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La calima provoca un efecto "más estético que dañino" en las estaciones del Pirineo

El polvo sahariano que ha teñido de color marrón rojizo las pistas de esquí contribuye a acelerar la fusión de la nieve al absorber más calor. 

La calima que desde el lunes por la noche barre la Península ibérica ha dejado impactantes imágenes de la nube de polvo en suspensión sahariano que ha cubierto muchas zonas provocando incluso un grave deterioro de la calidad del aire. Esa lluvia de barro se ha dejado notar desde entonces en las estaciones de esquí del Pirineo aragonés aunque los efectos son "más estéticos que dañinos", según los responsables de los centros invernales. 

Las webcams de las diferentes estaciones de esquí alpino y nórdico revelan claramente ese color marrón rojizo que ha cubierto las cotas altas del Pirineo, llegando también a teñir cumbres como el Aneto o al Monte Perdido. Pese a ello, las estaciones han podido ofrecer este miércoles a sus clientes 250 kilómetros esquiables con calidad primavera o húmeda y espesores máximos que se mantienen en muchos casos por encima de los dos metros. 

En la estación de Candanchú, por ejemplo, la llegada de la calima ha sido "anecdótica" y "nada comparable" con la nube de polvo sahariano que también se produjo el año pasado. Por ello, las consecuencias han sido "leves", según Lucas Sáez, director de márquetin. Aun así, reconoce que es un fenómeno meteorológico que en cantidad importantes puede afectar negativamente a la calidad de la nieve ya que "al teñirla, los rayos de sol no rebotan de la misma forma y absorbe más el calor con lo que se funde con más facilidad", explica. "Por eso, estamos muy agradecidos de que esta vez no haya llegado demasiada cantidad, como sí les ha ocurrido a otras estaciones", añade aliviado. Algo que atribuye, en parte, a su orientación norte y a que los flujos de viento parecen haber desviado la nube más hacia el Pirineo más oriental y occidental.

También Andrés Pita, subdirector general de Astún, asegura también que la calima ha tenido "muy poco" efecto sobre la estación. "Ha sido más estético que otra cosa", resume.

En la zona más oriental del Pirineo aragonés ha sido quizá más apreciable ese cambio de color de la nieve. Aun así, el director del espacio nórdico de Llanos del Hospital de Benasque, Mario García, coincide en que "es un fenómeno que lo ensucia todo y que te complica un poco las cosas, pero no es especialmente grave para nada". Y no queda más que esperar a que se vaya disolviendo "porque es imposible retirar ese polvo", señala. La consecuencia más directa es que provoca que la nieve transforme más rápido al absorber más calor, aunque es una circunstancia a la que ya están acostumbrados a estas alturas de la temporada cuando la calidad es en muchas ocasiones primavera. 

Las previsiones apuntan a que en los próximos días ese color marrón rojizo podría desaparecer y volverse blanco de nuevo ya que se esperan nuevas precipitaciones de nieve en cotas altas. Según la Aemet, este jueves podrían caer entre 5 y 10 cm de nieve por encima de los 2.000 metros. Por debajo de los 2.100 metros, la precipitación será mayoritariamente en forma de lluvia, prevaleciendo el problema de nieve húmeda.

Desde la Aemet advierten además una "elevada" actividad de aludes ya que en las últimas 24 horas ya que desde la red de observación les han reportado numerosas coladas entre 1.750 y 2.000 metros en orientaciones norte en el Gállego; entre 11 y 20 aludes, en su mayoría pequeños, de nieve reciente húmeda a cualquier orientación por debajo de los 2.000 metros en el Sobrarbe; y cuatro medianos de nieve reciente seca entre 2.500 y 3.000 en orientaciones oeste en la Ribagorza.

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