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Raquel Moreno, de Jaca Experiencia Rural: “El turismo rural está en auge y eso nos favorece”

La empresa que regenta se dedica a la gestión de una veintena de alojamientos turísticos en el Pirineo con unas 180 plazas. Estas navidades han estado al 100% de su capacidad.

Raquel Moreno, en la Casa Sarasa, donde se admiten animales.
La micología es una de las actividades que se proponen para hacer desde los alojamientos que gestionan.
Heraldo

Hace ocho años, Raquel Moreno, natural de Zaragoza, se mudó a Jaca con su familia. Había trabajado como comercial en el sector del mueble y cuando llegó al Pirineo tardó poco en cambiar de ambiente. Por su anterior empleo, le gustaba la decoración y la actividad inmobiliaria así que metió la cabeza en el ámbito del turismo rural trabajando primero para la casa rural Barosol y, más tarde, para el Caserío de Fatás.

Una vez familiarizada con este nuevo sector, Raquel decidió dar el salto y fundar una empresa que se dedicara a la gestión de alojamientos turísticos. Así es como nace Jaca Experiencia Rural, en el verano de 2019. “Empezamos con seis casas y ahora son más de 20”, explica Raquel. Habla en plural ya que en esta aventura le acompaña su socio Diego Grimaldi.

Desde que pusieron en marcha su proyecto, la actividad no ha dejado de crecer, y eso que una pandemia se ha interpuesto en el camino. “El primer verano y aquel invierno se trabajó muy bien pero no hacía ni un año desde que habíamos empezado cuando llegó la covid”, recuerda Raquel. Los primeros meses de cierre total aprovecharon para lanzar la página web de Jaca Experiencia Rural y ese verano (el de 2020) hubo bastante movimiento.

Gracias a ello pudieron soportar un largo invierno, sin temporada de esquí y con muchas restricciones. El cierre de comunidades autónomas se dejó notar en la ocupación de las casas rurales que gestionan, ya que la mayoría de huéspedes provienen de Madrid, especialmente los que se alojan en el Valle de Tena. Los zaragozanos se decantan más por Jaca y alrededores, hasta donde también llegan muchos turistas del País Vasco y, de un tiempo a esta parte, de Valencia y Alicante.

Aunque la pandemia ha hecho que los costes del negocio se incrementen, sobre todo en el tiempo de limpieza y desinfección de las casas, Raquel hace un balance positivo de los últimos meses. “En 2021 hemos trabajado casi con normalidad y estas navidades hemos tenido todo lleno”, asegura. Y eso que han sufrido muchas cancelaciones de última hora. “Algunos incluso nos han dicho el día de antes que no podían venir porque se tenían que confinar a causa del virus”, añade. Pero gracias a las redes sociales, esos huecos que les fueron quedando se pudieron volver a llenar.

La Casa Sarasa, en Berdún, admite animales.
La Casa Sarasa, en Berdún, admite animales.
Jaca Experiencia Rural

Desde la pandemia, su servicio incluye la cancelación gratuita en caso de contagio o confinamiento. En estos supuestos se invita al huésped a reservar una nueva fecha o, si lo prefiere, se le devuelve el importe que ha pagado por la reserva.

Este es uno de los cambios que se han incorporado en el negocio de Raquel y Diego para adaptarse a los tiempos de pandemia pero no el único. Ahora la ropa de cama se lava en lavandería industrial y, si antes se invertían dos horas en limpiar un alojamiento, ahora se emplean cuatro. “Hay que desinfectarlo todo, hasta las manillas de las puertas y las cortinas”, explica Raquel. Para el servicio de limpieza, cuenta con siete personas, entre las de contratación propia y una empresa externa.

De todo lo demás se encarga ella que, de momento, emplea su casa como oficina. “No tenemos una sede física y, aunque no lo descartamos, de momento no lo vemos necesario”, explica Raquel. Y es que la mayoría de los turistas les contactan a través de internet, ya sea por correo o redes sociales, y también por whatsapp. En cuanto a los dueños de las casas que gestionan, les han ido conociendo en el Pirineo gracias al boca a boca. Su fama ha crecido tanto que incluso están rechazando nuevos alojamientos. “Tendría que contratar a otra persona para poder llevarlo todo bien así que prefiero quedarme de momento con las 19 casas que tenemos ahora”, asegura.

Dentro de sus alojamientos hay desde caseríos en plena naturaleza de grandes dimensiones hasta un ático, una pensión o un apartamento en la calle Mayor de Jaca. En total, se ofrecen unas 180 plazas que, en su mayoría, son ocupadas por familias con niños. Este es el perfil del cliente mayoritario, junto con grupos de amigos de más de 30 años.

Grupos que cada vez son más reducidos por razones obvias en tiempos de pandemia. “Estas navidades se ha notado la reducción de personas, con grupos de como mucho ocho miembros”, asegura Raquel. Por suerte, algunos de sus alojamientos, como la Casa Sarasa (en Berdún) se dividen en pequeños apartamentos. “Esto permite que haya grupos grandes sin que tengan que convivir en el mismo espacio”, explica. Así, cada unidad familiar puede tener su casa y compartir con las demás las zonas exteriores.

Según explica Raquel, esta fórmula lleva funcionando muy bien toda la pandemia ya que el turista busca poder salir de casa con seguridad. “La gente tiene muchas ganas de Pirineo y el turismo rural está en auge, cosa que nos favorece”, asegura. Una reflexión respaldada por las cifras: “En Navidad hemos estado al cien por cien de ocupación y ya tenemos reservado un 85% de los alojamientos para los meses de enero, febrero y marzo”, indica.

Los establecimientos que gestionan se ubican en el Valle de Tena, donde la temporada de esquí es el principal reclamo, y también en Jaca y comarca. “Si todo sigue como hasta ahora y no hay cambios por la pandemia, prevemos un buen año”, augura Raquel, quien ya está recibiendo llamadas para reservar alojamiento de cara a Semana Santa.

Todos los alojamientos, así como las actividades y planes que se pueden realizar en sus inmediaciones, se pueden conocer en la página web de Jaca Experiencia Rural. Allí queda recogida la información básica pero si por algo destaca la labor de Raquel es por prestar un servicio personalizado y dar las mayores facilidades posibles. En esta línea, el 90% de sus alojamientos admiten mascotas y, al igual que se ocupa de la entrega de llaves, aconseja al visitante sobre qué excursión realizar, indica el mejor sitio para alquilar material o guía hasta la farmacia o panadería más cercana. “Queremos que el huésped se sienta arropado y ajustarnos a sus necesidades en todo lo que podamos”, concluye.

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