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Vuelve la lluvia en medio de una grave sequía con mínimos históricos en algunos embalses del Pirineo

La CHE espera a valorar el alcance de las precipitaciones del fin de semana antes de estudiar posibles medidas. La peor situación se vive en los ríos Aragón y Gállego, ya que Yesa está al 15% y la reserva en Búbal es de solo el 7%.

En la imagen, el embalse de Búbal, donde han aflorado restos de la antigua carretera y del pueblo de Saqués.
En la imagen, el embalse de Búbal, donde han aflorado restos de la antigua carretera y del pueblo de Saqués.
Rafael Gobantes

Octubre es uno de los meses más lluviosos del año: el más húmedo en Huesca capital, el segundo en Teruel y el tercero en Zaragoza. Sin embargo, la primera mitad del otoño ha pasado sin pena ni gloria para unos ríos y embalses muy necesitados, principalmente en la margen izquierda del Ebro, donde se vive una sequía prolongada debido a las bajas precipitaciones registradas a lo largo de la primavera y del verano.

Esta sequía se ve aliviada este fin de semana con la llegada de un frente frío acompañado de precipitaciones generalizadas que pueden dejar hasta 40 litros por metro cuadrado en el Pirineo. La pregunta es ¿hasta qué punto paliará una situación que ha dejado algunos embalses del norte de la Comunidad Autónoma en mínimos históricos? No se espera un cambio radical pero sí aligerar el problema. 

La reserva del pantano de Yesa, a fecha del 25 de octubre, era la más baja de la serie histórica de los últimos 25 años. Almaceba 68 hectómetros, cuando la capacidad es de 446, un 15,40%. Hay que remontarse a 2011 para encontrar el segundo peor año (15,52%). Los siguientes fueron 2005 (18,8%) y 2019 (19,30%).

El sistema Búbal-Lanuza, en la cabecera del Gállego, está en su segundo peor registro histórico, con un 9,8%. Solo figura por delante el 2011 (6,92%). En el de Monegros, hay tres años peores (2005, 2011 y 2019) al actual. En este momento la reserva es del 18%.

Y aunque la campaña de riego ya ha finalizado y la Confederación Hidrográfica del Ebro garantiza que no peligran otros usos, como los abastecimientos urbanos, también hay que tener en cuenta el estado de los ríos y los caudales ecológicos.

Las cuencas del Aragón y el Gállego son las zonas rojas de esta sequía prolongada. La CHE está a la espera de lo que pase este fin de semana para estudiar posibles medidas. También de los mapas de aportaciones de octubre, ya que es en base a ellos cuando se pueden llevar a cabo determinadas acciones.

En el caso del río Aragón, los regantes ya estuvieron aplicando prorrateos toda la campaña ante la escasez de agua en el embalse de Yesa, donde solo quedan actualmente 68 hectómetros cúbicos para una capacidad de 446. Respecto al eje del Gállego, se barajarían medidas de restricción de caudales circulantes para mantener los ecológicos, sin afectar a los usos.

En alerta y prealerta

Los últimos mapas de la CHE, referidos al mes de septiembre, indican una situación de sequía prolongada respecto a las aportaciones de lluvia en las cuencas de los ríos de la margen izquierda: desde el Aragón al Noguera-Ribagorzana, pasando por el Gállego, Cinca y Ésera. Si lo que se mide es la reserva embalsada, el primero está en alerta y la intercuenca Gállego-Cinca, en prealerta. Este panorama contrasta con la normalidad al sur del Ebro, gracias a unos años extraordinarios.

Búbal está al 7% de su capacidad, lo que estos días permite ver las edificaciones inundadas por el pantano.
Búbal está al 7% de su capacidad, lo que estos días permite ver las edificaciones inundadas por el pantano.
Rafael Gobantes

Los mapas que publique la CHE correspondientes a octubre no mejorarán mucho el panorama, a tenor de la escasez de precipitaciones a lo largo de casi todo el mes. Ya se da por "perdido", salvo por el episodio de este fin de semana, aún siendo un mes tradicionalmente húmedo.

Y es que desde el 3 de octubre no había llovido en Aragón. En algunas localidades del Pirineo cayeron entonces en torno a 50 litros por metro cuadrado, pero en las capitales no pasaron de 12: 11 en Huesca, 9 en Zaragoza y 2 en Teruel, cuando la media en este mes es de 60, 36 y 47, respectivamente, según los datos de Aemet. En la capital oscense octubre es el más lluvioso del año; en Teruel, el segundo; y en Zaragoza, el tercero. "Acabará seco, veremos a ver qué sucede el fin de semana con la entrada de frentes más activos", explica el delegado de la Aemet, Rafael Requena, quien recuerda que, en contraste, la situación es de normalidad en la margen derecha del Ebro. Así se observa en los mapas de vigilancia de la sequía meteorológica. El Índice de Precipitación de los últimos seis meses señala que mientras para el sur de la Comunidad ha sido un año húmedo, por encima de los valores normales, en el norte se arrastra la escasez.

"Deberíamos estar llenando"

El presidente de Riegos del Alto Aragón y de la Federación de Regantes del Ebro, César Trillo, no oculta su "preocupación". La campaña se desarrolló sin restricciones, salvo en Bardenas, "pero ha quedado poca agua". "Deberíamos estar llenando los embalses con las lluvias de otoño", señala, lamentando que octubre apenas haya traído agua en abundancia y ahora habrá que esperar a noviembre.

Las reservas son escasas en las grandes presas del Pirineo, sobre todo en Barasona (al 26%), Mediano (24%) y Yesa (15%). En El Grado todavía queda el 67%, aunque parte es embalse muerto, pero comparado con el año pasado esta cifra no invita al optimismo, ya que el agua almacenada ha caído un 103%.

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