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AGRICULTURA/ARAGÓN

La factura eléctrica del riego ha subido hasta un 60% por el cambio de tarifa

La Federación de Regantes del Ebro ya lo ha comprobado con el pago del mes de julio. Aragón es la tercera región española más perjudicada por las modificaciones de las tasas.

Los regantes ya han pagado hasta un 60% más que el año anterior en la factura de la luz del mes pasado por el cambio de la tarifa eléctrica que entró en vigor el pasado 1 de julio y con el que desaparecieron las tasas especiales para riego. Las estimaciones que hacían a principios de junio de un incremento de entre el 35% y el 50% no solo se han cumplido sino que se han superado. De hecho, Aragón es la tercera región más perjudicada por las modificaciones en el cobro de las facturas de la luz. El temor de los regantes es que este encarecimiento frene las inversiones.

La tarifa eléctrica supone aproximadamente un tercio del precio del agua en las explotaciones ya modernizadas, y afecta en mayor o menor medida a todas las comunidades de regantes. Los que menos han sufrido el incremento han pagado entre un 40% y un 50%, pero en algunos casos hasta el 60%. No obstante, los usuarios todavía no han computado las pérdidas en euros. En esta situación, el colectivo está intentando negociar con el Gobierno central que se pueda contratar la potencia en función de las necesidades de cada época del año así como que reconsidere los tramos horarios establecidos.

Sin embargo, por el momento las negociaciones no están fructificando, según explicó ayer el presidente de la Federación de Regantes del Ebro, César Trillo, quien se muestra muy preocupado por la situación del sector. A este recelo se suma ahora el inicio de las negociaciones para la aprobación del Plan Hidrológico de Cuenca. Los regantes ya han anunciado al respecto que sería un debate largo y tenso.

Las repercusiones

Por el momento, quienes se han librado de pagar más que el año anterior son los usuarios que tienen contratada una potencia de baja tensión, puesto que las condiciones que tenían antes del 1 de julio se prorrogan hasta diciembre. Pero además, hay otros dos tipos de contratos: los que tienen alta tensión por debajo de 450 kilovatios y los que superan esta potencia. El incremento que han tenido que pagar estos últimos se sitúa en una horquilla de entre el 40% y el 50%. Los regantes que tienen contratada una potencia por debajo de 450 kilovatios han visto sus facturas aumentadas en un 60%. Ya no son estimaciones sino los datos reales de comparar las facturas de las comunidades de regantes de este año con las del año anterior.

Estos incrementos se han producido por tres conceptos. Por un lado, al desaparecer la tarifa especial de riego la potencia que tienen que contratar es la misma para todo el año. "En el mes de junio es cuando más se consume porque hay que bombear más agua para las plantas, y después tienes que pagar esa misma potencia durante todo el año", se queja Trillo. Por ello, su petición al Gobierno central es que se pueda adecuar la potencia según las necesidades. Según explica el presidente de la Federación de Regantes del Ebro, por este concepto se paga hasta un 400% más que con los antiguos honorarios.

Al mismo tiempo, también se han cambiado las tarifas según la época del año en perjuicio de los regantes. De hecho, los meses de junio y julio, que es cuando más agua precisa el campo, eran antes los más baratos mientras que ahora, con la demanda de energía por el aire acondicionado se han situado como los más caros.

El último concepto por el que sube la factura de los regantes es porque ha aumentado el precio del kilovatio. En este sentido, César Trillo apunta que la Federación Nacional ya está intentando negociar en el mercado libre una rebaja de entre el 4% y el 5% del kilovatio para los riegos de todo el país. Sin embargo, "el Gobierno no accede a negociar la contratación de la potencia y los horarios", denuncia Trillo.

La tercera más perjudicada

La Comunidad Autónoma de Aragón es la tercera región más perjudicada por la desaparición de las tarifas especiales para regadío, según un estudio realizado por la Federación Nacional de Comunidad de Regantes (FENACORE) a partir de los datos facilitados por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Según la Federación, con este sobrecoste se puede incluso provocar el cambio hacia otros cultivos que exijan menor consumo de agua y, por tanto, de energía.

El estudio revela que aquellas regiones que han transformado en mayor medida sus explotaciones hacia sistemas de riego más eficientes (aspersión y goteo) son también las que se verán más afectadas. De esta forma, la comunidad aragonesa será la que sufrirá, solo por detrás de Castilla y León y Castilla-La Mancha, las mayores consecuencias de esta subida de las tarifas.

En la actualidad, la región cuenta con 384.331 hectáreas de regadía, según el estudio, que supone el 11,4% de la superficie en España. De esta extensión, el 23,7% es abastecida con sistemas de riego por aspersión que aunque permiten un mayor ahorro de agua, exigen también un mayor consumo energético. En este caso, el método menos utilizado es el localizado o por goteo, empleándose solamente en un 11% de los cultivos.

El estudio muestra que el encarecimiento de las tarifas eléctricas puede frenar el proceso de modernización de regadíos e incluso provocar el cambio hacia otros cultivos que exijan menor consumo de agua y, por tanto, de energía. En Aragón, los cultivos mayoritarios en las superficies donde se utilizan los diferentes sistemas de riego son el maíz (99,7%), la alfalfa (88,7%) y los cereales y leguminosas (53,6%).

Por regiones, las comunidades más afectadas son Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Extremadura, donde el riego por aspersión -de mayor demanda de electricidad- se utiliza en un 52%, 40%, 23% y 20%, respectivamente, de la superficie regada. Por el contrario, las comunidades que se verán menos dañadas por el encarecimiento coinciden con aquellas zonas donde llueve más como son el País Vasco y Cantabria.

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