Huesca
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"La discapacidad en un pueblo era muy, muy complicada cuando yo era un niño"

Cadis (Coordinadora de Asociaciones de Discapacitados) inaugura una exposición en Huesca por su 25º aniversario en la cual aborda los cambios del concepto desde la antigüedad hasta nuestros días.

José Antonio Oliva junto a un totem de la exposición de Cadis con su fotografía y testimonio.
José Antonio Oliva junto a un totem de la exposición de Cadis con su fotografía y testimonio.
Pablo Segura

La experiencia de José Antonio Oliva como persona discapacitada es muy extensa. Como él mismo explica, enfermó de polio con 18 meses. Apenas había aprendido a caminar cuando vio que no podría volver a hacerlo. "He vivido toda la vida con ello", afirma junto a uno de los expositores en el que aparece su fotografía y su testimonio en la exposición 'Evolución. De la minusvalía a la diversidad'. La muestra se enmarca en los actos del 25º Aniversario de la Cadis (Coordinadora de Asociaciones de Discapacitados) de la provincia de Huesca  y aborda los cambios del concepto de discapacidad  desde la antigüedad hasta nuestros días. Puede visitarse en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner de la capital oscense hasta el 28 de noviembre.

Oliva es una de las 19 personas que han expresado su sentir en relación con la discapacidad y afirma que desde que él era niño hasta hoy han cambiado muchas cosas al respecto. "La discapacidad está ahora más visible", afirma.  "Yo vivía en un pueblo, que era más problemático que vivir en la capital, porque hay determinados problemas que en el medio rural se hacen más agudos", ha añadido. Según ha reconocido, su vida fue "bastante más complicada"  hasta que se sacó el carné de conducir. 

Conseguirlo también lo costó lo suyo, cuenta: "Aquí, en Huesca, no había autoescuela, nada. Tuve que ir a Zaragoza, dormir en un hotel, comer en casa de un amigo...En fin, las complicaciones adheridas a la enfermedad". "Cuando me saque el carné de conducir mi padre me compró un coche y, a partir de ahí,  fue todo rodado", destaca.  Encontró empleo, ha estado casi 30 años en el mismo sitio y ahora ya está retirado. "Me he casado, tengo un hijo... llevo una vida normalizada", finaliza.  

Isabel Seral junto a la fotografía que forma parte de la exposición de Cadis.
Isabel Seral junto a la fotografía que forma parte de la exposición de Cadis.
Pablo Segura

Isabel Seral es más joven, pero también reconoce que ha tenido problemas durante la infancia y con los estudios. "Siempre he tenido profesores de apoyo y tenía que salir del aula de mis compañeros  para ir a realizar mi propia clase", ha explicado. Según cuenta, estuvo en la Escuela de Hostelería, "que también me costó lo mío porque no había personas con discapacidad entonces". 

Después entró en una de las escuela taller de Valentia (organización sin ánimo de lucro que atiende a personas con discapacidad intelectual) y desde que acabó las prácticas está trabajando en la asociación. "Llevo dos años y estoy encantada con mis compañeros, haciendo labores administrativas, todo ha salido bien". A quienes ahora pasan por una situación similar a la que ella vivió hace unos años, les diría que "todo es posible", que te puede costar como me ha costado a mí, pero que al final todo se consigue".

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