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Parada y fonda en Peralta tras huir de la guerra

Casi 40 mujeres y niños refugiados reponen fuerzas antes de partir hacia nuevos destinos tras llegar en un convoy solidario impulsado desde Binéfar.

Las madres con sus hijos e hijas, desayunando en el albergue de los Escolapios de Peralta de la Sal tras el largo viaje desde Ucrania.
Las madres con sus hijos e hijas, desayunando en el albergue de los Escolapios de Peralta de la Sal tras el largo viaje desde Ucrania.
Verónica Lacasa

Con dignidad, resignación y entereza, con alguna lágrima y también con la mente puesta en volver a Ucrania tan pronto como sea posible para reunirse con sus maridos o padres y retomar la vida que les privó la guerra. Esta era la imagen que presentaban las diez madres que con sus 23 hijos e hijas se instalaron en la noche del lunes en el albergue de los padres Escolapios de Peralta de la Sal

Junto a ellas, una abuela, y dos mujeres de entre 25 y 40 años. Todas ellas llegaron en el convoy solidario de seis furgonetas que partió desde Binéfar a Polonia con ayuda humanitaria.

Una madre con tres hijos ya salió esa misma medianoche hasta Zaragoza para encontrarse con la familia de su marido. Otras partirán en pocos días rumbo también a la capital aragonesa, a Barcelona o Madrid como es el caso de Galina Furmanik, madre de tres hijos de 3, 5 y 7 años. "Mi marido se ha quedado para vigilar el acceso a los pueblos en una zona donde también hay guerra y nosotros vamos a Madrid donde vive mi suegro. Pero quiero esperar aquí a ver si termina pronto la guerra y podemos regresar. Sentimos miedo, es muy pesado vivir así. Todo el mundo piensa que falta poco y ojalá podamos volver pronto", desea.

Pese a no proceder de la primera línea del frente, tienen muy presente el drama de la guerra: "Se oían sirenas todas las tardes noche, aviones, explosiones de saboteadores, y dormíamos en refugios bajo las casas. Teníamos miedo y muchos nos fuimos. Aquí estamos muy bien", agradeció Yulia Kalinina, de 39 años, que ha viajado hasta Peralta con sus cinco hijos de entre 2 y 16 años. Ella espera continuar hasta Zaragoza, donde vive el hermano de su marido, que se ha quedado en su ciudad, Ternopol, cerca de Polonia, para colaborar "como voluntario o chófer". "Allí se ha quedado mi madre y mi casa, toda una vida", afirmó.

Desde su llegada a Peralta han contado con la ayuda de la intérprete Lyuba Tretyak, una ucraniana residente en una población de Lérida y cuyo marido participó en el viaje solidario desde Binéfar. Ella va a adoptar a dos hermanas, una de ellas madre de tres niñas, una con discapacidad que requiere una intervención médica en los pulmones. "Llegaron contentas pero cansadas. Su marido se ha quedado en Ucrania porque es médico. A su hija de 8 años le tenían que extraer un trozo pulmón en Kiev, tenía miedo de que no la pudieran atender, y aquí podrá ser atendida", comentó aliviada.

"Nos dan las gracias"

Peralta de la Sal ha recibido con los brazos abiertos a estos refugiados. En los balcones del pueblo hay colgadas banderas de Ucrania y expresiones de bienvenida en su idioma. Una de las vecinas, Pilar Meler, ya acudió en la noche del lunes al albergue de los Escolapios para echar una mano y este martes seguía sirviendo los desayunos. 

"Vinieron muy cansados, con incertidumbre y preocupación. Es difícil ponernos en su piel, además tenemos la dificultad de comunicarnos y con la mascarilla no ven la sonrisa con la que les hemos recibido, y de hecho algún niño se retraía al vernos. Hoy las caras ya son diferentes, las madres nos dicen gracias y los niños están como si hubieran estado aquí siempre", señaló. Los juguetes al menos les sirvieron de distracción.

El Ayuntamiento pide ayuda a las administraciones "porque va a ser un vaivén de gente, se irán cuatro, vendrán cinco, va a haber un goteo continuo y habrá que dar una respuesta a esta gente·, advierte el teniente de alcalde, Luis Fuster, que lamenta que no hayan podido venir familias completas. "En La Litera hace falta mucha mano de obra y si hubieran venido con sus maridos podrían haberse establecido aquí", destaca.

Los Servicios Sociales de la Comarca de La Litera se desplazaron al albergue para analizar la situación de los refugiados para tramitar sus permisos de residencia o asilo en coordinación con el Gobierno de Aragón. "Estamos ante un caso extraordinario y hay que esperar que los trámites sean rápidos. Estos refugiados contarán con todo el apoyo en cuestión de escolarización, sanitaria o de estancia en la zona", dejó claro el consejero Francisco José Llop.

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