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Aragón

POLÍTICA ARAGONESA

La financiación autonómica ahonda las fisuras de la coalición PSOE-PAR

El dinero, las señas de identidad de Aragón y las infraestructuras. Nunca hasta ahora PSOE y PAR habían tenido tantos puntos de discrepancia desde que en 1999 llegaron a un acuerdo para asumir la gestión conjunta del Gobierno de Aragón. Ahora, cuando la crisis aprieta y la ciudadanía perdona menos ciertas actitudes permisivas con el Ejecutivo central, el PAR ha retomado un discurso más territorial que le ha obligado a marcar serias distancias con el PSOE aragonés, sin margen para cuestionar la actuación de Rodríguez Zapatero con Aragón. Pero estas divergencias podrían también formar parte del guión redactado por ambos partidos en el seno de la coalición y quedarse en una mera escenificación de escaparate que tendría una solución también pactada y tranquila. Pero ¿cuáles son las notas discordantes?

Financiación autonómica

Ha sido el último punto de conflicto, pero al parecer el más grave. Al PAR no le ha gustado nada que el PSOE aragonés haya aceptado una financiación en cuya negociación no le han permitido participar y en la que además se conculca el Estatuto de Aragón. Aunque para los socialistas sea suficiente con decir que "más o menos" (en expresión de Larraz) se mantiene el peso de Aragón, los aragonesistas no pueden asumir ese discurso. Así lo ha hecho saber el presidente del PAR y vicepresidente de la DGA, José Ángel Biel, que ha exigido compensaciones, más allá del pago de la deuda o de los compromisos del Ministerio de Fomento. Las explicaciones dadas por el presidente Iglesias y el consejero Larraz no han convencido a ninguno de los dirigentes del PAR, entre otros motivos porque sus cifras no siempre cuadran con lo que plantea el Ministerio ni con los datos que da el PSOE en otras Autonomías. Solo un cambio de postura del PAR puede facilitar el punto de encuentro en este tema o que considere algún otro asunto como suficiente compensación.

Presupuestos del Estado

Puede ser la solución al conflicto anterior, aunque hasta ahora ha sido un punto de distanciamiento. Quizá excepto en los grandes años de inversiones de la Expo. Además, desde el PAR se critica abiertamente la falta de ejecución que tienen algunos Ministerios en Aragón, especialmente el de Medio Ambiente. Los aragonesistas critican que se prime más a otras Autonomías socialistas en el reparto de inversiones. Un compromiso claro para Aragón en los Presupuestos de este año podría ser la solución a buena parte de los problemas de la coalición. Serviría al PAR para encontrar una salida a su frontal rechazo a la financiación y, además, permitiría al PSOE aragonés demostrar que el federal sí le tiene en cuenta.

Trasvase del Ebro a Barcelona

La decisión del Gobierno central en 2008 de aprobar un trasvase del Ebro a Barcelona fue otro asunto complicado para la coalición de Gobierno. Ahí el PAR optó inicialmente por guardar las espaldas a su socio. Mientras Iglesias no tuvo problemas inicialmente en defender este trasvase, Biel evitó ser tan explícito y optó por la ambigüedad hasta que finalmente anunció un recurso ante el Tribunal Constitucional. La llegada de la lluvia evitó tensiones mayores, ya que el alto crecimiento de las reservas hídricas provocó la suspensión del decreto que aprobaba el trasvase.

Obras hidráulicas

Es la gran reivindicación del PAR. El Pacto del Agua está muy ralentizado y este partido exige al Gobierno central que trate a Aragón como a Cataluña y le dé la gestión de las obras. Desde la parte del PAR de la DGA se ha llegado a pedir en el último año que el Ejecutivo central traspase la ejecución del recrecimiento de Yesa. Sin embargo, el PSOE está frenando estas reclamaciones. Pero esta es la situación de esta Legislatura. La anterior fue prácticamente al revés. Pese a las trabas que puso la ministra Cristina Narbona a las obras hidráulicas en la Comunidad aragonesa, encontró en el PAR a su máximo defensor. Concretamente, en el consejero de Medio Ambiente y número dos de los aragonesistas, Alfredo Boné, a cambio de convenios en los que el Gobierno transfería al departamento de Boné dinero para gestionar programas. Sin embargo, el PSOE aragonés no escondía sus quejas hacia Narbona por parar el desarrollo hidráulico de Aragón.

Otras infraestructuras y Renfe

Obviamente, al PAR le gustaría que las históricas reivindicaciones de Aragón en infraestructuras llevasen una tramitación más normal. Ni la Travesía avanza ni hay perspectivas claras de reabrir el Canfranc, se quejan desde el PAR. Además, también piden más celeridad en proyectos como el desdoblamiento de la N-232 o la liberación de los peajes, que desde que se solicitó hasta que se va a conseguir habrá pasado casi un año. El veto socialista a la autovía Teruel-Cuenca también fue un punto de crispación. El PSOE defiende todo lo hecho desde el Ministerio de Fomento. También genera división el trato de Renfe, especialmente a las medias distancias y a Teruel.

Ley de lenguas

Si por los principales dirigentes del PSOE aragonés fuera, la ley de lenguas estaría aprobada ya y el catalán tendría un reconocimiento en Aragón. Este asunto no gusta nada al PAR. Pero aquí no solo hay una separación de criterio con su socio. Los aragonesistas también tienen una seria división interna.

Cambios de gobierno

Esta pelea toca solucionarla en las próximas semanas o septiembre. En el PSOE hay dirigentes que defienden hace tiempo la necesidad de reestructurar el Ejecutivo. Por ejemplo, hay un sector que considera que hay que unificar Medio Ambiente y Agricultura, igual que otros Gobiernos autonómicos socialistas y el propio Ejecutivo central. Pero opinan que una cartera de tanto peso no se le podría dar al PAR, aunque sí se podría compensar manteniendo Industria y por ejemplo, cediendo Obras Públicas. Sin embargo, un sector del PAR tiene basada su estrategia de control del partido en torno a contrataciones de las empresas de Medio Ambiente, a través de sociedades como Sodemasa o de convenios como el que se ha conocido ahora que tenía ese departamento con Asael. Y, o el PSOE pacta cederle una estructura similar en otro departamento o será complicado que la crisis de Gobierno salga como les gustaría a los socialistas.

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