, la farmacéutica Virginia Barrau apuesta por la utilización de los parches, ya que liberan un nivel de nicotina determinado a lo largo del día, mientras que los chicles y los caramelos, por ejemplo, lo que hacen en una sola dosis durante un tiempo determinado. "Pero lo que realmente importa es la voluntad del propio paciente de querer hacerlo", explica.

Ayer mismo se terminó de señalizar el límite a partir del cual no se puede encender un cigarrillo en el hospital Clínico, hecho que agradecieron, incluso, algunos trabajadores del centro médico. "Hasta nos bajamos la ley de internet para ver cuántos metros teníamos que alejarnos del hospital, pero no encontramos el dato concreto y había mucha confusión", comentaban ayer dos celadoras apurando un cigarro. "El Clínico está a pie de calle y no tiene sentido que un viandante tenga que apagar el cigarro al pasar por la puerta y vuelva a encendérselo veinte metros después. Se agradece que hayan pintado los límites", apuntaban.

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