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Aragón

AGUA

José Luis Alonso: "En la CHE hay bastantes trámites que podrían suprimirse"

El presidente saliente de la CHE habla con HERALDO en vísperas del relevo. El aún responsable de la Confederación hace balance de su mandato sin huir de la autocrítica.

Tras cuatro años al frente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, José Luis Alonso deja el cargo en manos del hasta ahora comisario de Aguas, Rafael Romeo. Alonso admite que a la CHE le hace falta una modernización que agilice su funcionamiento, pero también recuerda que en muchos aspectos es un órgano puntero.

PREGUNTA.- Una curiosidad. Usted comentó que lo deja porque le faltan fuerzas. ¿Cuánto trabaja, de media, un presidente de la CHE?

RESPUESTA.- Yo suelo llegar a la Confederación a las ocho y cuarto y me voy a las tres y cuarto. A veces tengo alguna comida de trabajo y dos o tres días por semana vengo por la tarde otras tres o cuatro horas. En los viajes puedo salir de Zaragoza a las siete de la mañana y volver a las once o las doce. En total, mi jornada semanal es de 55 o 60 horas.

P.- ¿Y qué pesa más, el total de horas o la responsabilidad?

R.- La mezcla de las dos cosas. En mi caso concreto también ha influido mucho la Expo, tener que acabar las riberas antes de la inauguración y asistir a los 93 días de las muestra me ha agotado.

P.- ¿Es la Confederación un organismo tan arcaico y burocrático como lo pintan?

R.- Arcaicos no somos, la CHE usa las tecnologías más novedosas para controlar la situación de la cuenca, para gestionar las avenidas, para tramitar los expedientes... Además, tenemos un personal muy profesional. Lo que sí reconozco es que somos muy burocráticos, pero es que hablamos de una administración. Nos guste o no, debemos cumplir toda la normativa aparecida en el BOE que no haya sido derogada. Eso nos obliga a dar 50.000 pasos de los cuales es verdad que algunos no son necesarios. Algún día nos tendremos que plantear eliminarlos, pero también hay que recordar que vivimos en una sociedad que nos exige una seguridad total tanto desde el punto de vista de las personas como desde el punto de vista jurídico y administrativo.

P.- ¿Qué es lo mejor de la Confederación?

R.- Yo mencionaría tres cosas: sus trabajadores, el sistema para controlar la situación de la cuenca en tiempo real y el Delta del Ebro.

P.- ¿Y lo peor?

R.- Lo peor es que no hemos afrontado una modernización del organismo. Soy de la opinión de que hay bastantes trámites administrativos que podrían suprimirse. No lo hemos hecho en estos años en los que yo he estado aquí, pero confío en que se haga en los próximos años.

P.- ¿De qué está más orgulloso dentro de su labor como presidente?

R.- De haber actualizado los principios con los que se creó la CHE hace 82 años. En primer lugar, la transparencia. Hoy en día, a través de la web y de otros cauces se puede acceder a toda la información que maneja el organismo. En segundo lugar, la participación. Para la elaboración del nuevo plan de cuenca hemos puesto en marcha un amplio proceso de participación que aún no está terminado pero que es totalmente novedoso. Y en tercer lugar, la preocupación por los ríos. En el siglo XX España se situó entre los diez países más desarrollados del mundo, pero, como otras naciones, lo hizo a costa del medio ambiente. Había que empezar un proceso de recuperación de los ríos, y en estos cuatro años, dirigidos por Cristina (Narbona), hemos empezado a hacerlo.

P.- ¿Qué espina se le queda clavada?

R.- Tengo muchísimas espinas clavadas, pero probablemente la mayor sean los planes de restitución. Algunos están muy maduros, pero me hubiera gustado verlos en marcha.

P.- ¿Le habría gustado ser el presidente que recreció Yesa?

R.- Claro, ya lo he dicho. Me habría gustado que no hubiera que repetir la evaluación de impacto ambiental, pero el órgano competente no pensó lo mismo que pensábamos nosotros y que pensaba el anterior secretario general del Ministerio. Los técnicos son independientes y decidieron eso.

P.- ¿Cómo puede ser que el proyecto de Biscarrués, anunciado para mediados de 2007, ya se haya retrasado un año y medio? Al ciudadano no le cabe en la cabeza.

R.- Con Biscarrués pasó lo mismo. Se hicieron unas consultas previas ambientales y en función de eso se nos pidió que complementáramos el proyecto. Volvemos a lo mismo: tenemos un sistema muy garantista, y eso es bueno.

P.- ¿Un sistema muy garantista o un Ministerio muy garantista?

R.- No es una cuestión de las personas que haya en el Ministerio, sino de la propia normativa.

P.- Pero ¿cree que con otra persona en el lugar de Cristina Narbona todo habría sido más fácil?

R.- Estoy seguro de que hay una decisión política de acelerar todos los trámites en esta nueva legislatura, pero consistirá en acelerarlos, no en saltárselos.

P.- Ahora volverá al Ayuntamiento de Zaragoza. ¿Participará en el plan de riberas de la Expo floral?

R.- No tengo ni idea. Cuando vuelva iré adónde me mande el alcalde, y en cualquier sitio estaré a gusto.

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