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Aragón
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POLÍTICA HIDRÁULICA

La primera piedra de San Salvador zanja la regulación del Ésera 40 años después

La construcción del nuevo embalse llega tras el descarte de los de Lorenzo Pardo, Comunet y Santaliestra. Marcelino Iglesias y el número dos del Ministerio asistieron ayer al inicio de las obras de la presa

Iglesias -izquierda-, la directora general del Agua y el secretario de Estado colocan la primera piedra.
La primera piedra de San Salvador zanja la regulación del Ésera 40 años después
c. silván

Con el inicio de las obras del embalse de San Salvador, en el corazón de la zona regable del canal de Aragón y Cataluña, empezaron a cerrarse ayer 40 años de reivindicaciones para completar la regulación del Ésera y se abrió un nuevo periodo de esperanza para los miles de agricultores cuyas tierras se nutren de este sistema de riegos. Así lo expresó el presidente de los regantes, José Luis Pérez, en su intervención desde el punto más alto de la presa, donde colocaron la primera piedra el secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu, y el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias. El futuro pantano, de 133 hm3, regará directamente 23.000 hectáreas de cultivo, pero permitirá aumentar la dotación de agua de otras 77.000.

 

Pérez recordó que el punto de partida de las peticiones de una mayor regulación del río Ésera fue la inauguración en 1970 del embalse de Santa Ana, en el río Noguera-Ribagorzana, pantano que también alimenta al canal de Aragón y Cataluña. Desde entonces, los regantes de esta zona han visto tirar a la papelera tres grandes proyectos de regulación: el gran pantano de Lorenzo Pardo, el de Comunet y el de Santaliestra. "Han sido cuarenta años de reivindicaciones no atendidas por la Administración durante los que los regantes han tenido que padecer sucesivas e intensas sequías", recordó Pérez.

 

Aunque San Salvador inundará 1.200 hectáreas de las mejores tierras de la zona regable, situadas entre los municipios de Binaced -en cuyo término municipal se colocó la primera piedra-, Belver de Cinca y Albalate de Cinca, el futuro embalse es "fruto del consenso y del diálogo social", como destacó Pérez y los políticos asistentes al acto. También supondrá abrir una nueva etapa en la que "con la seguridad de tener agua, se podrán planificar nuevas plantaciones y más cosechas", dijo Pérez. Esto, unido a las tuberías laterales que sirven agua por presión natural, conllevará un importante ahorro energético y dará un nuevo impulso a esta zona agrícola, ganadera e industrial.

 

Josep Puxeu, que comenzó su intervención diciendo que "no hay vida sin agricultura", estuvo de acuerdo en la importancia de San Salvador para el desarrollo de la zona del canal de Aragón y Cataluña -cuyos beneficios se extienden casi por igual en ambas comunidades- como "reserva para momento de crisis".

 

El secretario de Estado no olvidó a los propietarios a los que se ha expropiado sus tierras, pero señaló que era un sacrificio necesario, porque "para ver una agricultura de futuro hay que venir aquí", añadió. El número dos del Ministerio recordó que San Salvador es la primera gran obra de la Comisión del Agua que se pone en marcha. "Más que la primera piedra, querría ver máquinas trabajando y que no paren", deseó Puxeu.

 

Por su parte, el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, hizo gran hincapié en el consenso y acuerdo con el que se ha nacido este embalse. "Hacen falta acuerdos para sacar adelante estas grandes obras hidráulicas, con contestación social no hay obras", mantuvo Iglesias, para quien el canal de Aragón y Cataluña "es un ejemplo de que la gente sabe ponerse de acuerdo".

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