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Aragón

ACCESO AL ALCOHOL

La Policía detecta a más de 60 menores en una redada en un bar de Huesca

La operación, en la que se denunció al dueño del local, se realizó el domingo de madrugada. En un mes, se habían registrado cuatro incidentes graves cerca del pub.

La Policía Nacional sigue estrechando la vigilancia de las zonas de ocio nocturno de Huesca para impedir que los menores tengan fácil acceso al alcohol. La última prueba de ello es que este fin de semana, y en colaboración con la Policía Local, desarrolló una operación especial en un establecimiento del Tubo, el bar Komi, que fue denunciado por una infracción grave de la ley de la Infancia y la Adolescencia de Aragón al encontrar en su interior a más de 60 menores, algunos de ellos ingiriendo bebidas alcohólicas, a la 1.00 de la madrugada.

El operativo se montó después de que la Policía Nacional contabilizara hasta cuatro incidentes graves ocurridos en el interior de este bar o en sus inmediaciones en el último mes. En dos de ellos, fueron detenidas tres personas después de causar lesiones graves a otros jóvenes utilizando botellas de cristal rotas. Además, otro día un chaval fue trasladado al Hospital San Jorge en estado grave después de caerse dentro del local. El último suceso registrado fue una pelea con lesiones. Se da la circunstancia de que ninguno de estos incidentes fue comunicado en su día a la Policía Nacional, sino que la comisaría oscense se enteró de la consecuencias una vez que los heridos acudieron a presentar denuncia.

Según diversas fuentes, entre ellos varios testigos presenciales, alrededor de la 1.00 se presentaron en el local varios agentes de paisano y de uniforme, tanto de la Policía Nacional como de la Local, apoyados por otros compañeros fuera del establecimiento, que solicitaron la documentación a los más de cien clientes que había en ese momento dentro del bar, ubicado en la calle de Argensola.

Las mismas fuentes aseguraron que una vez en el interior, los agentes requirieron a los camareros del bar que apagaran la música y que encendieran las luces. Los menores de edad fueron separados de los mayores y uno a uno fueron enseñando su DNI a los agentes. Al parecer, la operación duró una hora aproximadamente y una vez finalizada los menores fueron "invitados" a salir del establecimiento.

Varias denuncias por drogas

Además de comprobar que había más de 60 jóvenes menores de edad dentro del local, lo cual está prohibido por la ley, se abrieron varios expedientes contra mayores de edad por consumo y tenencia de drogas. Además, se levantó acta por la presencia de varias sustancias estupefacientes y de armas y objetos peligrosos que habían sido arrojados al suelo del establecimiento tras entrar los agentes.

Desde la Policía Nacional se limitaron a confirmar los hechos y aseguraron que nunca antes habían encontrado a tantos menores a la vez en un bar. También explicaron que los controles habituales y las operaciones especiales como la de este fin de semana tienen como único objetivo que las zonas de ocio nocturno de la ciudad (el Tubo, el Casco Antiguo y los polígonos industriales) disfruten de un ambiente saludable, que se reduzca en todo lo posible el consumo de alcohol y de drogas entre los menores, especialmente, y garantizar la seguridad.

Los responsables policiales suelen tener reuniones periódicas con los propietarios de los bares de copas para crear una colaboración mutua y evitar entre todos que se produzcan hechos como el de este fin de semana.

Y es que aunque se entiende que en ocasiones se pueda "colar" algún menor dentro de un bar, consideran que los establecimientos tienen la obligación de impedir en lo posible su entrada. Los mandos policiales tienen previsto convocar próximamente una nueva reunión con el colectivo de hosteleros oscenses para seguir estrechando lazos.

Sanción de hasta 30.000 euros

La denuncia por permitir la entrada de menores a una bar donde se sirven bebidas alcohólicas está tipificada como una infracción grave de la ley 12/2001 de la Infancia y de la Adolescencia de Aragón. La sanción establece una multa económica de 3.000 a 30.000 euros. El importe final dependerá del criterio que aplique el Instituto Aragonés de Servicio Sociales en función de si ha habido reiteración, del grado de intencionalidad o negligencia, de la gravedad de los perjuicios causados a los menores y de la relevancia o transcendencia social que hayan alcanzado. Si se acumulan más sanciones, la ley prevé incluso la posibilidad de cerrar temporalmente el local hasta un año.

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