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UNIVERSIDAD

La Universidad ganará alumnos por segundo año tras superar más de una década de caídas

Más de la mitad de las carreras tienen lista de espera y se prevé que el número de estudiantes se incremente como mínimo un 10%. Las notas de corte han bajado algunas décimas. El Rectorado agiliza las matrículas para que los jóvenes no inicien el curso tarde

La Universidad de Zaragoza estrenará el curso con un incremento de estudiantes que se prevé del 10% y confirmará así el cambio de tendencia iniciado el año pasado cuando, por primera vez en más de una década, la curva de matrículas fue ascendente. Se superaron entonces los 31.500 alumnos.

Las aulas de la institución pública sufrían desde mediados de los noventa una caída de inscripciones motivada por la bajada de la natalidad y el repunte de la formación profesional, que les habían hecho perder cerca de 15.000 estudiantes. Ahora que el descenso demográfico ha tocado fondo y la crisis ha animado a algunos jóvenes a formarse y optar por una titulación superior, las facultades vuelven a llenarse. “Es pronto para avanzar cifras exactas, pero los datos que nos llegan son positivos. Confiamos en alcanzar como mínimo el incremento del 10% que hubo el año pasado”, explicó el vicerrector de Estudiantes, Fernando Zulaica.

Este apuntó que el ascenso se vaticinaba desde junio porque se registró un récord de alumnos en Selectividad (la hicieron 4.750, es decir, 522 más que el año anterior) a causa del aumento de aprobados en bachillerato, entre otras razones. Y después, cuando llegó el momento de que los jóvenes decidieran qué y dónde querían estudiar, las cifras volvieron a dar una alegría a la Universidad de Zaragoza: la demanda de solicitudes se incrementó un 21%.

Esto ha provocado que más de la mitad de las carreras hayan tenido que abrir listas de espera para incluir a todos los alumnos que se han interesado por estudiarlas. Las más abultadas, como de costumbre, son las de las carreras de Ciencias de la Salud como Medicina, Enfermería, Odontología o Fisioterapia.

Siguen los llamamientos

A finales de julio -del 20 al 27- se hizo el primer llamamiento a los jóvenes preinscritos para que formalizaran su matrícula y para comenzar a ver si había renuncias y corría la lista de espera. Este año, como novedad, la Universidad ha decidido agilizar este proceso y ha seguido con los llamamientos todos los lunes de agosto (excepto el 16, que fue festivo, y se hizo el martes 17). Otros años, solo se hacía uno a finales de este mes y se continuaba en septiembre. El curso pasado, incluso, en Ciencias de la Salud de Huesca hubo alumnos a los que se les llamó en noviembre para anunciarles que tenían una plaza disponible. “Queremos conseguir en la medida de lo posible que todos tengan su plaza antes de que comience el curso (el 20 de septiembre)”, comentó Zulaica. Este confía en que esto se conseguirá en el 95% de las carreras.

En el resto será complicado, ya que son grados como Medicina que tienen una elevada demanda de jóvenes de todo el país. Muchos de esos alumnos formalizan o no su matrícula en función de si obtienen plaza en la Universidad de su comunidad. “Esto hace que las listas de espera corran”, contó el vicerrector. Recordó, en este sentido, que hace dos años, en Zaragoza había 200 plazas de Medicina y para cubrirlas se acabó llamando a 800 alumnos de la lista. “Cada curso es distinto y no se puede saber a qué número se llegará, pero son grados en los que hay mucho movimiento”, añadió.

El hecho de que accedan los que están en espera hace variar la nota de corte, que suele bajar ligeramente. En Medicina, por ejemplo, ya ha pasado del 12,19 que se fijó en junio al 11,9.

El precio sube un 2,5%

Las matrículas pueden hacerse por internet o en el centro en el que se va a estudiar. Independientemente del lugar, aquellos que comiencen el curso en septiembre se encontrarán un precio un 2,5% superior al del anterior curso. El aumento responde a la subida del Índice Nacional General de Precios de Consumo (IPC) y a la voluntad de incrementar la cuantía para contar con más dinero para becas, algo que ya hizo la institución el año pasado.

La Universidad tenía la obligación de ceñir el aumento de sus precios a la horquilla marcada por la Conferencia General de Política Universitaria (CGPU), presidida por el ministro Ángel Gabilondo. Este organismo decidió a finales de mayo que las tasas podrían subir entre un 1,5% y un 5,5% y dejó libertad a las comunidades para mantener los mismos precios públicos del anterior curso (incrementados solo con la tasa de variación interanual del IPC, que es 1,5%) o subirlos.

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