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La carretera cede el paso a las vacas en el valle de Benasque

Un millar de reses bajaron desde los prados de Ardonés en busca de nuevos pastos ocupando la A-139.

Los animales pasarán la noche en unos prados de Benasque a la espera de ser conducidas al valle de Estós.
Los animales pasarán la noche en unos prados de Benasque a la espera de ser conducidas al valle de Estós.
Juan Manuel Lamora

Como cada año, al tiempo que los turistas vuelven a casa al finalizar el mes de agosto, los rebaños de vacas que pastan en verano en Ardonés, cerca de Cerler, cambian estos prados por los del valle de Estós. El viaje, como la operación retorno, tiene afecciones en la carretera, por donde circulan los animales. El Ayuntamiento de Benasque recomendaba en los días previos a los conductores precaución y atención ante los movimientos del ganado por la A-139 y la A-2617. 

Este martes, los animales, unas 800 vacas y un centenar de terneros de una docena de explotaciones del valle de Benasque, eran conducidos desde los montes de Ardonés al cruce de Cerler. Durmieron en unos prados situados junto a la carretera para hoy completar el recorrido al valle de Estós. Hasta el Pilar permanecerán en los pastos situados en el entorno del refugio de montaña. 

La Guardia Civil cortó la carretera para facilitar el paso del ganado. "Más que bajar por la carretera, lo que más trabajo nos da es ir recogiéndolas y juntándolas", explica Juan Manuel Lamora, coordinador del traslado, en el que colaboran una docena de personas. "Menos mal que en estas fechas ya se ha ido mucha gente. Intentamos no hacerlo el fin de semana para no crear problemas. La semana pasada ya nos hubiéramos podido ir, pero la carretera estaba más transitada".

 La sequía no a afectada a los pastos de Ardonés porque han caído tormentas a lo largo del verano. "Pero en los prados de abajo hemos recogido una tercera parte de la cosecha y eso nos traerá problemas en invierno", aclara.

Cuando hace un mes se preparaba el primer traslado a Ardonés, se estuvo revisando el terreno. Es muy pendiente y con el suelo seco hay peligro de que las vacas resbalen y se despeñen. "Hubiéramos perdido bastantes, porque los cascos son como esquís si el suelo no está húmedo", cuenta Lamora. Pero tuvieron la suerte de que el día antes del traslado cayeron 10 litros y la jornada siguiente, 40. 

Los animales permanecerán ahora en el monte del valle de Estós. Este, con 3.800 hectáreas, en pleno Parque Natural Posets-Maladeta, pertenece a una comunidad de bienes con 184 participaciones, casi todas las casas de Benasque, Anciles y Cerler. Antiguamente, el día 29 de agosto cada ganadero recogía sus vacas y bajaba por su cuenta, pero se vio que era más efectivo ir juntos, sobre todo porque las reses volvían a reunirse al llegar a los prados de alta montaña. Para el Pilar se agruparán en un corral y cada uno triará sus reses y las bajará al llano o a las cuadras antes de que empiece el duro invierno.

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