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Las obras en la N-260, un infierno (inevitable) para los usuarios

Conductores que usan a diario esta carretera se enfrentan al tercer corte en el último año del tramo entre Campo y el congosto del Ventamillo. "Es algo que tenemos que sufrir, pero ahora resulta agotador", dicen.

Usuarios de la carretera N-260, afectados por el tercer corte desde el inicio de las obras.
Usuarios de la carretera N-260, afectados por el tercer corte desde el inicio de las obras.
Ángel Gayúbar

Puede parecer una obviedad pero no está de más recordarlo. El tramo ribagorzano de la carretera N-260 es mucho más que una vía de acceso para los turistas al valle de Benasque porque, en cualquier época del año y más allá de la temporada de verano o de la nieve, la ruta soporta un notable trasiego diario, que es bastante más elevado de lo que pudiera creerse en las épocas en que no existe una elevada presión de visitantes ajenos al territorio.

Trabajadores residentes en Campo, en Graus, o en Aínsa, Barbastro e incluso Huesca, que tienen su puesto de trabajo en Benasque o en Castejón de Sos, y viceversa, son mucho más numerosos de lo que pudiera parecer y suben y bajan por esta carretera desafiando unas obras que convierten la circulación rodada en un auténtico infierno de firmes en mal estado, socavones, estrechamientos de la calzada, larguísimas paradas o, como es el caso desde el pasado jueves, con el corte total de la vía, obligándoles a dar enormes rodeos que prolongan el viaje hasta hacerlo casi eterno.

Cristina Serena, trabajadora del Ayuntamiento de Castejón de Sos.
Cristina Serena, trabajadora del Ayuntamiento de Castejón de Sos.
Ángel Gayúbar

No son los únicos que sufren esta situación. El trasiego implica asimismo a decenas de vehículos ocupados por profesionales de los más diversos ramos que circulan por el valle del Ésera para realizar los más variados trabajos, y transportistas de decenas de empresas y vehículos de transporte sanitario que llevan a ancianos y a enfermos a los hospitales y centros de referencia, consumidores que bajan a Graus o a Barbastro para realizar sus compras, familiares y amigos que van a visitar a sus seres queridos…, la nómina de viajeros y usuarios de la carretera es enorme y ellos son los principales afectados por esta actuación de reforma de la carretera que, aunque deseada y reivindicada largamente, tiene un alto coste para muchas personas.

El nuevo corte total de la vía que se producía el pasado jueves, que el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana cifra en "varias semanas", sin concretar cuándo acabará, es el tercero desde el inicio de los trabajos de acondicionamiento. Los usuarios se nuevo tienen que dar una amplísima vuelta por unas carreteras sinuosas y 'comerse' un par de puertos de montaña, duplicando prácticamente en muchas ocasiones el tiempo de viaje. Una situación que muchos afrontan con resignación pero que a todos los usuarios habituales de la vía les causa una profunda sensación de cansancio que se va acumulando desde hace ya muchos meses.

Juan Demur viaja a diario por la carretera por razones laborales, entre Castejón y Graus.
Juan Demur viaja a diario por la carretera por razones laborales, entre Castejón y Graus.
Ángel Gayúbar

Resignación es la que muestra Daniel Larromona, el alcalde de Seira, el municipio cuyos residentes han estado y siguen estando más afectados por los cortes e inconvenientes de los trabajos, ya que son los tienen que dar un rodeo mayor cuando no se encuentran –por esas fatalidades que a veces ocurren- aislados por el norte y por el sur, ya que los desprendimientos sobre la carretera les han cortado la salida hacia arriba y hacia abajo. Larromona lo justifica porque "están trabajando en una zona muy estrecha y no hay nada que hacer, es imposible mantener la carretera abierta, así que solo nos queda esperar que avancen lo máximo posible estas próximas semanas".

Pero hay otros vecinos que no lo llevan tan bien y a los que empiezan a pasar factura tantos meses de inconvenientes en la carretera. Es el caso de Juan Demur, un castejonense que trabaja como aparejador en Graus y que no duda en calificar la situación que están viviendo como "un infierno". "Al final acabaremos desesperados porque esto es insoportable", dice este profesional del ramo de la construcción para quien la empresa adjudicataria "no tiene una buena organización a la hora de plantear los trabajos y permitir la circulación y ello redunda en unas largas esperas cuando la carretera está abierta, por los semáforos que controlan la marcha, y en la necesidad de llevar a cabo estos cortes totales que nos garantizaron antes del comienzo de las obras que no se iban a producir".

En sus viajes diarios por la vía, Demur ha comprobado cómo se desarrollan algunos trabajos, "sobre todo de movimiento de materiales", hasta tres veces, lo que, en su opinión, denota una deficiente planificación. "Es una obra muy complicada –entiende-, y han surgido varios inconvenientes que no estaban previstos, pero me da la impresión que ha existido un escaso estudio previo para optimizar tareas que se traduce en mayores inconvenientes para los usuarios". El resultado, el aumento del kilometraje "hasta casi el doble" con el corte de la carretera "y el tener que pasar por dos puertos y dos tramos carreteros muy complicados", además del mayor gasto en combustible, ruedas y pastillas de frenos o en la depreciación de los vehículos, "y la pérdida de la paciencia cada vez más acusada".

Joaquín y César Noguero, padre e hijo propietarios de la empresa de distribución Mercafrut.
Joaquín y César Noguero, padre e hijo propietarios de la empresa de distribución Mercafrut.
Ángel Gayúbar

Un sobrecoste de hasta un cincuenta por ciento calculan que les suponen estos cortes y rodeos a Joaquín y César Noguero, padre e hijo propietarios de la empresa de distribución Mercafrut que da servicio a numerosas localidades del valle de Benasque. "Somos conscientes de que luego la carretera será mucho mejor y que quedará muy bien, pero las obras de estos años nos están costando la vida", resume Joaquín. Su hijo César confirma que los rodeos necesarios para acceder a la parte alta de la comarca les suponen "tres horas más" -entre la ida y la vuelta- que el tiempo habitual de los desplazamientos. "No sé cómo podríamos financiar si tuviéramos que pagar mano de obra ajena».

Eva Usón viaja todos los días desde Graus al valle de Benasque.
Eva Usón viaja todos los días desde Graus al valle de Benasque.
Ángel Gayúbar

Por su parte, Eva Usón –que remonta desde Graus el valle del Ésera todos los días hacia Castejón de Sos- también confiesa que esta situación "se lleva muy mal". "A la larga, la carga de tanto tiempo con inconvenientes pasa factura y eso que a mí mi empresa me facilita algunos días el teletrabajo desde casa", comenta, reconociendo que entiende la necesidad de los cortes totales de la carretera pero reclamando el máximo aprovechamiento de estos períodos en el avance de los trabajos. 

En este sentido, confiesa que preferiría incluso que se cortara durante más tiempo la carretera, "siempre que no afecte a otros sectores económicos del territorio", si ello conlleva que se limiten y reduzcan los tiempos de espera en los semáforos por las obras cuando la carretera está abierta.

Cristina Serena, trabajadora del Ayuntamiento de Castejón de Sos.
Cristina Serena, trabajadora del Ayuntamiento de Castejón de Sos.
Ángel Gayúbar

De manera muy parecida piensa Cristina Serena, que también sube todos los días desde Graus para trabajar en el Ayuntamiento de Castejón de Sos y que recuerda que los paros semafóricos pueden prolongar, "durante hasta hora y media entre la subida y la bajada", el tiempo necesario para llegar al trabajo. Entendiendo que los cortes son imprescindibles para que avancen en los tramos más delicados, considera que "es imprescindible que no se corte la carretera en balde" porque, a pesar de todo "los camiones se cruzan muy mal en varios puntos y eso ralentiza todavía más la circulación, la carretera está en muy mal estado y nos obliga a circular muy despacio, nos cargamos los amortiguadores, las ruedas y los propios vehículos…". Prefiere mil veces subir por la N-260 "aunque esté mal "que dar el gran rodeo alternativo.

Víctor Cereza, residente en Seira, ha optado por alquilar una casa en Barbastro.
Víctor Cereza, residente en Seira, ha optado por alquilar una casa en Barbastro.
Ángel Gayúbar

Quien ni se lo plantea es Víctor Cereza, un residente en Seira que ha tirado la toalla y ha acabado por alquilar vivienda en Barbastro para atender sus ocupaciones labores a caballo entre la ciudad del Vero y Graus. Víctor, que tiene un establecimiento de venta y reparación de electrodomésticos, se aprestaba el pasado miércoles a subir al valle de Benasque para entregar una lavadora antes de que se cerrara la carretera y confesaba que vivir en Seira ahora mismo es "imposible" para él porque no podía asumir las pérdidas de tiempo que ocasiona el estado de la carretera

"Si puedo evitar subir por motivos laborales durante el cierre, lo evitaré porque es un auténtico destrozo económico y de tiempo", comentaba apesadumbrado, reconociendo que tampoco iría mucho a su residencia habitual, a la que pensaba subir algún fin de semana durante los próximos meses, "y aún ni eso".

Pablo Aínsa trabaja en una oficina bancaria de Benasque, pero vive en el Sobrarbe.
Pablo Aínsa trabaja en una oficina bancaria de Benasque, pero vive en el Sobrarbe.
Heraldo

Y con resignación "y esperando, deseando, que las obras avancen decididamente estas próximas semanas" ve también la situación Pablo Aínsa, trabajador en la oficina de Ibercaja de Benasque a la que llega todos los días desde Aínsa, donde reside habitualmente. Reflexionando sobre la situación que provoca en los usuarios habituales el desarrollo de los trabajos y sus inconvenientes asociados comenta que "a veces piensas que queda menos para que reabran la carretera con las obras completamente finalizadas, pero otras se hace muy duro", recalcando que las obras en curso les suponen "a un montón de conductores", levantarse bastante antes de lo que solían y estar más rato en el coche, sobrellevándolo como pueden. "Es algo que tenemos que sufrir, que va a tener un efecto positivo para toda la comarca, pero ahora mismo es agotador", apunta Aínsa en una conclusión que firman todos los que usan a diario esta carretera en obras.

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