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Aragón

TRIBUNALES

José Ochoa Martínez: «Busco a mi madre hace casi 70 años»

La denuncia por los niños robados que empezó en Zaragoza siembra la inquietud entre quienes pasaron por la Maternidad provincial. José Ochoa Martínez no conoció a su madre y renueva su búsqueda. Blanca Calvo investiga la muerte de una hermana gemela en 1948.

José Ochoa Martínez nació en la Maternidad hace 70 años y no ha conocido a su madre.
José Ochoa Martínez: «Busco a mi madre hace casi 70 años»
JOSé M. MARCO

El día 6 de abril de 1941, a las 6.00, nació en este departamento un niño, deseando su madre se bautice con el nombre y apellidos de José Ochoa Martínez». Este documento y una medalla con el número 41 de la inclusa es todo lo que le queda a este zaragozano que lleva casi 70 años buscando a su madre sin suerte. Está firmado por la hermana encargada, Concepción Soler, e incluye la rubrica del secretario de la Maternidad provincial de Zaragoza

Su madre lo alumbró en la sección cerrada de la Maternidad, decidió el nombre con el que lo bautizaron al día siguiente y compartió quince días con el bebé, antes de dejarlo en la inclusa. Una familia de Moyuela acababa de perder a un hijo recién nacido en la sección abierta y le ofrecieron criar a José. Su nodriza acabó siendo su madre, después de encariñarse con sus hermanos y sus padres, Marcelino y Tomasa.

Esta semana acudió a HERALDO en busca de ayuda con un ejemplar de la denuncia de los niños robados. Visitamos el archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), pero ya era su cuarto viaje en los últimos años y los documentos recibidos no le sacaron de su zozobra. «Cuando tenía 17 años, fui a la Maternidad para buscar a mi madre y el director me dijo que el libro donde aparecía, el tomo XII, era secreto de sumario y no podía enseñármelo», recuerda José, acompañado por su esposa, que hizo el mismo viaje con un resultado idéntico. «Entonces, el archivero me dijo que tuvimos suerte porque José fue bien criado. De 40 niños ese mes, 28 murieron», apunta la mujer, quien vio las cruces de los fallecidos en esas páginas.

¿Dónde está ese libro? Alicia Sánchez, archivera de la DPZ y estudiosa de la época de la posguerra en la Maternidad, explica que ese tomo con aspecto de libro de contabilidad no aparece e intenta otras búsquedas infructuosas. «Mi experiencia me lleva a que acuda a la parroquia del hospital Provincial, al censo municipal o a buscar una mujer con esos apellidos como otros casos que he presenciado. Suelen coincidir con el de la madre y eso es la mejor pista que puede tener», responde.

José y su esposa Feli acudieron a la parroquia, pero en el certificado del bautismo no aparece el nombre de su madre; visitaron el censo municipal y en los datos de Zaragoza no hay mujeres en edad de dar a luz en 1941 apellidadas Ochoa Martínez, como él. Han llamado a varias personas con esos apellidos y quieren ir a verlos. Tienen otro archivo que visitar. Es una batalla por su historia y se emocionan, pero aún ven lejos el final.

Aluvión de consultas

El archivo de la DPZ no para de recibir consultas en los últimos días sobre la Maternidad provincial desde que se conoció el caso de los niños robados. Se ha elaborado una petición reglada para auxiliar a los familiares, pero protegiendo los derechos de los nombres que aparecen en el archivo. Tres o cuatro personas acuden cada día en las últimas semanas o llaman por teléfono en busca de sus raíces o hermanos.

Una gemela muerta en un parto

Blanca Calvo Ibáñez acudió esta semana por el archivo, el Registro Civil y el cementerio de Torrero. Una hermana suya, gemela de un hermano, fue dada por fallecida en febrero de 1948 recién nacida y las noticias le han creado cierto desasosiego. «En el cementerio de Torrero no tienen constancia de que fue enterrada», confiesa. El Registro Civil contestó que su hermana nació muerta («parto laborioso feto fallecido intrapartum») y un documento del archivo de la Maternidad detalla que la niña gemela falleció en el parto gemelar del que salió vivo su hermano, una hora después.

«No me conformo con la muerte de mi hermana porque no aparece en el cementerio. Quiero sumarme a la asociación Anadir e informarme de la denuncia», señala Blanca Calvo, una mañana en la que recogió tantos papeles de su hermana como en toda su vida.

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