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"Nunca había visto el Aneto tan peligroso. Yo me caí 15 metros y otros se quedaron atascados"

Un montañero valenciano rescatado el pasado fin de semana explica en primera persona las difíciles condiciones del glaciar.  

Uno de los rescates realizados el pasado fin de semana en el glaciar del Aneto.
Uno de los montañeros rescatados el pasado fin de semana en el glaciar del Aneto es evacuado en helicóptero.
Guardia Civil

El montañero valenciano rescatado el sábado en el Aneto no supo de la alerta lanzada dos días antes por la Guardia Civil, acerca de la peligrosidad del glaciar, hasta después de sufrir el accidente. "Me enteré a posteriori. De haber tenido la información, me habría decidido por otra ruta más segura o cambiado la fecha", explica mientras se recupera en su casa de las lesiones.

Subió al Aneto en 2021 en las mismas fechas y esperaba encontrar nieve, no hielo. "Nunca hubiera imaginado que las condiciones del glaciar eran esas", explica este experimentado montañero, que prefiere mantenerse en el anonimato pero se anima a explicar su caso para evitar que les suceda a otros. Era su cuarta ascensión al pico.

La primera parte de la ruta, en la que le acompañaba un amigo, fue perfecta, hasta toparse con el glaciar. En vista de las dificultades, sin nieve y con hielo duro expuesto, buscó una vía alternativa más arriba para rodearlo. "Pero llegué a un punto de no retorno: era igual de peligroso ir para adelante que para atrás. Con mucho cuidado intenté seguir. Hubo un momento en el que el crampón falló y no pude clavar el piolet. He hecho cursos de alpinismo y conozco la técnica de autodetención pero el hielo del glaciar es durísimo. Caí por una fuerte pendiente, unos 15 metros, y solo me detuve al llegar al final".

Otros montañeros se quedaron "atascados", recuerda. Cuando la Guardia Civil fue a rescatarlo, los agentes del Greim de Benasque vieron en apuros a otros: un vecino de Barcelona de 43 años, y dos residentes en Toledo, de 50 y 17 años, a los que evacuaron.

El valenciano tiene quemaduras en las manos (no llevaba guantes, estaban en la mochila) y en un glúteo, además de un esguince en el pie derecho. Y podía haber sido peor. "Intenté gestionar la caída. Me mantuve pegado al hielo, como si fuera un tobogán muy vertical, para no voltearme. En ese hielo fósil hay piedras, salientes y si pierdes la orientación, es cuando más peligro asumes. Conseguí estabilizar el cuerpo y dejarme caer. Aunque no clavaba nada intenté parar un poco con el piolet, rascar el hielo, que no haces nada, para frenar lo máximo", añade.

Pese a que siempre había ascendido por la misma ruta, "nunca había visto el glaciar tan peligroso". "Hay muy poca nieve y el hielo es una piedra. Me costaba hasta reconocer el paisaje. Ni los crampones ni el piolet me sirvieron para parar la caída".

La alerta lanzada por la Guardia Civil no frenó la afluencia. "Había bastante gente", señala el accidentado. Él recomienda "dejarlo para otro momento, sobre todo porque no lo van a poder disfrutar. La parte del glaciar es la más bonita del ascenso, es un paisaje que no tienes en ningún otro pico de España, pero siempre que la hagas en condiciones óptimas, que no son las de ahora".

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