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TRANVÍA

Incertidumbre y temor en los negocios de Fernando el Católico ante el inicio de las obras

Los trabajos para el trazado del tranvía comenzaron ayer en este paseo y los comerciantes temen una bajada de ventas.Ecos hará un estudio de incidencia, pero calcula que las pérdidas en la zona llegan hasta el 60%

Fernando el Católico entró ayer en el largo y engorroso listado de calles afectadas por las obras del tranvía. Como hace 43 días en Vía Ibérica, Isabel la Católica, Gran Vía y en buena parte de Valdespartera, el tramo que va de la plaza del Emperador Carlos V hasta la plaza de San Francisco quedó por la mañana en manos del ruido, el polvo y las máquinas. Un panorama poco alentador para los comerciantes, que vivieron el día con sensaciones que variaban entre la expectación, la resignación y el enfado por el previsible descenso de clientes.

 

Los precedentes no son demasiado esperanzadores. Los comercios que ya están afectados por las obras hablan de pérdidas que, en un contexto de crisis general, han hecho daño. Algunos confiesan que "no ha sido el desastre total que auguraban", aunque otros hablan de "una bajada de ingresos de entre el 40% y el 60%". José Antonio Pueyo, presidente de la Federación de Empresarios de Comercio de Zaragoza (Ecos) dice que "la gente está muy cabreada y lo está pasando mal" y señala que van a hacer un estudio "serio y riguroso" para conocer la incidencia de las obras en los negocios del trazado y las calles adyacentes.

 

Ayer, a pie de obra, en Fernando el Católico los comerciantes estaban a la expectativa. El presidente de la asociación del ramo, César Muñío, reconocía que "va a tocar sufrir", aunque apuntaba que quieren "ser optimistas con respecto al futuro". Muñío mantuvo que "no es bueno que la gente piense que esto va a ser la guerra, hay que tener en cuenta que el paseo no va a estar cortado y que no va a ser tan negro como lo pintan". Aun así, admitía estar "preocupado" por los meses que tienen por delante, "sobre todo cuando comiencen las obras en la acera".

 

Negocio por negocio, las opiniones son variadas, y dependen sobre todo del tipo de local y del talante del dueño. Blanca San Millán, de la Ortopedia Zaraorto, señalaba que las previsiones son "muy malas" para los próximos meses. "Ten en cuenta que muchos clientes son disminuidos y van a tener muchas barreras arquitectónicas", observaba.

 

Ana Duato, dueña del negocio de reparación de calzado que lleva su nombre, auguraba que las obras no le afectarán demasiado, "al menos mientras no se toquen las aceras". "Por mi tipo de negocio espero que la gente del barrio siga entrando, a otros igual les afecta más que a mí". Marisa Díaz, de Flores San Francisco, veía que el mayor problema para su negocio será "habrá que bajar hasta el parquin para cargar". Además, señala que "mañana -por hoy- viene una furgoneta de Lérida" y que no ha sabido decirle "dónde puede parar".

Primeras molestias

Las citadas tiendas no dependen en exceso de los clientes ocasionales, que gastan en estos comercios cuando se acercan al centro en autobús. Los bares, en cambio, temen mayores pérdidas. Ana Estrada, del Café y Té, augura que lo van a pasar "muy mal", porque dicen que ayer ya estaban "incomunicados, como si nos quedáramos en una cárcel".

 

Algo menos pesimista, de entrada, se mostró José Ledesma, del bar Fernando el Católico. "Habrá que esperar para hacer una valoración, porque es pronto para decir nada", señalaba, para después sí apuntar que "las máquinas y el polvo que van a levantar sí que dan un poco de miedo".

 

Las primeras afecciones en Fernando el Católico se dejaron notar ayer. Tras vallar la calzada de entrada a la ciudad, las retroexcavadoras comenzaron a picar la calzada como anticipo a lo que espera a vecinos y comerciantes en los próximos meses.

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