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Aragón

RETOS DE FUTURO PARA ARAGÓN

La industria, el ocio, la logística y los servicios son esenciales para el crecimiento económico

El presidente de la Comunidad Autónoma, Marcelino Iglesias; la catedrática de Literatura Española Aurora Egido; el presidente de Expoagua, Roque Gistau; el catedrático de Química Inorgánica Luis Oro; y el responsable de Patrocinio de la CAI, Fernando Arcega, coinciden plenamente "en la necesidad de que Aragón supere de una vez los viejos estereotipos de pueblo rural, el eterno debate hidráulico y los intereses localistas -ligados a la antigua burguesía- para apostar por la modernización, el uso de las nuevas tecnologías y los sectores productivos que serán la clave del crecimiento económico en los próximos años".

Los cinco protagonistas de este debate, en compañía del director de HERALDO DE ARAGÓN, Guillermo Fatás, consideran que ha llegado el momento de que la sociedad aragonesa, en su conjunto, culmine el mismo salto cualitativo que se ha producido en la economía.

"Estamos en el centro -dice Iglesias- de un hexágono formado por Madrid, Bilbao, Burdeos, Toulouse, Barcelona y Valencia, que tiene una población en conjunto de 30 millones de habitantes. Dato que hay que tener en cuenta a la hora de planificar el crecimiento".

No hay disconformidad en el análisis de fondo. Tampoco en la necesidad de "definir los usos del agua, gestionarlos adecuadamente, primar el ahorro en el consumo, modernizar los regadíos y tener en cuenta que, "en diez años, la economía ha dado un vuelco total".

De hecho, el componente agrario representa en la actualidad el 6%, mientras que el crecimiento y la generación de nueva riqueza son la industria, la logística y la distribución, los servicios, la construcción, el ocio, etc. En una docena de años, el 70% de la economía estará centrada en el sector servicios. Por eso, entre los próximos retos están: la producción de energía, alcanzar los dos millones de habitantes, potenciar el eje Zaragoza-Huesca y todo el entorno que está en un círculo de 90 kilómetros con centro en la capital aragonesa -el 80% de la economía de Aragón se produce en el valle del Ebro-, abrir y mejorar las comunicaciones con Francia e incrementar los esfuerzos para que la Universidad produzca más especialistas en medicina, tecnología, investigación, educación, entre otros campos, como la formación profesional cualificada.

Aurora Egido y Luis Oro destacan que, en mano de obra cualificada y en tecnología, Aragón está a la cabeza del país, lo que implica que muchas empresas miran hacia la Comunidad para buscar recursos humanos y también para instalarse.

Roque Gistau considera que la Expo de Zaragoza va a ser un escaparate de excepción para que todas las potencialidades de Aragón sean conocidas por muchos países y por importantes inversores de distintas nacionalidades.

En este sentido, Pla-Za y Walqa pueden estar dentro de estos objetivos. "Cuando los proyectos se han puesto en marcha y funcionan, como se ha demostrado con estos dos ejemplos, es cuando más ha avanzado y se ha desarrollado el conjunto de la Comunidad Autónoma", resalta Fernando Arcega.

El presidente Iglesias añade, animado por el optimismo de los contertulios ante las posibilidades de futuro, que, "si somos capaces de superar los dos millones de habitantes, con un modelo económico que no esté solo basado en la agricultura, creceremos más que nuestros vecinos -ahora estamos ya unas décimas por encima-, con más calidad y con mayor eficacia, porque algunos mantienen un modelo y un debate sobre viejos principios" (en referencia a lo que está sucediendo en casi todo el Levante).

En este contexto, surge entre todos los presentes el diálogo sobre la despoblación y el desequilibrio territorial que existe en el interior de la Comunidad. Es prácticamente el mismo problema que se está produciendo entre la España interior (como Aragón, con la explicable salvedad de Madrid) y la España periférica, la costera, principalmente la mediterránea, si bien parte de su modelo económico tradicional está prácticamente agotada por sobreexplotación de suelos y recursos hídricos, y hay un estancamiento en su crecimiento.

También en este punto son los análisis similares. Todos asienten cuando Iglesias asevera que "el problema no es repoblar el territorio, sino de qué va vivir la gente en Aragón". El punto implica que la mayoría de los aragoneses viven o quieren vivir en el atractivo y atractivo espacio que tiene a Zaragoza como centro, con una buena dotación de servicios.

Hasta tal punto que, como señala Arcega, esto se deriva de la costumbre, del hábito de la migración a las zonas urbanas. Incluso, según dice Oro y reconocen Iglesias y Egido, que la mayoría de los profesionales cualificados -médicos, ingenieros, profesores, arquitectos, técnicos, abogados o profesores, por citar ejemplos-, que ejercen en el medio rural vuelven todos los días a sus casas en las zonas urbanas, incluso recorriendo más de 250 kilómetros, entre ida y vuelta. Cada día. Es más, casi todos los que tiene destino en los pueblos esperan que les llegue la ocasión para pedir el traslado a una capital, sobre todo, a Zaragoza.

El presidente Iglesias considera que "uno de los grandes desafíos es generar por toda la Comunidad espacios con atractivos para que la gente quiera vivir en ellos".

Aurora Egido amplía el problema a la fuga de cerebros que desde hace años está sufriendo Aragón en todos los ámbitos, especialmente en los campos de la investigación, la docencia, la ingeniería y la medicina.

"Aragón -manifiesta-, no repara demasiado en la gente valiosa que pierde, en los jóvenes que se van y que están muy bien preparados. Hay que pensar en crear el factor de atracción que deben de tener Zaragoza y el resto de la Comunidad".

"Un factor -añade-, que en la actualidad no existe, lo que facilita que nuestros mejores talentos se vayan a trabajar al extranjero, fichado por las mejores empresas, o bien a otras autonomías, principalmente Cataluña y Madrid. Es imprescindible mejorar las expectativas de nuestros jóvenes".

En este sentido, Luis Oro, desde su valiosa experiencia personal, apunta que "el auge de las nuevas tecnologías y los proyectos de investigación de última generación pueden ser elementos que hagan atractiva la posibilidad de que esos jóvenes punteros y de gran valía decidan volver a la Comunidad Autónoma".

La Expo, un referente

Es la gran oportunidad para Zaragoza y para Aragón. El presidente de Expoagua, Roque Gistau, califica la muestra como "motor que debe concretar e incentivar inversiones de futuro, en la capital y en la Comunidad. Ese debe ser el mejor legado para las generaciones venideras".

La aspiración de Gistau es que "todos la valoren como una obra maestra". El pensamiento y las ideas que aportarán más de 300 ponentes de todo el mundo en la Tribuna del Agua será la mayor aportación de la Expo y un importante referente de futuro.

Roque Gistau recordó que las administraciones públicas están invirtiendo casi tres mil millones de euros, entre la Expo propiamente dicha y todas las infraestructuras que ha generado.

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