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Acaban las obras del complejo ferroviario de Canfranc con 14 hectáreas urbanizadas

La previsión es retirar las vallas en unos días para que vecinos y visitantes puedan pasear por las zonas ajardinadas y los nuevos viales, tras año y medio de trabajo.

Una imagen del complejo ferroviario ya urbanizado desde las montañas que la rodean. Se pueden ver los nuevos viales, las zonas ajardinadas y los elementos ferroviarios que se han conservado.
Una imagen del complejo ferroviario ya urbanizado desde las montañas que la rodean. Se pueden ver los nuevos viales, las zonas ajardinadas y los elementos ferroviarios que se han conservado.
Javier Navarro

La explanada de los Arañones, donde se sitúa la estación internacional, ya está lista para abrir un nuevo capítulo en la historia de Canfranc. Las obras de urbanización de la antigua playa de vías han finalizado y solo falta la conexión eléctrica para poder retirar las vallas y permitir a vecinos y visitantes pasear por las nuevas avenidas y zonas verdes, plagadas de elementos que refieren su pasado ligado al ferrocarril.

El Gobierno de Aragón, promotor del proyecto del área no afectada por el uso ferroviario, ha invertido 7 millones de euros. No pone fecha a la inauguración, pero fuentes del Ejecutivo confirman que será en breve, una vez resueltas las gestiones con Endesa para dar la luz y rematar los últimos flecos. Aunque en el exterior ya apenas hay actividad, dentro de la antigua estación se trabaja a destajo para tener listo, antes de que acabe el 2022, el hotel de lujo con 104 habitaciones.

Fue en abril de 2021, una vez inaugurada la nueva estación de tren, cuando comenzaron a levantarse las antiguas traviesas. En este tiempo se ha construido una avenida principal de 1,5 kilómetros, el paseo del Ferrocarril, y dos calles secundarias, además de una plaza, un anfiteatro, una zona ajardinada y seis áreas de aparcamiento, que añadidas a las repartidas en los viales suman 450 plazas. Este equipamiento vendrá a resolver un grave déficit en temporada alta.

El municipio además podrá contar con más zonas verdes y un espacio para actividades culturales al aire libre, en definitiva, "una zona más amable para la gente fuera de la travesía principal de la N-330", señala el alcalde, Fernando Sánchez.

En el último año, una escuela taller se ha encargado de ajardinar la urbanización y de recuperar vagones y otros elementos ferroviarios que existían en la explanada de los Arañones, como celosías, fuentes o grúas, para crear un paseo tematizado.

Las 14 hectáreas propiedad de Suelo y Vivienda de Aragón serán transferidas de forma inmediata al Ayuntamiento, junto al centro de acogida de peregrinos, concebido como un espacio de información y de exposición del camino de Santiago. Fue lo primero que se reformó pero aún no se ha estrenado. El municipio también dispondrá de los dos torreones de la entrada.

Quedará pendiente la transformación de las antiguas naves ferroviarias, lo único que no se ha tocado, en desuso y en ruinas, para reconvertirlas en viviendas (133 pisos), equipamientos públicos y negocios, que servirán para financiar la inversión hecha por el Gobierno de Aragón.

Convivir con las viejas naves

"Se ha hecho una gran inversión y tenemos todos muchas ganas de que se puedan retirar las vallas para que la gente lo pueda disfrutar", comenta Fernando Sánchez. No obstante, recuerda que los usuarios pasearán por un lugar donde las nuevas calles y jardines conviven con edificios aún sin rehabilitar. "Ya sabíamos que iba a ser así". El Ayuntamiento tiene previsto arreglar los dos torreones de la entrada y poner en marcha cuanto antes el centro de acogida de peregrinos.

También los empresarios y los vecinos esperan que una vez urbanizado el exterior y rehabilitado el hotel, la zona tenga un uso ciudadano. "El pueblo se va a revalorizar, atraerá a más turistas", según Asun Martínez, directora del Hotel Spa Real Villa Anayet, quien reconoce el tirón turístico de la estación. "Solo hay que ver las visitas guiadas".

"Era un espacio que se estaba cayendo, con la importancia que ha tenido en la historia, y ahora ya va a tener un uso. Ha cambiado mucho la zona, tanto la fachada del futuro hotel como todo el entorno, donde se están utilizando elementos ferroviarios y eso le da un valor añadido", indica la directora del hotel. Además están los nuevos aparcamientos, añade, porque hay épocas del año en las que no hay sitio para los coches. "Canfranc es estrecho y tiene pocos estacionamientos públicos, insuficientes para la gente que viene, de manera que hay que habilitar zonas extra", indica.

A todo ello se suma el centro de acogida de peregrinos, la primera obra finalizada, que no se ha podido abrir todavía porque no había acceso público por las obras. "Todo eso va a atraer mucha gente, que es lo que necesitamos", afirma Asun Martínez.

Turistas fuera de temporada

"El impacto será muy positivo, sobre todo en temporada baja. El invierno y el verano son fuertes aquí, pero si están funcionando el hotel y los equipamientos de la explanada vendrá más gente en otoño y primavera", apunta José Luis Oliva, que está al frente de la tienda de ‘souvenirs’ Voilá Canfranc, situada frente a la estación de ferrocarril.

"Tenemos curiosidad por ver qué nos encontramos detrás de las vallas", dice Mercedes Piedrafita, vecina del pueblo, quien confía en que además creará empleo. "De ver cómo estaba antes la estación, tan abandonada, a cómo está ahora, hay una gran diferencia", concluye. 

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