Huesca
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El instituto de Huesca donde estudiaron Ramón y Cajal y Joaquín Costa

El Ramón y Cajal, que tomó el nombre de su ilustre exalumno, es el más veterano de la provincia oscense y hunde sus raíces en la antigua Universidad Sertoriana, una institución del siglo XIV. En 2024 albergará el congreso nacional de institutos históricos.

Las fotos de Ramón y Cajal y Joaquín Costa, dos de sus exalumnos ilustres, con motivo de una exposición en el instituto.
Las fotos de Ramón y Cajal y Joaquín Costa, dos de sus exalumnos ilustres, con motivo de una exposición en el instituto.
Rafael Gobantes

Su lista de alumnos ilustres es interminable. Por el instituto Ramón y Cajal de Huesca, el más antiguo de la provincia, pasaron el propio científico que le dio nombre, el pensador Joaquín Costa o el escritor Ramón Gil Novales. También al otro lado de los pupitres, desde el estrado del profesor, impartieron clase personajes de la talla del pintor Félix Lafuente

Al igual que otro medio centenar de institutos en toda España -uno en cada capital de provincia-, fue creado en 1845 al entrar en vigor el Plan General de Estudios, durante el reinado de Isabel II. Y por eso merece una mención especial en el Día internacional de los Institutos Históricos, que se conmemora este jueves, organizado por la Asociación para la Defensa Nacional del Patrimonio de los Institutos Históricos. 

El Ramón y Cajal no ha previsto actividades para conmemorar esta jornada al coincidir con los festivos de la Semana Blanca pero se prepara para ser sede en 2024 del congreso nacional que organiza la asociación y estará presente en la que este año se celebra en Soria. "Para nosotros es un honor", afirma su directora, María Costa, orgullosa de la memoria que guarda el centro y que procuran potenciar. El año pasado, el Ministerio de Educación concedió la medalla de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio a este y otros  centros de secundaria de Aragón, el Vega del Turia (Teruel) y el Goya (Zaragoza), y al resto de centros españoles creados en 1845. 

El instituto inició su actividad en la antigua universidad sertoriana (hoy Museo de Huesca). El actual edificio, en la foto es un ejemplo de arquitectura racionalista.
El instituto inició su actividad en la antigua universidad sertoriana (hoy Museo de Huesca). El actual edificio, en la foto es un ejemplo de arquitectura racionalista.
Rafael Gobantes

El departamento de Educación del Gobierno de Aragón, cuenta María Costa, está preparando una normativa para regular el papel de estos centros históricos, de manera que, por ejemplo, se facilite el apoyo de las instituciones o la dedicación de los docentes a investigar su pasado. El instituto de Huesca cuenta con un museo de historia natural que reúne una gran colección zoológica y geológica, pero actualmente solo se abre a visitas concertadas de centros educativos, ya que ningún profesor tiene reducción horaria para poder estar atendiendo al público unas horas. "Se hace todo de forma voluntaria", explica su directora. 

El museo, bautizado como Rerum Natura, por la rareza de algunas de las piezas, heredó todo el patrimonio de la antigua universidad Sertoriana (documentos, muebles y libros pero también minerales, fósiles, huesos humanos y animales disecados). Esta institución docente funcionó entre 1354 y 1845, para reconvertirse en el siglo XIX en centro de secundaria. Heredó también sus instalaciones, el palacio barroco diseñado por el matemático Francisco José de Artiga (1650-1711), actual sede del Museo Provincial, y todo su patrimonio mueble e inmueble, según explica el centro resumiendo su propia historia.

Desde 1845 hasta bien entrados los años 60 del siglo XX, a excepción del periodo de la II República, el entonces Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Huesca fue el único establecimiento público en la provincia autorizado a dar el título de bachillerato. El nombre actual lo adoptó en 1934, por acuerdo del claustro de profesores, con motivo del fallecimiento del que fuera uno de sus más reconocidos exalumnos, el Premio Nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal, el claustro de profesores, reunido en sesión extraordinaria, decidió adoptar su nombre en su memoria y reconocimiento.

Documentos del centro, entre ellos el expediente académico de Joaquín Costa.
Documentos del centro, entre ellos el expediente académico de Joaquín Costa.
Rafael Gobantes

Permaneció en la antigua Universidad hasta la Guerra Civil, cuando el actual Museo de Huesca se convirtió en prisión. En 1938 se retomaron las clases en la Escuela de Magisterio y en 1951 se inauguró el nuevo edificio, una muestra más en la ciudad de la arquitectura racionalista. 

Actualmente cuenta con 950 alumnos. Por sus aulas pasaron, además de Ramón y Cajal y Joaquín Costa, Basilio Paraíso, Ramón Acín, Rafael Salillas, Encarnación Fuyola, Alberto y Ramón Gil Novales, Julio Palacios o Alberto Galindo. También el fundador del Opus Dei, hoy beato José María Escrivá de Balaguer, por entonces llamado José Escrivá Albás, según figura en su expediente académico, que hace el número 137, letra E.

De la lista de profesores se destaca a Ramón Sans Rives, Carlos Soler Arqués, Felix Lafuente, Cosme Blasco, Samuel Gil y Gaya, Gabriel Llabrés, Pedro Aguado Bleye, Leoncio Gómez Vinuesa, Francisco Cebrián y Villegas, Blanca González de Escandón, Eduardo Vázquez, Ramón Martín Blesa, Miguel Dolç, María Dolores Cabré, Joaquín Sánchez Tovar o Ángela Martín Casabiel. 

Su museo guarda más de 500 piezas que el tiempo relegó para dar paso a las ilustraciones en color, los moldes de plástico y las recreaciones de internet, pero que se han podido rescatar gracias al empeño de varios profesores. Aquí pueden admirarse animales disecados (algunos en tarros de formol), minerales, maquetas anatómicas... 

Hay un bucardo aragonés, que quedó extinto en el 2002; un rutilo de Horcajuelo, que es un mineral que descrito por primera vez en la historia en 1803 en Horcajuelo (Madrid); un urogallo; también instrumentos médicos relacionados con la herencia de la Sertoriana; y un hombre clástico, una maqueta humana a tamaño casi real de papel maché procedente de París y que fue adquirida en el curso 1875-1876. 

Cada año, como heredera de la universidad sertoriana, una representación de su claustro asiste en la catedral de Huesca a la ceremonia del canto del Tota Pulchra, con la cual se conmemora el voto realizado por las instituciones oscenses a la Inmaculada Concepción en 1450, con motivo de una epidemia de peste que asoló la ciudad. Otra prueba de su extenso e intenso pasado.

El Instituto de Estudios Altoaragoneses ha publicado la primera entrega de una extensa investigación sobre aquella institución realizada por Juan Mainer, que fue profesor de Historia del centro. El libro se titula 'Consagrar la distinción, producir la diferencia. Una historia del Instituto de Huesca a través de sus catedráticos (1845-1931)'.

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