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TERUEL

La economía turolense, tiritando

Miguel Villarroya, trabajador del Salud, en una céntrica cafetería frecuentada por funcionarios.
La economía turolense, tiritando
A. GARCíA

El hachazo que recibirán el próximo mes de junio las remuneraciones de los trabajadores dependientes de la Administración era ayer el tema central de las conversaciones en Teruel, una ciudad donde las plantillas del Gobierno central, DGA, Diputación Provincial, Ayuntamiento y Comarca de Teruel suman 4.700 empleados, el 29% del total. En bares, tiendas y a pie de calle las mermas retributivas -el 5% de media- acaparaban la atención ciudadana. El propio alcalde, Miguel Ferrer, se mostró "preocupado" por la repercusión que esta medida tendrá en la economía local. Aunque ponía en duda su eficacia para remontar la crisis, garantizaba la lealtad municipal al aplicarla. "En Teruel hay muchos funcionarios y, si se recortan sus ingresos, también se reducirá el gasto y la actividad económica", señaló tras una reunión de la Junta de Portavoces celebrada en el Ayuntamiento para analizar, precisamente, cómo se concretará la rebaja en las nóminas del personal municipal.

En el comercio y la hostelería, la expectativa de los recortes salariales se traducirá en menos consumo. El sentimiento más generalizado entre los parroquianos de los bares, era ayer de indignación. "La gente está que se sube por las paredes", comentaba una camarera de La Cafetera, un local situado en la céntrica plaza de San Juan con una clientela mayoritariamente funcionarial. Su compañera puntualizaba que "desde el jueves, a todas horas se oye hablar de la rebaja salarial a los funcionarios. Se les nota a todos muy enfadados". Las dos chicas coincidieron en señalar que el consumo ya empieza a resentirse "y tiende a bajar día a día".

Uno de los clientes, Miguel Villarroya, trabajador del hospital Obispo Polanco, no pudo contener su indignación: "No me importa que me recorten el 5% o incluso el 10% si sirve para salir del atolladero, pero antes los gobiernos tendrían que empezar por suprimir los cargos de confianza, asesores y consejeros delegados de empresas públicas que proliferan por todos lados".

En su opinión, la Administración debería dar ejemplo de eficiencia "eliminando las duplicidades de gasto que comporta, por ejemplo, la coexistencia de dos administraciones que se solapan, como las comarcas y las diputaciones provinciales". Villarroya aclaró que ser funcionario no es ningún chollo. Recordó que los empleados públicos acceden a sus empleos mediante concursos y oposiciones "a las que cualquier persona puede optar". "Además -remachó-, durante la época de las vacas gordas nuestros salarios solo crecieron como el IPC, mientras otros colectivos mejoraron su poder adquisitivo".

En las tiendas, el ambiente también era pesimista. Pili Esteban, propietaria de un establecimiento de ropa infantil, comentó que una funcionaria le pidió, medio en broma medio en serio, una rebaja por su condición de trabajadora de la Administración. Esteban señaló que, hasta ahora, el funcionariado era visto como un sector privilegiado a la hora de afrontar la crisis por la estabilidad del empleo, pero, con el anunció de los recortes salariales, "lo que era una ventaja se ha convertido en un inconveniente". A su juicio, no obstante, la caída de la demanda obedece "más a una psicosis que a la pérdida de poder adquisitivo".

En el Consistorio, la oposición coincidió con la visión sombría del alcalde respecto al impacto de las medidas de austeridad en el empleo público. La portavoz del PP, Emma Buj, señaló que "la incidencia en el consumo será importante" y resaltó que "muchos matrimonios, con los dos miembros funcionarios, soportarán una pérdida de poder adquisitivo del 10%". El portavoz de CHA -trabajador de una Administración-, Paco Martín, además de compartir el diagnóstico sombrío, advirtió de que Teruel se perfila como el principal candidato a sufrir los recortes de inversión anunciados.

El malestar ciudadano se palpaba en todos los corrillos. Un policía local manifestaba en la plaza más emblemática de la ciudad, la del Torico, su indignación: "El Gobierno nos ha engañado. Nos dijo que jugábamos en la Champions de la economía y ha resultado que estamos en Tercera División".

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